El Gobierno local (PP) ha vuelto a defender la importancia de que Melilla reciba un trato similar al de las regiones ultraperiféricas. En esta ocasión, ha sido María José Aguilar, delegada para asuntos de la Unión Europea (UE), quien ha justificado y argumentado esta pretensión del Ejecutivo melillense.
En una entrevista concedida a Radio Televisión Melilla, la dirigente popular considera que sería “un punto de inflexión” conseguir para Melilla unas políticas “concretas y específicas” por parte de Europa, unas políticas, incide, que tuvieran en cuenta nuestras singularidades, desventajas económicas y nuestra situación geopolítica a la hora de legislar. La idea no es otra que corregir las desigualdades que existen con respecto a otras regiones de la UE. “No solamente se trata de conseguir fondos estructurales de la Unión Europea, sino también de que se pueda legislar atendiendo a esas singularidades y a esas debilidades de Melilla”, asevera.
María José Aguilar está convencida de que todo lo apuntado anteriormente es clave para seguir avanzando en esa reconversión del modelo económico que se quiere para Melilla, o dicho de otro modo, para que “nos ayuden a crecer”. “Hay que tener en cuenta que Europa es una organización supranacional. Conoce su territorio, pero obviamente no va a estar al detalle si no se le dice, si no se le explica, si no vas al corazón de Europa a decir todo lo que nos sucede en Melilla”, matiza.
La delegada para asuntos de la UE ha puesto el foco en la importancia de que Europa sea consciente de que Melilla es la frontera sur de Europa” y cree que así quedó de manifiesto en la visita que los europarlamentarios del PP realizaron a la ciudad el pasado mes de mayo. En este sentido, señala que Europa no puede pasar por alto esta realidad, entendiendo que la situación fronteriza de Melilla está íntimamente relacionada con cuestiones de suma relevancia en las que la UE tiene un papel fundamental como el control migratorio o la seguridad. Por ello, insiste en que se le dé a Melilla un tratamiento similar al de las regiones ultraperiféricas “sin la necesidad de estar dentro de ese régimen jurídico específico” porque por normativa no es posible.
Durante la entrevista concedida al programa El Arranque, la dirigente popular ha comentado que espera que las relaciones con Marruecos se reconduzcan, aunque ha dejado claro que “hay que seguir mirando al norte”. Tal y como ha explicado, este enfoque es necesario para impulsar todas las actuaciones que el Gobierno de Imbroda quiere poner en marcha y desarrollar para garantizar el futuro social y económico de Melilla. Y es que, tal y como ha comentado, contar con el apoyo y el respaldo de las instituciones europeas - tanto para el desarrollo de los transportes como para la mejora de las políticas y beneficios fiscales, por ejemplo- sería altamente beneficioso y positivo para la ciudad.
Regiones ultraperiféricas
Parte del territorio de algunos Estados miembros se sitúa en zonas del planeta muy alejadas de Europa. Estas regiones, denominadas regiones ultraperiféricas (RUP), tienen que enfrentarse a una serie de dificultades relacionadas con sus características geográficas, en particular: la lejanía, la insularidad, su reducida superficie y un relieve y un clima adversos. Dependen económicamente de un reducido número de productos (a menudo, productos agrícolas o recursos naturales). Estos factores suponen un obstáculo para su potencial de desarrollo futuro.
En la actualidad, hay nueve regiones ultraperiféricas, que son cinco departamentos franceses de ultramar (la Guayana Francesa, Guadalupe, Martinica, Mayotte y la Reunión), una colectividad francesa de ultramar (San Martín), dos regiones autónomas portuguesas (las Azores y Madeira) y una comunidad autónoma española (las islas Canarias).
Basándose en los artículos 349 y 355 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), la Unión Europea apoya el desarrollo de sus regiones más lejanas.
Según se explica en la página web del Parlamento Europeo, las medidas en cuestión se refieren, en particular, a las políticas aduanera y comercial, la política fiscal, las zonas francas, las políticas agrícola y pesquera y las condiciones de abastecimiento de materias primas y de bienes de consumo básicos. También pueden adaptarse a las necesidades de estas regiones las normas relativas a las ayudas estatales y las condiciones de acceso a los Fondos Estructurales y a los programas horizontales de la Unión (por ejemplo, las subvenciones especiales que el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, el Feder, concede a las RUP).
Además de las subvenciones especiales procedentes del Feder, las RUP también se benefician, en el ámbito agrícola, del programa de opciones específicas por la lejanía y la insularidad, financiado con cargo al Fondo Europeo Agrícola de Garantía. Este programa se centra en dos tipos de medidas clave, que son regímenes específicos de abastecimiento diseñados para reducir los costes de suministro adicionales relativos a productos básicos para el consumo humano, así como para su tratamiento o uso como insumos agrícolas, y medidas de apoyo a la producción agrícola local.








