La decisión de la Agencia para la Calidad Científica y Universitaria de Andalucía (ACCUA) de no autorizar la implantación del grado en Ciencias de Datos e Inteligencia Artificial en el campus de Melilla de la Universidad de Granada (UGR) ha supuesto un duro golpe para las aspiraciones del Gobierno melillense de consolidar a la ciudad como un referente académico y tecnológico. Este frenazo administrativo afecta a uno de los proyectos educativos más ambiciosos de los últimos años en la ciudad autónoma, que ya había despertado un notable interés entre los futuros estudiantes.
El grado, anunciado a bombo y platillo por el Gobierno local, había sido presentado como una apuesta estratégica para diversificar la economía melillense y atraer talento joven a la ciudad. Según datos oficiales, se habían recibido cerca de 700 solicitudes para las 60 plazas disponibles, lo que fue interpretado por el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, como un “éxito rotundo” en términos de aceptación y proyección. Para muchos, esta alta demanda confirmaba que existía un interés real y sostenido por parte de los estudiantes en áreas emergentes como la inteligencia artificial y el análisis de datos.
La negativa de la ACCUA, sin embargo, ha desinflado las expectativas. La agencia andaluza no ha emitido el informe de verificación necesario para autorizar la puesta en marcha del grado en el próximo curso académico. Sin ese aval, la Universidad de Granada no puede iniciar su implantación en Melilla, lo que ha generado desconcierto tanto en la comunidad universitaria como entre los responsables políticos.
Desde la UGR, el rector Pedro Mercado ha admitido que el calendario era ajustado y que, pese al trabajo realizado, la falta de resolución por parte de ACCUA imposibilita cumplir los plazos para iniciar el grado en el curso 2025/2026. Mercado también expresó su preocupación por la dificultad de incorporar al personal docente necesario y completar la infraestructura prevista sin tener garantías plenas sobre la verificación académica.
La situación ha sido recibida con especial inquietud en el seno del Gobierno melillense. La administración local había comprometido una inversión de 835.000 euros para financiar el primer curso del grado, en un esfuerzo por impulsar la oferta académica de la ciudad. El diputado de Educación Universitaria, Jesús Romero Imbroda, criticó la falta de respaldo del Gobierno central, al que responsabiliza de no asumir la financiación estructural de la universidad pública en Melilla, y recordó que el impulso económico y social de esta formación especializada era un pilar del modelo de desarrollo local planteado por el Ejecutivo autonómico.
Además del coste económico, la paralización del grado representa una pérdida simbólica y estratégica. Melilla había apostado por este título como una herramienta de atracción de capital humano cualificado y una forma de posicionarse en el mapa académico como una ciudad universitaria moderna, orientada a los sectores con más proyección de futuro. La implantación del grado no solo era vista como un hito en la mejora de la educación superior en la ciudad, sino también como una oportunidad para combatir el desempleo juvenil y el éxodo de talento.
La Universidad de Granada y el Gobierno de Melilla continúan trabajando para que la implantación del grado no sea descartada definitivamente. Ambos confían en que el proceso pueda retomarse una vez que ACCUA emita un informe favorable. Entretanto, las expectativas de los casi 700 estudiantes que habían solicitado acceso a este grado quedan en el aire, a la espera de que se retome un proyecto que muchos consideran clave para el futuro educativo y tecnológico de Melilla.







