El cambio de nombre que se hizo años atrás, de Mercado Medieval a Mercado Renacentista de Carlos V, en Melilla tiene todo el sentido. No en vano, Melilla no fue española hasta 1497 y en aquella época ya la Edad Media había quedado atrás -pues los historiadores sitúan el cambio en 1492, con el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón- y el Renacimiento estaba en todo su apogeo -con el Quattrocento, el siglo XV, a punto de acabar, y el Cinquecento, el siglo XVI, muy cerca de comenzar-. No tenía sentido que el de Melilla se llamara Mercado Medieval por mucho que en aquel momento perduraran muchas de las costumbres de esos tiempos anteriores.
En cualquier caso, ya sea con un nombre o con otro, no hay duda de que el Mercado Renacentista de Melilla siempre ha sido, y este año también, un éxito. Emplazado en un marco incomparable como es Melilla la Vieja, los torreones, las calles empedradas y toda la mística que posee el Pueblo confiere al Mercado un toque único que hace muy sencillo imaginarse uno en aquellos tiempos rodeado de juglares y de puestos de comida y artesanía de lo más variados.
La Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor sitúa el Mercado como el cuarto medieval más importante de España y tiene aspiraciones de seguir escalando puestos. El año que viene, sin ir más lejos, el objetivo es estar ya tercero o incluso segundo.
No cabe duda de que el Mercado Renacentista de Carlos V merece ser promocionado justamente para que todos los españoles, e incluso personas de fuera del país, conozcan de su existencia. Debe ser, sin duda, uno de los atractivos que la Ciudad autónoma fomente para conseguir el objetivo de seguir aumentando el turismo en la ciudad. Los turistas que han venido para esta edición han quedado gratamente impactados por lo que han presenciado.
Así pues, sólo queda seguir insistiendo y apostando fuerte y de manera decidida por este evento. Sólo el tiempo lo dirá, pero ‘a priori’ puede ser algo que traiga muchas alegrías a Melilla.








