Melilla ha regresado, por unos días, al siglo XVI. Desde ayer, viernes, el Mercado Renacentista ha tomado las calles con una propuesta ambiciosa y colorida que aúna divulgación histórica, artes escénicas y entretenimiento familiar. Con una afluencia notable de visitantes desde sus primeras horas, la ciudad se convierte este fin de semana en un crisol de culturas gracias a una cuidada recreación histórica dividida en cuatro zonas temáticas: la zíngara, la amazigh, la castellana y la sefardí.
El evento, que culminará mañana domingo, cuenta con aproximadamente 65 puestos de venta, además de espectáculos en vivo, músicos itinerantes, personajes de época y actividades para todos los públicos. “El año pasado quisimos introducir este formato, pero no lo conseguimos del todo. Esta vez sí hemos instalado monolitos explicativos en cada entrada, con textos breves sobre cómo se vivía en cada una de esas culturas”, explicó Díaz, presidente de la Fundación Melilla Monumental.
Cuatro culturas, cuatro espacios con alma propia
El gran atractivo del Mercado Renacentista reside en su estructura narrativa: cada una de las zonas temáticas no solo presenta una ambientación visual coherente con la cultura representada, sino que también incorpora campamentos históricos, espectáculos característicos y una agenda artística propia, lo que permite al visitante sumergirse en cada universo con total autenticidad.
Zona Zíngara: entre magia, fuego y danzas
Colorida, vibrante y cargada de simbolismo, la zona zíngara ha ofrecido una programación centrada en el folclore, los mitos nómadas y la teatralidad callejera. La jornada del sábado comenzó con el cuentacuentos “Historias de otros lares” a las 12:00h, seguido de música renacentista itinerante.
Durante la tarde, se sucedieron espectáculos tan variados como “Los viajeros de los mil mundos”, “La captura del dragón”, y números cómicos y acrobáticos como “Duendes traviesos” o “Soldados perdidos”. Ya por la noche, el clímax llegó con el circo aéreo y las danzas ardientes: “Zingarito endemoniado”, “Corazón en llamas” y “Ritmos del corazón”, todos en clave teatral y con fuerte carga visual y rítmica.
Zona Amazigh: sonidos árabes, faquires y humor
Con un claro enfoque en la herencia andalusí y amazigh, esta zona se ha vestido de tonos cálidos, jaimas, alfombras y utensilios artesanos. A las 12:15h, dio inicio el espectáculo itinerante “El comercio de la seda”, seguido por “Encantos de Oriente” y el cuentacuentos “Ashdrog, el libro de los cuentos”.
La tarde trajo un despliegue de danza y fantasía con números como “Orcos y misterios”, “Al-Ándalus en movimiento”, o el humor desenfadado de “Omar, el improbable”. La noche amazigh brilló con “Latidos del oasis”, un pasacalles de música y danza, y culminó con espectáculos como “Fuego al ritmo del tambor” y “Llegados de Mordor”, que mezclaron la estética oriental con elementos fantásticos.
Zona Sefardí: tradición, música y evocación histórica
Más íntima y sensorial, la zona sefardí ha sido un punto de encuentro con la memoria cultural judía que habitó la Península durante siglos. “Los perfumeros del aire” inauguraron la jornada con un espectáculo de circo, seguidos por “Viaje a la antigüedad”, con música y danza tradicional.
En horario de tarde-noche, se destacaron las actuaciones de “Sonidos del Mediterráneo”, los cuentacuentos de “Historias de Mimir”, la danza “Entre olivos y estrellas”, y el impresionante número final de fuego y circo titulado “El hechizo”. La jornada sefardí cerró con una nueva edición de “Viaje a la antigüedad”, esta vez a las 23:00h, que ofreció una mezcla envolvente de arte, historia y música.
Zona Castellana: bufones, trueques y lo grotesco
Con una propuesta más teatral y centrada en la corte de Carlos V, la zona castellana ofreció espectáculos que giran en torno a lo grotesco, el comercio, los bufones y la magia popular. Desde las “Brumas del destino” hasta las “Brujas y hechizos”, pasando por las historias de “Los comerciantes”, el visitante se sumergió en un universo lleno de ironía, sarcasmo y crítica social propia del teatro de calle renacentista.
En esta zona también se vivieron espectáculos de danza como “Pasión errante”, números aéreos como “Las maravillas del aire”, y escenas cómicas como “Los orcos y hechiceros”. Todo ello acompañado por los sonidos de la Comparsa del Mercado, a cargo de Mirrolde Teatro, Zíngaros del Rif y el Ballet Colores.
Una programación viva y en movimiento
A lo largo de todo el sábado, más de 25 músicos —todos ellos procedentes de fuera de Melilla— han puesto banda sonora en vivo al evento, acompañando espectáculos itinerantes y pasacalles, con instrumentos de época y composiciones inspiradas en el folclore renacentista y las culturas representadas.
Además, unos 20 figurantes caracterizados recorren el recinto en todo momento, interactuando con el público, representando escenas cotidianas del Renacimiento o introduciendo de forma lúdica elementos didácticos sobre historia, comercio, vestimenta y relaciones culturales del siglo XVI.
Valor patrimonial y apuesta educativa
El esfuerzo de la organización no solo ha estado enfocado en el entretenimiento, sino también en educar al visitante sobre la riqueza multicultural de la época de Carlos V, un tiempo en que Melilla —al igual que otros enclaves mediterráneos— vivía la confluencia de culturas europeas, africanas y orientales.
“Este año queríamos que el mercado tuviera un carácter más instructivo. Por eso hemos incorporado monolitos explicativos en cada entrada de las zonas temáticas. Queremos que la gente no solo se divierta, sino que se lleve una pequeña lección de historia viva”, explicó Díaz.
Un fin de semana para toda la familia
El Mercado Renacentista ha sido diseñado como un evento para todos los públicos, con actividades pensadas tanto para adultos como para los más pequeños. Las actuaciones circenses, los cuentacuentos, las criaturas fantásticas y las danzas participativas han hecho de este evento un verdadero éxito de público familiar.
Además, la gastronomía también ha tenido un papel protagonista: los puestos ofrecen productos artesanales, dulces tradicionales, panes de época, carnes asadas, infusiones y especias, todo servido en utensilios acordes a la ambientación histórica.
Mañana, último día para vivir el Renacimiento en Melilla
El Mercado Renacentista culminará mañana domingo con una jornada que se espera igual de intensa. Se mantendrán los espectáculos itinerantes y habrá nuevas sesiones de danza, música en vivo, talleres artesanales y representaciones teatrales. La organización espera una alta afluencia de público para despedir esta segunda edición, que ya se consolida como una de las citas culturales más atractivas del calendario local.
Quienes aún no hayan recorrido las zonas temáticas o disfrutado de las actuaciones tienen hasta la noche del domingo para sumarse a este viaje en el tiempo, donde la historia se mezcla con la fantasía, la música y el arte para celebrar la diversidad cultural que dio forma a nuestra historia.









Lo de los músicos no es verdad. La mayoría de ellos son de Melilla, concretamente de La Camerata Melillense.