La Asociación de Celíacos de Melilla (ACEME) celebró el miércoles la entrega de premios de su concurso anual de cuentos escolares, una iniciativa que busca fomentar la sensibilización sobre la enfermedad celíaca entre los más pequeños y promover la inclusión en los centros educativos. El acto tuvo lugar en el restaurante Cervantes, establecimiento certificado sin gluten por la propia asociación, y concluyó con una merienda especialmente preparada para garantizar la seguridad alimentaria de todos los asistentes.
La actividad, impulsada por ACEME desde hace años, se ha convertido en un referente local en materia de educación para la salud. Su objetivo principal es doble: por un lado, concienciar al alumnado no celíaco sobre la importancia de comprender y respetar las necesidades específicas de sus compañeros, y por otro, ofrecer herramientas a los niños celíacos para afrontar de forma positiva su día a día escolar, donde muchas veces enfrentan dificultades añadidas por su condición.
En esta edición de 2025, la participación ha sido muy elevada, con cuentos procedentes de diversos colegios de la ciudad. El jurado ha valorado tanto la calidad narrativa como la capacidad de los textos para reflejar situaciones reales vinculadas a la celiaquía, desde la convivencia en el comedor escolar hasta las celebraciones de cumpleaños o excursiones.
Los premios fueron concedidos a tres estudiantes de distintos niveles educativos: en la categoría de 2º de Primaria, el galardón fue para Kauzar Mohamedi Diaz, del Colegio Enrique Soler; en 4º de Primaria, la ganadora fue Kautar Belmandi Benahmed, del Colegio Juan Caro; y en la categoría de 6º de Primaria, el reconocimiento fue otorgado a Rayhan El Bouzzati El Bouzzati, del Colegio España.
Durante la ceremonia, la presidenta de ACEME, Marisa Santamaría, destacó el valor pedagógico de esta iniciativa y agradeció el compromiso de la comunidad educativa. “Esta actividad es fundamental para dar visibilidad a la enfermedad celíaca en las primeras etapas de la vida, donde la socialización y convivencia se hacen muy complejas para niños que deben mantener un estilo de vida diferente al de sus compañeros”, señaló.
El concurso forma parte de un programa más amplio que ACEME desarrolla en colaboración con la Ciudad Autónoma de Melilla y el Ministerio de Educación, instituciones que facilitan la realización de charlas de sensibilización en los centros educativos a cargo de profesionales especializados. Estas sesiones no solo aportan información práctica sobre la celiaquía, sino que también ayudan a construir una comunidad escolar más empática e inclusiva.
Uno de los elementos más destacados de este acto fue su celebración en el restaurante Cervantes, ejemplo de espacio adaptado a las necesidades del colectivo celíaco. Tal como recogió El Faro hace unos meses, el número de locales sin gluten en la ciudad va en aumento, lo que no solo mejora la calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad, sino que también amplía las posibilidades de ocio para sus familias y amigos. La tendencia responde a una mayor conciencia social y a la demanda creciente de una oferta gastronómica más inclusiva.
Al finalizar la entrega de premios, los asistentes compartieron una merienda completamente libre de gluten, en un ambiente de celebración y aprendizaje. Esta parte del acto simboliza el cierre del círculo educativo que ACEME promueve: formar, concienciar, premiar el esfuerzo y celebrar la diferencia como valor positivo.
La presidenta de la asociación concluyó con un mensaje de agradecimiento a las familias, docentes y alumnos que cada año hacen posible esta iniciativa: “Buscamos concienciar a los más pequeños en cómo afrontar las relaciones con sus compañeros celíacos y también cómo vivir la escuela si eres celíaco”.
Con actividades como esta, ACEME continúa su labor incansable por una Melilla más informada, inclusiva y respetuosa con las necesidades de todas las personas, comenzando por los más jóvenes.








