Un grupo de alumnos de 5º y 6º de Primaria del CEIP Anselmo Pardo han participado este martes en las caminatas que la Ciudad Autónoma y la empresa Talher están organizando -dentro del pliego de condiciones del servicio-, por segundo año, desde el pasado día 19 de mayo.
En concreto, estas caminatas, en las que participarán más de 1.200 niños de esos cursos de 13 centros de Melilla, se están llevando a cabo en la zona ZEC del barranco del Nano. Un autobús recoge a los niños y los lleva al lugar indicado, cerca de los Pinares de Rostrogordo. Una vez allí, se les entrega una botella de agua reutilizable y un desayuno saludable con fruta (pera y manzana). Durante la caminata, se les da una pequeña charla sobre la zona, su importancia y la biodiversidad y se les habla de las especies protegidas y de la necesidad de proteger el medio ambiente.
Según ha indicado el consejero del área, Daniel Ventura, el objetivo principal es que los niños puedan estar en contacto con la naturaleza y comprender qué hay a su alrededor, en ese entorno de la zona ZEC, y aprendan a respetarlo. En este sentido, ha subrayado que la idea es que los niños interactúen y aprendan del medio ambiente y que los monitores les enseñen los valores necesarios sobre el cuidado del entorno.
Durante la actividad, también se les habla sobre la zona ZEC de Aguadú, aunque esté cerrada, para que sepan que existe. De hecho, según Ventura, existe la posibilidad de hacer visitas guiadas allí también, siempre teniendo especial cuidado porque es una zona de seguridad donde se encuentra la desaladora.
Al final de la caminata, otro autobús recoge a los niños y los lleva de vuelta al centro.
Después de esta, todavía quedará una semana de caminatas antes de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra el 5 de junio.
Tal como ha remarcado el consejero, la Ciudad insiste “muchísimo” en que los niños aprendan conductas responsables, porque, al fin y al cabo, “son el futuro y, si ahora los educamos y les inculcamos los valores necesarios, conforme vayan creciendo se minimizarán las posibilidades de destrozos y falta de respeto al entorno”.
En su opinión, se trata de una actividad “muy interesante” porque permite sensibilizar y concienciar a los pequeños sobre el cuidado del medio ambiente.







