El salón de actos del Hospital Comarcal se llenó en la tarde del pasado viernes de emociones, recuerdos y miradas cómplices. Allí se celebró el acto de clausura de la XIX promoción de Enfermería Interno Residente en la especialidad Obstétrico-Ginecológica (matrona), formada durante los dos últimos años en el Área de Salud de Melilla, bajo el paraguas del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa).
Farah Hamed Ali, Sarah Cerdera Uehlinger y Miriam Castro Gutiérrez fueron las protagonistas de una jornada marcada por el agradecimiento, la nostalgia y, sobre todo, la celebración. Acompañadas por sus familias, compañeras de estudios, tutores y profesionales con los que compartieron guardias, aprendizajes y confidencias, recibieron sus títulos oficiales y algunos obsequios que servirán como recuerdo de su paso por la ciudad.
Uno de los momentos más emotivos llegó de la mano de María del Carmen Torreblanca, matrona y coordinadora de la Unidad Docente de Matronas (UDM). Tomó la palabra con la serenidad de quien lleva años guiando a otras mujeres en sus primeros pasos profesionales, pero también con la emoción de una despedida. “Quiero compartir con vosotros que esta será mi última graduación”, confesó entre lágrimas. Su voz se quebró por momentos mientras recordaba los inicios de la unidad en 2005: “Sacrificamos horas de sueño y tiempo con nuestras familias, y con esfuerzo y dedicación logramos que funcionara. Desde entonces, hemos formado a 75 matronas, contando con esta decimonovena promoción, y siempre hemos mantenido una gestión de calidad”.
Homenaje colectivo
Su intervención fue también un homenaje colectivo. Agradeció al profesorado que ha participado en la formación teórica, al equipo del área Materno-Infantil que acompaña cada paso en las estancias clínicas y, en especial, a profesionales como el pediatra Antonio Alcoba, cuya implicación ha sido constante, y a la enfermera Esperanza Romero, impulsora de la unidad docente en 2004, cuando apenas había recursos humanos suficientes para sostener el servicio.
Torreblanca quiso dejar un mensaje claro a las recién tituladas: seguir formándose, sin descanso. “La calidad de vida de las mujeres dependerá de vuestro nivel de aprendizaje”, dijo, recordándoles que esa vocación por cuidar debe ser siempre el motor de su camino.
Desde el Ingesa, el jefe de Estudios de Docencia, Karim Ghazi, se sumó a los agradecimientos. Con cercanía, recordó momentos compartidos con Torreblanca: “He compartido despacho con Mai cuando hemos coincidido y doy fe de que ha luchado mucho por sacar adelante cursos, talleres... A veces nos hemos tenido que consolar entre nosotros por el bien de vuestra formación. Solo puedo darle las gracias por todo lo que ha conseguido en esta unidad desde su fundación”.
Las palabras del Director Territorial de Ingesa, Omar Haouari, pusieron el broche institucional al acto. Se dirigió a las nuevas matronas con gratitud: “Hoy ha terminado un ciclo, pero empezáis una etapa nueva. Solo os pido que guardéis en vuestros recuerdos a las personas que han participado en vuestra formación: buenos compañeros, buenos profesionales y, sobre todo, al resto del equipo humano del Área Sanitaria de Melilla”.
La clausura se cerró con un momento especialmente: la proyección de un vídeo preparado por las propias residentes. En él, con imágenes, anécdotas y frases que arrancaron risas y alguna que otra lágrima, repasaban sus vivencias durante estos dos años en Melilla. Una forma de decir gracias, pero también de dejar huella.
Nueva etapa profesional en Melilla
A partir de este domingo, día 1 de junio, las tres matronas iniciarán una nueva etapa profesional: serán contratadas por el Área Sanitaria de Melilla. Lo harán con la mochila cargada de conocimientos pero también con el apoyo de una comunidad que las acogió, las formó y ahora celebra que se queden.








