El Partido Popular celebra este miércoles, 28 de mayo, los dos años de su victoria electoral por mayoría absoluta en Melilla, una circunstancia que permitía de nuevo a los populares la formación de Gobierno en solitario y bajo el liderazgo de Juan José Imbroda. Atrás quedó el mandato que compartieron CpM y el PSOE con un presidente ausente como Eduardo de Castro, expulsado de Ciudadanos y actualmente en los tribunales por desacuerdos económicos con la dirección de ese partido en Madrid. Y pendientes de la Justicia están también varios de los que fueron consejeros en aquel Ejecutivo, todos ellos cepemistas, acusados, entre otros delitos, de organización criminal.
Fueron aquellas elecciones unas de las más importantes de los últimos años. Y una de las razones es porque se consiguió algo hasta ese momento imposible: que la Junta Electoral Central interviniera en el escándalo de los votos por correo y cortara por lo sano con una costumbre cuasi ilegal que, además, animaba a la compra de las voluntades de los electores. Desde el momento en que se frenó en seco la polémica del voto por correo con la intervención de la Justicia, era una evidencia que el PP volvería a obtener una mayoría absoluta holgada, algo que respaldaron los melillenses la jornada de votaciones otorgándole 14 diputados en una Asamblea de 25.
Sin embargo, la nueva corporación de Melilla no pudo constituirse a mediados de junio, como sí ocurrió en el resto del país. Como era costumbre, CpM recurrió a los tribunales contra los resultados electorales, algo que tan solo sirvió para retrasar la creación de la actual Asamblea, así como la constitución del Gobierno, cuyos miembros tomaron posesión de sus cargos ya en las primeras semanas de julio.
Desde entonces hasta ahora ha habido mucha tela que cortar. La práctica totalidad de los exconsejeros de CpM, cuatro de los cuales están en esta Asamblea, fueron encarcelados junto al líder del partido, Mustafa Aberchán, como consecuencia de la operación Santiago-Rusadir, cuya instrucción continúa hoy día en Melilla. Un diputado, Javier Da Costa, abandonó su partido (Vox) y ahora es un no adscrito y la Asamblea ha pasado de cinco grupos a cuatro porque el llamado "mixto" acoge tanto al único representante que queda de Vox como al de Somos Melilla.
Tres diputadas presentaron su renuncia a seguir en la Ciudad Autónoma. Por parte del PP se fueron Sofía Acedo e Isabel Moreno, candidatas en julio de 2023 a las legislativas; y por la del PSOE, Elena Fernández Treviño dejó su escaño para ser directora provincial de Educación. En sustitución de ellas entraron Jesús Romero y María José Aguilar, y Riduan Moh, respectivamente.








