José Miguel Tasende, líder de Vox Melilla y portavoz del Grupo Mixto en la Asamblea, ha criticado con dureza a la Ciudad Autónoma y a la Delegación del Gobierno por mantener lo que califica como un “juego de tenis político” con asuntos fundamentales como la sanidad y el suministro de agua. Según Tasende, este enfrentamiento partidista está bloqueando la apertura del hospital universitario y generando problemas que afectan directamente a la ciudadanía.
La polémica se centra en la licencia de primera ocupación del nuevo hospital, que la Consejería de Fomento firmó tras la subsanación de desperfectos por parte de la Delegación del Gobierno. No obstante, el hospital continúa cerrado, lo que ha motivado no solo las críticas de Vox, sino también del propio Gobierno local, a través del consejero de Fomento, Miguel Marín, quien exige a la Delegación que abra el centro cuanto antes para aliviar la presión sanitaria.
“En lugar de sentarse a hablar y resolver los problemas en tiempo récord, han pasado meses enfrentados y enviándose mensajes a través de los medios de comunicación. No han sido capaces de dialogar ni a escondidas, como han hecho para pactar el Consejo General del Poder Judicial, el Constitucional o la Junta Electoral Central. Lo último que les importa es prestar un servicio digno a los ciudadanos”, señaló Tasende.
El líder de Vox extendió sus críticas a otras áreas, como las obras públicas. Recordó el caso del vertedero ilegal en Arroyo María Cristina, denunciado por su partido, que inicialmente fue atribuido a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), pero que finalmente fue limpiado por la Ciudad Autónoma.
También mencionó el conflicto actual entre la CHG y el Ejecutivo local por las obras de la red de abastecimiento de agua en Reyes Católicos, donde las acusaciones cruzadas mantienen los trabajos paralizados. Mientras la CHG asegura que la Ciudad introdujo cambios que obligan a modificar el contrato, Medio Ambiente niega estas acusaciones y amenaza con acudir a los tribunales.
“Mientras ellos se pelean, seguimos teniendo cortes de más de 14 horas y el agua mineral que iba a salir por los grifos en 2023, ni está ni se le espera”, lamentó Tasende.
El panorama se agrava si se suma el retraso en las obras de Torres Quevedo, donde vecinos y comerciantes sufren las consecuencias de la parálisis institucional, reclamando soluciones urgentes. Según Vox, estos problemas no son casos aislados, sino síntomas de un modelo de gestión política centrado en el enfrentamiento y no en la resolución de problemas.
Tasende enumeró además otros asuntos pendientes en la ciudad: las cancelaciones de vuelos, la falta de conexión marítima con Almería los fines de semana, el mal funcionamiento de la aduana y la alta dependencia del empleo público temporal. “Melilla es una ciudad con servicios precarios que no puede permitirse arreglar las infraestructuras cada cuatro años, en campaña electoral. Necesitamos políticos responsables que resuelvan problemas. No paran de decir que están trabajando y nos preguntamos en qué”, criticó.
Por último, denunció que, mientras los problemas estructurales se acumulan, el Ejecutivo local destina recursos significativos a partidas como los 60.000 euros anuales por cada menor extranjero no acompañado bajo tutela pública, y casi un millón de euros para adquirir terrenos relacionados con la Operación Paso del Estrecho (OPE). “Detrás de todos los problemas de Melilla está el eterno conflicto entre la Ciudad y la Delegación, y el ciudadano es quien paga el teatrillo partidista. Miran más por sus formaciones políticas que por los melillenses”, concluyó.
Con estas declaraciones, Tasende se posiciona como una voz crítica contra el bipartidismo, subrayando que los enfrentamientos políticos tienen consecuencias tangibles para la calidad de vida de los melillenses.








