Este pasado domingo, 26 de enero, un perro de raza Teckel (perro salchicha) de año y medio de edad, tuvo que ser intervenido de urgencia por ingerir uno de los anzuelos con carnaza que desaprensivos pescadores arrojan en la playa.
El propietario del perro, que se identifica con las iniciales JTB, quiere denunciar estos hechos y comentó que en la mañana del domingo, dando una vuelta por el paseo marítimo, a la altura de la playa de la Hípica, su perro se adentró por una zona de césped atraído por el olor a sardinas cuando de pronto apreció que le sobresalía de su boca unos hilos de pescar.
Puesto en contacto con el servicio veterinario de urgencias, y tras comprobar con Rayos X que en su estómago se encontraba un anzuelo, se le practicó una cirugía sobre las 15:00 horas para la extracción del mismo.
El perro, que se llama “Bruno”, continúa todavía hoy lunes en observación en la clínica veterinaria. El dueño ha querido agradecer públicamente la profesionalidad de la atención veterinaria, no teniendo para el precio de la vida de su mascota. Tan solo mencionar que esa intervención de urgencia se ha aproximado a los mil euros.
Esperando la pronta recuperación de “Bruno”, el propietario del perro quiere denunciar la irresponsabilidad de algunos pescadores que arrojan en la playa restos de anzuelos, constituyendo un potencial peligro para bañistas y mascotas.









Hace un par de meses le ocurrió lo mismo a mi perro en Horcas. Afortunadamente, salió bien de la operación, pero el susto y la cuenta del veterinario no nos los quitan nadie.
Hay que extremar la precaución. Siempre va a haber pescadores desaprensivos.