El grupo parlamentario de Vox en Melilla ha lanzado duras críticas al Gobierno central tras las últimas declaraciones sobre la “normalización” de las relaciones con Marruecos. Para la formación, los gestos diplomáticos del Ejecutivo de Pedro Sánchez no han supuesto ninguna mejora tangible para Melilla, que, según denuncian, continúa sin un régimen de viajeros funcional, con una aduana comercial meramente simbólica y una frontera que se mantiene bajo el control discrecional del país vecino.
Javier Diego, secretario y coordinador parlamentario de Vox Melilla, ha sido contundente al afirmar que la ciudad autónoma “paga la factura de los regalos diplomáticos que España ofrece a Marruecos”. A su juicio, las recientes reuniones entre ambos gobiernos, anunciadas como avances históricos, no han dejado más que “acuerdos vacíos y fotos propagandísticas”, mientras la realidad sobre el terreno sigue sin cambios.
“Melilla no es una concesión diplomática. Melilla no es la alfombra donde Sánchez limpia sus promesas. Melilla es España, y si el Gobierno la abandona, nosotros la defenderemos”, declaró Diego en un comunicado difundido este jueves.
La crítica de Vox se produce en respuesta directa a las afirmaciones oficiales sobre el supuesto restablecimiento de la aduana comercial con Marruecos. Según publicó recientemente El Faro de Melilla, España y Marruecos han “dado por zanjada” la apertura de dicha aduana, pese a que en la práctica no existe operatividad ni acuerdos concretos que garanticen su funcionamiento diario.
Desde Vox, interpretan estas declaraciones como una “tomadura de pelo” a la ciudadanía melillense. “Lo que Sánchez llama diplomacia, yo lo llamo tomadura de pelo. Y lo que Marruecos llama cooperación, yo lo llamo obediencia de España”, sentenció Diego.
El grupo considera que la falta de exigencias claras por parte del Gobierno hacia Marruecos, unido al cierre intermitente de la frontera y al bloqueo comercial que sufre la ciudad desde hace años, demuestra una actitud de “sumisión” que perjudica directamente a Melilla.
En su comunicado, Vox lamenta que mientras en Madrid “reparten sonrisas”, Melilla vive una situación crítica a nivel económico. Acusan al Gobierno de celebrar logros diplomáticos inexistentes y de vender como avances reales lo que consideran “una aduana fantasma” y “un comercio muerto”.
El partido también ha reafirmado su compromiso con la defensa de la ciudad. Entre sus principales exigencias, destacan la reactivación real de la aduana comercial, el establecimiento de un régimen de viajeros que funcione, y el respeto a la soberanía española en las decisiones fronterizas.
“No vamos a tolerar que nuestra frontera dependa del capricho de un país extranjero mientras España calla”, advierte el comunicado de la formación.
Con frases como “Melilla no se vende”, “Melilla no se negocia” y “Melilla no se rinde”, Vox cierra su posicionamiento en un tono claramente confrontativo con el Gobierno. Acusan al Ejecutivo de haber abandonado a la ciudad y de actuar en función de intereses diplomáticos que, según la formación, “desprecian” a Melilla.
El comunicado de Javier Diego refleja la creciente tensión política en torno a la gestión de la frontera y el papel del Gobierno central en las negociaciones con Marruecos. Vox insiste en que no aceptará más cesiones ni bloqueos, y que continuará defendiendo los derechos e intereses de los melillenses “con claridad, firmeza y sin complejos”.








