Queridísimos;
Todos creíamos cuando veíamos el sol en lo alto por las esquinas del López Moreno, cuando las nubes pertinaces lo dejaba aparecer, al sol me estoy refiriendo, en los amaneceres color toronja, cuando besaba el mar azul, no me olvides de nuestro horizonte próximo y vital, que agosto no tendría fin y que toda la galbana acumulada a lo largo de las horas finales de un julio, que ahora nos parece tan lejano, nos iría envolviendo en la gasa aislante de los días y sería un eterno no hacer nada, cuesta abajo de todas las horas sin final.
De pronto, hoy, miramos al desperezarnos el almanaque y vemos, clavado como un par de banderillas puestas bien, que ya es 31, duermevela impaciente de la primera noche de feria, y nos damos la vuelta pensando, que la semana que viene, cuando sea otra vez domingo, agosto no será más que humo que se evapora, días que se fueron, y las horas que transcurrieron en la artificial ciudad del Real de la feria, también se nos escurren y hacemos el imposible empeño de que septiembre aún no ha llegado teniendo, como tenemos la certeza, de que los empeños imposibles generan melancolía.
Llevaremos siete días de septiembre la semana que viene, y otra vez los ballesteros del afán y la impaciencia nos cercarán. Los debates nos parecerán estériles, todo el colorín que aparece en agosto, por dentro y por fuera de nosotros, se convertirán en chafarrinones grises dibujados desde la paleta por la impaciencia, los afanes, los problemas que cada día nos traen, y cuando otra vez la claridad del amanecer más tarde en hacerse presente, miraremos que ha pasado el día de Melilla y otra vez llegarán la diáspora, la disgregación, y en muchos, otra vez la soledad buscada o impuesta.
Pero hoy, hoy domingo inicial de nuestras ferias y fiestas patronales, "carpe diem", gocemos de la ingenua artificiosidad de las casetas, siempre abiertas, con sus lonas levantadas, porque en nuestra feria no se esconde aparentemente nada. A lo mejor, el aspecto de nuestras casetas, aparentemente simples y abiertas, es similar a la propia esencia de la ciudad amada; es tan sencilla que oculta siempre una parte llena de entresijos y recovecos.
Nos abrimos, para que nadie profundice en nuestro interior; nos mostramos y sin embargo hay una parte del alma que nadie conocerá nunca.
Como Melilla, que de tan sencilla que son sus cuadernas, cuyas bases encajan en la quilla del buque varado en medio de la mar, que a veces nos aparece, se nos antoja difícil y esquiva. Lo digo muchas veces a mis pocos amigos que de verdad me quedan: ¡Qué difícil es nuestra Melilla, de tan sencilla que es!.
Domingo de la feria. Se nos escapa de las manos y ya decimos, como el gran Caro Romero nos deja escrito en sus bellísimos poemarios, "sé dónde la vida empieza, no donde la vida acaba". Al fin y al cabo en esta semana, desde el arco de la portada hasta cerca del puente del mineral, la vida es una semana que nos lleva a los ríos de la felicidad, a la luz y al amable y lejano run run de los cacharritos, de una ciudad que pasea y busca conversación, aunque no tengamos microclimas para refrescarnos en las casetas.
Son días que nadie ose empañar porque se llevará el rejón del desdén y de la indiferencia de un pueblo que no sabe del denuesto ni la protesta, pero que lleva en su alma el hielo de la altivez para el que pretenda zaherirlo.
Es una lástima que la sedicente ministra "de Defensa" pretenda cubrir con el lodo del olvido, el acontecimiento memorable del desembarco de Alhucemas, que propiciaría el fin de la guerra del Rif y que fue uno de los precursores de los desembarcos anfibios aliados en la Segunda Guerra Mundial. ¡Que sabrá la pobre Robles, la obra de ingeniería militar cuyo comandante en jefe era el señor Marqués de Estella, presidente del Directorio, con los jefes generales Sanjurjo, Saro Marín y Fernández Pérez. Entre los jefes participantes en la acción, se encontraba el entonces coronel Francisco Franco, quien por su actuación al frente de las tropas de la Legión, fue ascendido a general de brigada.
¡Que sabrá la pobre Robles, a quien mientras tanto se le cuelan “youtuber” en las Chafarinas, además de las piscifactorías autorizadas por el régimen de Rabat, cerca de una zona medioambiental en las Chafarinas!
Una verdadera escandalera provocada por la menguada capacidad de la sedicente ministra. El Señor se la de buena.
Aquí lo que deseamos es que Morante reaparezca el miércoles 3 en la plaza de toros y quede en el aire y en la gracia de la ciudad amada, la gracia inmarcesible de quién torea como los ángeles.
Del ganado hablaremos otro día.
Que no le falte agua al elefante.








