El profesor Gonzalo Carmona fue uno de los protagonistas de la primera jornada del Festival de Fin de Curso 2025/2026 de la Escuela de Música y Danza Pilar Muñoz González, una cita que reúne durante varias galas el trabajo desarrollado por centenares de alumnos a lo largo del curso académico.
Sobre el escenario del Teatro Kursaal, el docente presentó una selección de coreografías interpretadas por siete grupos de danza española y flamenco, integrados por alumnos de edades muy diversas, desde niños de seis años hasta personas mayores de 70.
La actuación formó parte de la programación diseñada para mostrar el aprendizaje adquirido durante el año en las distintas disciplinas que se imparten en la escuela. En el caso de Carmona, la propuesta puso el foco en la convivencia entre generaciones y en la capacidad de la danza para reunir a personas con trayectorias y edades diferentes en torno a una misma afición.
Para el profesor, la gala supuso mucho más que la clausura de un curso. El espectáculo representó la culminación de meses de trabajo, aprendizaje y convivencia entre alumnos que, según explicó, han formado una auténtica familia a lo largo del año. La actuación permitió trasladar al escenario el esfuerzo realizado durante meses de ensayos y preparación.
Uno de los aspectos más destacados de la propuesta fue precisamente la diversidad de los participantes. Las coreografías reunieron a alumnos de distintas edades y niveles, desde los grupos infantiles hasta los formados por adultos. Esta combinación generacional constituye, según Carmona, una de las características más valiosas de la escuela, al permitir que personas con experiencias vitales muy diferentes compartan escenario y aprendizaje.
El repertorio preparado para la ocasión incluyó distintas piezas vinculadas a la danza española y al flamenco. Las alumnas más pequeñas fueron las encargadas de interpretar una rumba pop, mientras que otros grupos llevaron a escena sevillanas coreografiadas con planteamientos diferentes a los habituales y sevillanas con mantón de Manila. También hubo espacio para la rumba flamenca, interpretada por alumnas jóvenes de la escuela.
Entre los momentos más significativos de la noche destacó una coreografía basada en el poema El poeta pide a su amor que le escriba, de Federico García Lorca, en la versión musical de Miguel Poveda. La pieza fue interpretada por un grupo de alumnas, muchas de ellas en su primer año de trabajo con mantón, y se convirtió en uno de los números más destacados de la velada.
La gala también sirvió para visibilizar la creciente presencia masculina en las clases de danza. Carmona mostró su satisfacción por el aumento del número de hombres que participan en sus grupos, una circunstancia que, según explicó, se ha incrementado respecto a cursos anteriores. En este sentido, destacó especialmente la participación de parejas y de alumnos que se han incorporado a la actividad atraídos por los beneficios físicos y emocionales del baile.
El cierre de la actuación llegó con una versión flamenca de 19 días y 500 noches, convertida en una bulería moderna en la que participó el propio docente junto al grupo con el que habitualmente comparte escenario. La pieza puso el broche final a una propuesta marcada por la variedad de estilos y por el protagonismo del alumnado.
Más allá de las coreografías, el espectáculo contó con una carga emocional especial. Durante la gala hubo espacio para recordar a varias alumnas que, por diferentes circunstancias personales, no pudieron estar presentes ni sobre el escenario ni entre el público. La escuela quiso tener un gesto hacia ellas y reconocer su pertenencia al grupo pese a su ausencia física en esta edición del festival.
La actuación de Carmona se enmarca en el Festival de Fin de Curso 2025/2026 de la Escuela de Música y Danza Pilar Muñoz González, una cita organizada para mostrar el trabajo desarrollado durante el año por los alumnos de las distintas especialidades. La programación se distribuye en cuatro galas consecutivas que reúnen propuestas relacionadas con la música y la danza, ofreciendo una panorámica del aprendizaje realizado en el centro.
Con más de dos décadas de experiencia como docente en la escuela municipal, Carmona forma parte de una generación de profesores que han contribuido al crecimiento de este proyecto formativo. El profesor, especializado en danza española y flamenco, destacó la importancia de adaptarse a las nuevas inquietudes del alumnado sin perder la esencia de las disciplinas que se imparten.
La Escuela de Música y Danza cuenta con alrededor de 700 alumnos repartidos entre las diferentes enseñanzas. Esta amplia participación refleja la consolidación de un proyecto que continúa atrayendo a personas de todas las edades y que encuentra en el Festival de Fin de Curso una oportunidad para compartir con el público el resultado de meses de dedicación, aprendizaje y pasión por las artes escénicas.
La primera gala dejó así una muestra de la diversidad, el compromiso y la vocación artística que caracterizan a la comunidad educativa de la escuela, con la actuación de Gonzalo Carmona como uno de los ejemplos más representativos de ese trabajo colectivo desarrollado durante todo el curso.








