La verdadera celebración del Día Internacional de la Mujer llegará cuando no exista ningún motivo para reservar un espacio en el calendario con el fin de exigir su equiparación social y laboral con el hombre. Ese debe ser el espíritu con el que se debería encarar cada jornada como la de hoy: Que este año sea el último que el Día Internacional de la Mujer ha tenido algún sentido porque la igualdad con el hombre ya sea total.
Mientras tanto, los ciudadanos tenemos que plantearnos esta fecha como el día en que hacemos balance de los otros 364 en los que hemos intentado superar una realidad social que si en el pasado tuvo algún sentido, en la actualidad ya lo ha perdido. Sociedades avanzadas como la española no pueden continuar permitiendo ningún tipo de discriminación de tipo sexual por mínima que sea. Y con menos razón puede admitirla cuando afecta a aspectos tan importantes como el laboral, el social o el económico.
Evidentemente, hombres y mujeres nunca llegarán a ser iguales porque en su diferencia está su razón de ser, pero ello no hace imposible que disfruten de los mismos derechos y obligaciones como ciudadanos, padres o trabajadores.
Hoy son minoría quienes se esfuerzan en tratar de proteger argumentos a favor de una ilógica discriminación del hombre sobre la mujer. La igualdad de hombres y mujeres está casi totalmente lograda sobre el papel, pero esa victoria no garantiza un éxito en la práctica.
Aún hay trabajo que realizar para que llegue el año en que desaparezca del calendario el Día Internacional de la Mujer. Hasta entonces, una jornada como la de hoy es una invitación a recordar que hay injusticias en nuestra sociedad que si queremos, podemos contribuir a eliminar entre todos, hombres y mujeres.







