El Domingo de Ramos ha vuelto a abrir las puertas de la Semana Santa en Melilla con la salida de “La Pollinica” y de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza. Tras dos años de cancelaciones por las inclemencias meteorológicas, este 2026 la jornada se ha vivido bajo un sol radiante que ha acompañado la salida de Jesús en su entrada triunfal a Jerusalén, marcando un inicio especialmente esperado por los melillenses.
La respuesta en la calle ha sido clara. Cientos de personas han acompañado el recorrido, confirmando que la ciudad mantiene vivo el interés por una de sus tradiciones más arraigadas. No era un Domingo de Ramos más: el ambiente reflejaba las ganas acumuladas de volver a ver los tronos en la calle y de recuperar una normalidad que durante un tiempo quedó interrumpida.
Pero si algo destaca con fuerza en este inicio es la presencia creciente de jóvenes. Cada vez son más los que se integran en los grupos de las hermandades, colaboran en la organización y asumen responsabilidades. Se les ve en los preparativos, en la coordinación de los cortejos y también bajo los tronos, aportando esfuerzo y continuidad.
Ese relevo generacional es uno de los elementos clave para el futuro de la Semana Santa melillense. En la jornada de ayer se pudieron ver numerosos niños participando activamente en la procesión y jóvenes implicados en distintos niveles. Esa imagen aporta estabilidad y garantiza que esta celebración mantenga su presencia en la vida de la ciudad.
Por delante quedan varios días en los que las calles volverán a llenarse de procesiones. Las hermandades mostrarán sus tronos y representarán los momentos centrales de la Pasión, en una secuencia que forma parte del calendario y de la identidad local. Detrás de cada salida hay meses de trabajo que no siempre se perciben, pero que resultan esenciales para que todo se desarrolle correctamente.
A ello se suma una labor que va más allá de lo visible. Durante todo el año, las cofradías desarrollan actividades de carácter social que tienen un impacto directo en personas que necesitan apoyo. Es una dimensión menos conocida, pero igualmente importante.
Este inicio de Semana Santa coincide también con días de descanso para muchos melillenses, algunos de los cuales han optado por salir de la ciudad, mientras que otros la vivirán desde dentro. También se espera la llegada de visitantes, en cifras moderadas, que contribuyen a la actividad de estos días.
La Semana Santa ya está en marcha. Lo hace con participación, con presencia joven y con el trabajo constante de quienes la sostienen año tras año.








