Un grupo de trabajadoras sociales del ámbito sanitario de la ciudad ha presentado el nuevo programa de préstamo de material ortoprotésico en el Hospital Universitario de Melilla (HUME). Un programa que pretende acercar a los usuarios los medios que necesitan para su recuperación funcional, mejorando así su movilidad y autonomía. Las promotoras de la iniciativa son Etelvina, Esther, del Centro de Salud Polavieja, Evelia, del nuevo hospital, María, del centro Alfonso XIII y Remedios.
La inversión inicial ha sido de unos 33.000 euros y cuentan con la colaboración de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), que ya hace préstamos a pacientes en cuidados paliativos, oncológicos y no oncológicos. “Así nosotros podemos diversificar y llegar a otro tipo de pacientes con enfermedades neurológicas, con ictus, con demencia avanzada, pacientes inmovilizados que están en recuperación tras una intervención quirúrgica…”, ha expresado Etelvina de Castro, directora médica de Atención Primaria.
“Este programa nace con la idea de dar accesibilidad gratuita a determinados elementos que hacen falta para la recuperación de la persona, de los pacientes que estén en rehabilitación”. De este modo, se facilita el acceso a los materiales de forma más temprana y se garantiza la continuidad asistencial. El objetivo del proyecto es crear un banco de material ortoprotésico que vaya aumentando cada año para llegar a más personas.
Esther Ruiz, una de las trabajadoras sociales, ha revelado que están bastante ilusionadas con la puesta en marcha del programa. “Llevamos años ya diciendo que sería conveniente, porque vemos las necesidades que hay en muchos usuarios”. Enfermedades sobrevenidas y gastos ocasionales que son difíciles de afrontar cuando, en algunos casos, el uso del material es temporal.
“Abarca a mucha población, población vulnerable y dependiente que necesita de un cuidador al que también tenemos que cuidar”. Muchos de estos elementos no los prescribe el Ingesa y son, sin lugar a dudas, muy necesarios. Del catálogo que ofrece el programa, las sillas de baño, las camas articuladas y las grúas son para usuarios muy dependientes, que necesitan bastante apoyo en el domicilio, y para dar algunas facilidades a quienes los cuidan.
“Cuando el paciente hace vida cama a cama, que es a los que va dirigida, donde hay que asearlos, darles la alimentación… Un cuidador tiene que hacerprogr ese esfuerzo, al final también le pasa factura a él y ese material le va a ayudar”, explica Ruiz. Por el momento, tienen ocho sillas de ruedas, ocho andadores con ruedas con y sin sillín (cuatro y cuatro), seis sillas de baño (que no se prescriben por la vía del facultativo), dos grúas hidráulicas y diez camas articuladas con sus correspondientes colchones. Las sillas de baño, tres van con inodoro y otras tres sin inodoro.
Por su parte, aunque el Ingesa cubre los costes de sillas de ruedas, andadores o muletas, la intención del programa es poner medios a situaciones que puedan durar meses o a lo sumo un año. Siempre se necesita la prescripción del especialista o médico de familia, pero se podría decir que, con los préstamos, se amortiza mucho mejor la inversión y se da cobertura a mucha más población. Asimismo, el ahorro en gasto público es importante gracias a este planteamiento.
El préstamo es gratuito y temporal. La valoración de la necesidad la realiza el médico facultativo, y después el informe llega a manos de las trabajadoras sociales con los cuidados que se requieren. Es fundamental esa “coordinación sociosanitaria” para que el programa resulte exitoso. En el mes de junio comenzaron el servicio y ya se han prestado diez materiales.
Esperan mucha demanda porque saben que el programa va a resultar muy útil y va a ayudar a muchos melillenses. Señalan que “la colaboración que tienen ahora con la Dirección y con la Gestión es estupenda”. El compromiso se extiende al trabajo de desinfección para dejar el material listo de cara al siguiente préstamo. Recibirán donaciones de elementos que ya no se utilizan porque no hacen falta para que otros pacientes puedan aprovecharlos.
“Ahora, es una misión de todos, no solo nuestra, sino de toda la ciudadanía”. En 2026, han realizado otra inversión de material que todavía no ha llegado. La idea es que el banco se vaya extendiendo. “Esta ha sido una primera aproximación, un primer paso para que se ponga en marcha y que haya continuidad siempre del programa”. Este proyecto marca un precedente para los futuros que vengan, con una mirada solidaria y empática hacia el otro.








