El Fuerte de Victoria Grande se transformará los próximos días 23, 24, 25 y 26 de octubre en un escenario de sombras, misterio y literatura. Allí cobrará vida 'Las pesadillas de Edgar Allan Poe', la nueva propuesta teatral dirigida por Ceres Machado, con dramaturgia propia y un reparto formado por Júlia Fortaña, Ignacio Rengel y Oti Manzano. La obra, que fusiona terror, poesía y puesta en escena itinerante, ha causado furor entre el público melillense: todas las entradas se agotaron en apenas noventa minutos desde su puesta a la venta.
Una experiencia inmersiva en el corazón del fuerte
El espectáculo, organizado por la Fundación Melilla Monumental, se presentará en doble sesión los días 23 y 26 de octubre ( a las 19.00 y 20.30 horas) y los días 24 y 25 ( a las 20.00 y 21.30 horas). A diferencia del teatro tradicional, esta propuesta no se desarrollará sobre un escenario al uso: el público recorrerá los pasillos, escaleras y estancias del propio Fuerte de Victoria Grande, que se convertirá en un personaje más del montaje.
"Empezamos en la puerta, en el propio parking del Fuerte", explica Machado.
"Desde ahí, nuestra compañía va seleccionando al público y lo va moviendo por distintos espacios. Queremos que vivan una experiencia de incertidumbre, que no sepan qué va a pasar ni qué se van a encontrar".
La directora advierte además que no todo el público verá la misma función. "Dividimos al grupo en dos partes, aunque ellos no lo saben. Cada grupo descubrirá un cuento distinto, con lo cual, cada pase será diferente. Queríamos que fuera un espectáculo vivo, con sorpresas".
Cuentos clásicos y misterios ocultos
La dramaturgia se basa en algunos de los relatos más célebres de Edgar Allan Poe. "Hemos hecho una selección con los míticos", señala Machado. "Están el corazón delator, El cuervo y El gato negro. Y luego hay dos cuentos más que son sorpresa. No todos los espectadores verán los mismos".
Esta estructura variable convierte 'Las Pesadillas de Edgar Allan Poe' en un montaje múltiple, cambiante, que juega con la percepción del espectador y la atmósfera del entorno. Los textos se entrelazan con la figura del propio Poe, su esposa Virginia y su madre Elizabeth, personajes reinterpretados en clave teatral y psicológica.
"Queríamos contar esas historias desde la mente del propio Poe y desde su universo emocional", explica la directora. "Son personajes oscuros, intensos, poco naturalistas, y eso exige un gran trabajo actoral".
Un proyecto largo y muy querido
Machado confiesa que lleva años soñando con este montaje. "Llevo con esta idea desde 2017. He ido presentando el proyecto a distintas personas de la administración, pero las cosas se han ido moviendo y nunca llegaba el momento. Este año, por fin, se ha hecho realidad".
La adaptación de los cuentos al lenguaje teatral ha sido un proceso lento y minucioso. "En 2017 hice la primera versión. Desde entonces, he ido revisándola constantemente. La literatura de Poe es muy repetitiva, tiene cadencias que funcionan en la lectura pero no tanto en la representación oral. Hemos tenido que limpiar esas reiteraciones, hacer que el texto respire".
El resultado es una dramaturgia contemporánea, visual y rítmica, que conserva la atmósfera inquietante del autor norteamericano pero la traduce a un lenguaje escénico más físico y sensorial.
Ensayos intensos y personajes extremos
La directora describe el periodo de ensayos como "de los más agotadores" de su carrera. "Han sido semanas muy intensas, porque el texto es complicado y la atmósfera de Poe es muy oscura. Además, los actores están en movimiento todo el rato. No hay camerinos, no hay descanso, y eso requiere una enorme concentración".
Los ensayos se extendían a veces desde las diez de la mañana hasta las ocho de la tarde. "Había días en que acabábamos sin energía. Pero el resultado lo merece. El público va a vivir una experiencia única"-
Machado destaca el compromiso de los intérpretes: Júlia Fortaña, Ignacio Rengel y Oti Manzano, tres actores que ya han trabajado con la compañía en anteriores montajes. "Son un equipo entregado. Han tenido que explorar emociones muy profundas, y al mismo tiempo mantener una energía física altísima para sostener el recorrido teatral".
Éxito rotundo y emociones encontradas
El entusiasmo del público ha superado todas las expectativas. "Se vendió todo en noventa minutos", confirma Machado.
"El jueves se pusieron las entradas a la venta a las seis y media, y a las ocho ya no quedaba ni una. Fue una alegría inmensa, porque demuestra que hay un interés real por este tipo de propuestas, pero también se te queda ese sentimiento agridulce de saber que mucha gente se ha quedado fuera".
De hecho, algunos miembros de la propia compañía no pudieron conseguir entradas para familiares y amigos. "Sabíamos que se venderían rápido, pero esto fue totalmente inesperado. Estamos felices, pero también con pena de que no todos puedan venir".
Recomendaciones al público
La directora insiste en que la importancia de acudir con calzado cómodo y de tener en cuenta que las personas con claustrofobia no deben participar, ya que parte del recorrido se desarrolla en los espacios cerrados del Fuerte. "Lo avisamos también en las entradas, pero es importante recordarlo", señala.
El espectáculo se enmarca dentro del ciclo de teatro de otoño organizado por la Ciudad Autónoma, en colaboración con la Fundación Melilla Monumental, y promete ser uno de los eventos culturales más intensos del año.
Una noche entre el miedo y la poesía
Con 'Las Pesadillas de Edgar Allan Poe', Ceres Machado demuestra su capacidad para reinterpretar los clásicos desde una perspectiva contemporánea, emocional y profundamente estética. La directora combina literatura, teatro y patrimonio histórico para construir una experiencia escénica que trasciende el formato tradicional. La obra no se limita a representar los textos del autor estadounidense, sino que los transforma en una vivencia sensorial y simbólica en la que el público se convierte en parte activa del relato.
La propuesta busca que los espectadores se adentren en el universo mental de Poe, sintiendo de cerca la tensión, el misterio y la fragilidad que impregnan su obra. A través del movimiento constante, la iluminación, el sonido y el espacio arquitectónico del Fuerte de Victoria Grande, el montaje recrea una atmósfera que oscila entre la vigilia y el sueño. El resultado es una inmersión en el subconsciente del escritor, una travesía por sus miedos y obsesiones que invita a reflexionar sobre los límites de la razón y la imaginación. Al finalizar, el espectador no solo habrá asistido a una representación teatral, sino a una experiencia emocional y poética que lo acompaña más allá del último aplauso.








