La presidenta de la Asociación Teama, Susana Morillo, ha encendido las alarmas sobre la crítica situación que viven las familias con hijos con necesidades educativas especiales en Melilla. En declaraciones a El Faro de Melilla, Morillo ha explicado que, por primera vez en 13 años, la entidad no ha podido organizar sus campamentos de verano, una actividad que no solo representa un espacio de ocio terapéutico para menores, sino también un respiro vital para padres y cuidadores.
"Nosotros atendemos de manera constante a casi doscientas personas y, además, a una población flotante que accede a nuestros servicios sin ser socia. Este verano, muchas familias se han quedado sin la única alternativa que tenían", lamenta.
Un recurso abierto para toda la comunidad
Teama ha sido, desde su creación, la única entidad en Melilla que ha ofrecido de forma estable programas de conciliación laboral y familiar adaptados a menores con necesidades educativas especiales. Sus campamentos, aulas de conciliación y actividades recreativas han estado abiertos no solo a socios, sino también a cualquier familia que lo requiriese.
Morillo recuerda que este enfoque inclusivo ha permitido que padres y madres ajenos a la asociación pudieran inscribir a sus hijos en actividades adaptadas, algo que, según recalca, no ofrece ningún otro recurso en la ciudad.
Limitaciones estructurales en una ciudad transfronteriza
La presidenta de Teama subraya que Melilla representa una situación singular: es una ciudad transfronteriza, con condiciones socioeconómicas particulares y una "insularidad" que dificulta el acceso a recursos especializados disponibles en otras zonas de la península.
"Aquí no hay alternativas ni en el sector público ni en la red privada. Eso nos obliga a depender de lo que ofrece la asociación, porque si no llegamos nosotros, no llega nadie", explica.
Consecuencias de un verano sin campamentos
La suspensión de los campamentos ha tenido un impacto profundo en las familias. Estos programas cumplen una triple función: ofrecen conciliación laboral, respiro familiar y ocio terapéutico para los menores. Su ausencia ha obligado a muchos padres a reducir su jornada laboral, perder ingresos e incluso, en algunos casos, a coger bajas médicas por sobrecarga y estrés.
"Tengo muchas madres que este verano han estado de baja psicológica. Cuidar a una persona dependiente las 24 horas del día sin respiro lleva a un agotamiento físico y mental que, tarde o temprano, pasa factura", denuncia Morillo.
Falta de inclusión en los programas públicos
Morillo critica que las actividades de conciliación impulsado por la Ciudad Autónoma - como Escuelas de Verano, Aulas de Conciliación o Campamentos - no están adaptadas a menores con necesidades educativas especiales.
Carecen de personal especializado y metodologías inclusivas, lo que excluye a estos niños de participar.
"Estamos ante una discriminación indirecta, o incluso directa. Hay padres que han intentado inscribir a sus hijos y se les ha dicho que no están preparados para atenderlos", afirma.
Este vacío provoca que, si Teama no puede ofrecer sus servicios, las familias se queden sin opciones.
Impacto emocional en los menores
Más allá de la carga que supone para los cuidadores, la falta de actividades adaptadas afecta directamente a los menores. Morillo relata casos de niños que, al no poder acudir a sus campamentos habituales, han visto interrumpida su rutina, generando frustración y tristeza.
"Mi hija me pide ir al campamento de Teama todos los veranos. Este año decirle que no hay ha sido muy duro. No es solo una actividad, es parte de su vida", comparte.
Una batalla judicial en curso
Ante esta situación, Teama ha interpuesto una demanda y ha solicitado medidas cautelares urgentes para poder reanudar sus programas lo antes posible. La asociación espera que la resolución judicial permita restablecer las actividades esenciales para las familias afectadas.
"Llevamos más de 13 años constituidos, pero trabajando mucho antes de eso. Hemos levantado recursos y servicios desde cero, y ahora nos vemos obligados a paralizar parte de nuestra labor por falta de apoyo", señala Morillo.
'Creciendo Juntos': un testimonio personal
En medio de esta crisis, Morillo presentará en septiembre su nuevo libro 'Creciendo Juntos', publicado por Aula Magna y la editorial McGraw Hill. La obra, dirigida especialmente a padres y profesionales, recopila técnicas de intervención y, por primera vez, narra en primera persona su experiencia como madre de una niña con autismo.
"Es mi libro más emotivo. Hablo de cómo viví el diagnóstico y el desarrollo de mi hija. No me limito a la parte técnica; me desnudo emocionalmente para que otros padres puedan sentirse acompañados", afirma.
Formación y experiencia combinadas
Morillo ha compaginado su papel de madre y presidenta con una continua formación en intervención y comunicación , lo que le ha permitido a desarrollar estrategias efectivas para el acompañamiento de menores con autismo. Considera que cada persona en el espectro tiene sus propias fortalezas y desafíos, y espera que su libro sirva como herramienta tanto para familias como para profesionales.
La urgencia de una solución
La presidenta de Teama insiste en que no se trata de un problema puntual, sino de una carencia estructural que requiere una respuesta inmediata por parte de la administración. Propone que los programas públicos incorporen personal especializado, planes inclusivos y adaptaciones que garanticen la participación de menores con necesidades educativas especiales.
"No es solo una cuestión de derechos, es también de humanidad. No podemos dejar a estos niños y a sus familias sin alternativas", recalca.
Mirando hacia adelante
Mientras aguarda la decisión judicial, Teama mantiene su compromiso con la comunidad y confía en poder reanudar sus programas lo antes posible.
"Confío en que podamos retomar con normalidad y seguir atendiendo a nuestros niños y jóvenes como siempre lo hemos hecho. No hablo solo como presidenta, sino como madre que vive esto en primera persona", concluye Susana Morillo.
Sobre Teama
La Asociación Teama nació en Melilla hace más de 13 años con el objetivo de atender a personas con Trastorno del Espectro Autista y otras necesidades educativas especiales. Su labor abarca programas de intervención terapéutica, ocio adaptado, formación para familias, conciliación laboral y respiro familiar.
Actualmente, atiende de forma estable a cerca de 200 personas y a una población flotante que accede a sus servicios puntualmente.







