Para Sonia Moreno, periodista y escritora de Marruecos, el vecino incómodo, los movimientos registrados durante el mes de julio en las fronteras de Ceuta y Melilla deben analizarse dentro de un contexto más amplio, marcado por la situación política entre España y Marruecos y, especialmente, por la cuestión del Sáhara Occidental. La periodista considera que la tramitación de la ley de nacionalidad para los saharauis, los movimientos migratorios que comenzaron a detectarse desde principios de julio y el escenario diplomático entre España, Marruecos y Argelia forman parte de un mismo momento de especial sensibilidad.
El Sáhara, en el centro
Moreno explica que comenzó a prestar atención a la posibilidad de que pudiera producirse algún movimiento en Ceuta o Melilla a raíz del debate sobre la nacionalidad de las personas saharauis. La iniciativa llevaba tiempo planteada y, según recuerda, había sido retrasada antes de desbloquearse en un momento en el que el Gobierno español mantiene su respaldo al Plan de Autonomía marroquí para el Sáhara.
Para la periodista, esa aparente contradicción es una de las claves para entender el momento. España mantiene su posición respecto al plan marroquí y, al mismo tiempo, impulsa una vía jurídica dirigida a facilitar el acceso a la nacionalidad española de determinadas personas nacidas en el Sáhara Occidental bajo administración española.
Moreno relata que comenzó a hablar con distintas fuentes para conocer los motivos de ese cambio de posición. Entre ellas menciona a Agustín Santos, número dos de Sumar, a quien atribuye una de las claves de su interpretación: la posibilidad de defender el Plan de Autonomía y, a la vez, ofrecer protección a personas saharauis que se encuentran en los campamentos de refugiados o en el territorio del Sáhara Occidental.
La proposición de ley había sido tomada en consideración por el Congreso en febrero de 2025 y plantea conceder por carta de naturaleza la nacionalidad española a las personas nacidas en el territorio del Sáhara Occidental bajo administración española. El texto ha continuado su tramitación durante 2026 y la Comisión de Justicia aprobó el 23 de julio su dictamen, que tendrá que pasar todavía por el Pleno del Congreso y, posteriormente, por el Senado.
Moreno considera especialmente importante el recorrido que ha seguido la iniciativa. A su juicio, no se trata únicamente de una cuestión jurídica, sino de una medida con una evidente carga política para Rabat, puesto que afecta directamente a la cuestión del Sáhara y al relato de Marruecos sobre su soberanía sobre el territorio.
La periodista recuerda también que durante estos meses la iniciativa ha contado con el respaldo de sectores de la izquierda española tradicionalmente vinculados a la causa saharaui. Habla de una base socialista y de distintos sectores de la izquierda que llevan años defendiendo la relación de España con el pueblo saharaui.
En ese contexto sitúa la recepción oficial de los niños saharauis que participan en el programa Vacaciones en Paz en el Congreso. Moreno destaca la dimensión simbólica de la imagen y recuerda que era la primera vez que esos menores eran recibidos oficialmente por el Parlamento. A su juicio, ese gesto institucional podía tener también una lectura política en Marruecos. “Era la primera vez oficialmente que el Parlamento acoge a los niños”, explica.
Para Moreno, la combinación de la recepción de los menores, el avance de la iniciativa legislativa y la posición española sobre el Sáhara podía resultar especialmente sensible para Rabat. Es en este punto donde sitúa la principal presión sobre el Gobierno español.
La periodista menciona además los movimientos destinados a incluir al Frente Polisario en listas internacionales de organizaciones terroristas. Considera que una eventual consideración del Polisario bajo esa categoría permitiría a Marruecos ejercer mayor presión sobre los países que mantienen relaciones con la población saharaui. “¿Cómo va a aceptar que un país que se supone que es su aliado y su vecino vaya a darle la nacionalidad y la patria a los saharauis?”, plantea Moreno.
La iniciativa, por el momento, continúa su recorrido parlamentario. El dictamen aprobado por la Comisión de Justicia el 23 de julio no supone todavía la aprobación definitiva de la ley. Moreno, sin embargo, se muestra convencida de que la presión marroquí puede condicionar el siguiente paso y cuestiona que el PSOE mantenga su apoyo cuando llegue la votación definitiva. “No la va a votar”, sostiene.
Un proceso diferente al de 2021
Moreno considera que los movimientos acontecidos de esta semana presentan diferencias importantes respecto a la crisis migratoria de 2021. La principal está, a su juicio, en la manera en la que se ha desarrollado el fenómeno.
Frente a la concentración extraordinaria que se produjo entonces, especialmente en Ceuta, la periodista habla ahora de un movimiento progresivo, de un goteo constante que comenzó a detectarse desde principios de julio.
Según explica, los jóvenes llevaban semanas desplazándose hacia el norte y la situación no se produjo de forma repentina en una única jornada, aunque haya estallado de la manera que hemos visto. Moreno considera que Marruecos fue dando señales previas mediante una relajación de los controles que, a su juicio, no recibió suficiente atención en España.
La comparación con 2021 también aparece en las imágenes. Moreno recuerda que entonces se vieron numerosos autobuses desplazándose hacia las zonas fronterizas y que una parte importante de las personas que llegaron eran migrantes subsaharianos. La situación actual, en cambio, presenta un perfil diferente. “Ahora, fijaros que no hay ningún subsahariano”, señala.
La periodista relaciona este cambio con la política europea de externalización de fronteras. En su análisis, la contención de los movimientos de población subsahariana en el norte de Marruecos ha desplazado parte de las rutas hacia el Sahel y otros puntos de África, de manera que la población que protagoniza ahora los movimientos en dirección a las ciudades autónomas es fundamentalmente marroquí.
Melilla, un movimiento más espontáneo
Moreno diferencia lo ocurrido en Melilla de la situación registrada en Ceuta y considera que el movimiento en la ciudad ha tenido un carácter más espontáneo, en buena medida como consecuencia de lo sucedido previamente en Ceuta. La periodista entiende que las imágenes y la posibilidad de cruzar generaron un cierto efecto contagio, pero no tiene claro que detrás de los movimientos exista una estructura organizada similar a la que pudo observarse en 2021. “Esta vez no tengo muy claro cómo ha sido”, reconoce.
En esta valoración incorpora también lo que le trasladaron fuentes de servicios de inteligencia extranjeros, según las cuales Melilla presenta unas condiciones diferentes y no tendría para Marruecos el mismo interés estratégico que Ceuta. Moreno vincula esta cuestión con el entorno de Nador, donde, a su juicio, existe además un peso económico y comercial que hace que Marruecos tenga otros incentivos para mantener la zona bajo control. Por eso considera que un movimiento de estas características en Melilla no respondería necesariamente a la misma lógica que el de Ceuta, sino que estaría más relacionado con la oportunidad creada después de lo ocurrido en la ciudad caballa.
En Melilla habría pesado especialmente la reacción de una población que vio que la frontera podía ser atravesada. En su interpretación, se trata de un movimiento menos planificado y más espontáneo, alimentado por el efecto de lo sucedido en Ceuta y por las propias condiciones sociales del norte de Marruecos.
Jóvenes, redes sociales y controles
Moreno reconoce que no tiene completamente claro cómo se organizó el movimiento actual. “No tengo muy claro cómo ha sido”, reconoce. Sí recuerda, sin embargo, el papel que llevan años desempeñando las redes sociales en la difusión de convocatorias y en la organización de desplazamientos hacia las fronteras.
La periodista diferencia esta situación de la de 2021, cuando, según recuerda, existían en determinados barrios figuras que actuaban como organizadores o agitadores. Se refiere a ellos como “matones” o “jefecillos” de las zonas y recuerda que entonces sí pudo apreciarse una estructura más visible. En esta ocasión, insiste, no tiene tan claro que haya existido algo similar.
Sí considera difícil explicar, no obstante, que un movimiento de estas dimensiones pueda producirse sin que previamente haya existido algún grado de relajación del control marroquí.
Moreno pone como ejemplo Castillejos. Recuerda que los controles de seguridad no se encuentran únicamente en el paso fronterizo del Tarajal, sino que existen controles y vallas a más de dos kilómetros de la frontera. “Cuando yo por mí misma quiero entrar a Ceuta por la frontera tengo que hacer controles policiales a dos kilómetros”, explica.
A su juicio, esa realidad hace difícil que grandes grupos puedan alcanzar el entorno fronterizo sin que las fuerzas de seguridad hayan tenido algún papel. Moreno menciona expresamente a la Gendarmería Real y considera que necesariamente tuvo que producirse alguna relajación previa del dispositivo.
No sostiene que los movimientos hayan sido dirigidos en su totalidad por las autoridades marroquíes, pero sí considera que la situación fue posible por cómo funcionó el control de la frontera. Una vez alcanzado un volumen importante de personas, añade, la situación se vuelve mucho más difícil de contener. “Ahora ya es un descontrol”, resume.
Una sociedad joven y sin expectativas
Para Sonia Moreno, la explicación no está únicamente en la frontera. La periodista considera que es necesario mirar hacia las condiciones sociales de Marruecos, especialmente hacia una población joven que se encuentra muy limitada en sus posibilidades de futuro. Habla de falta de oportunidades, de una mayor cerrazón, del control sobre la población y de una situación que considera especialmente restrictiva en materia de derechos y libertades.
La periodista considera además que la desigualdad económica es un factor fundamental. Define Marruecos como “el país más desigual dentro de África” y cree que las condiciones de vida explican que una parte de la población esté dispuesta a asumir riesgos importantes para intentar abandonar el país.
Moreno considera que esta realidad afecta especialmente a los jóvenes. Aunque las imágenes de estos días también muestran familias, sostiene que el grupo predominante está formado por adolescentes y jóvenes, precisamente aquellos que tienen más dificultades para encontrar trabajo y construir un proyecto de vida.
La periodista explica incluso que algunos de los jóvenes conocían previamente el desplazamiento que iban a realizar. Pone como ejemplo a chicos que habían preguntado por qué tenían que entregar el teléfono móvil antes de trasladarse desde Tetuán hacia Ceuta. Según Moreno, ese tipo de comportamientos muestran que algunos eran conscientes de que podían terminar entrando en el mar.
En su opinión, la posibilidad de salir del país puede funcionar también como una válvula de escape ante la presión interna. La existencia de una población joven, con pocas expectativas y dificultades para acceder a determinadas oportunidades, convierte las fronteras en una salida cuando aparece una oportunidad.
Moreno tampoco se sorprende de que sea la propia población marroquí la que protagonice estos movimientos. Frente a episodios anteriores protagonizados en mayor medida por migrantes de otros países africanos, considera que ahora es la situación interna de Marruecos la que está empujando a sus propios ciudadanos.
Poca información oficial
La periodista considera significativo el escaso volumen de comunicación oficial procedente de Marruecos durante estos días. Según su seguimiento, los medios del país ofrecieron una información limitada y la narrativa se centró fundamentalmente en presentar la situación como una crisis migratoria en las ciudades del norte.
Moreno destaca especialmente que no observa una declaración pública del rey Mohamed VI ni una intervención contundente de la Casa Real. A su juicio, una intervención de la institución podría haber servido para calmar a la población y rebajar la tensión. “La Casa Real podría intentar calmar mucho a la gente”, plantea.
Tampoco considera que se produjera una intervención pública clara de las fuerzas de seguridad explicando qué estaba ocurriendo. Para Moreno, ese silencio encaja con una forma habitual de gestionar determinados asuntos en Marruecos, donde, la información oficial puede ser escasa y muchas cuestiones no se explican públicamente.
La situación actual coincide además con la celebración de la Fiesta del Trono, una fecha especialmente relevante en Marruecos y que concentra la actividad institucional del país y la llegada de delegaciones internacionales. La periodista entiende que, en paralelo, España y Marruecos están intentando evitar una nueva crisis diplomática como la de 2021. A su juicio, ambas partes tienen interés en contener la situación y evitar que la relación bilateral vuelva a deteriorarse durante meses.
Sánchez y Tebboune
Moreno también menciona la visita de Pedro Sánchez a Argelia y su encuentro con el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, aunque no la sitúa como el elemento especialmente confrontativo para Marruecos. La periodista describe el viaje como una visita de unas horas y “muy light”, y recuerda que Tebboune llegó incluso a sacar una tarta, una imagen que terminó recorriendo distintos medios. En su opinión, Argelia trata de acercar a España dentro de una relación en la que el gas continúa teniendo un peso fundamental.
La reacción de los medios marroquíes ante la fotografía de Sánchez y Tebboune, según relata Moreno, estuvo marcada por la ironía, con referencias a una supuesta “alfombra roja” para el presidente español y distintas viñetas cómicas. Para la periodista, el acercamiento con Argelia puede generar incomodidad en Rabat, pero es la iniciativa sobre la nacionalidad de la población saharaui la que toca directamente uno de los asuntos más delicados para Marruecos.
El indulto real
En la parte final de la entrevista, Moreno introduce otro asunto que considera que está siendo tratado de manera poco rigurosa: el funcionamiento del tradicional indulto real.
La periodista advierte de que se están generando informaciones que, a su juicio, demuestran un desconocimiento de cómo funciona realmente el procedimiento. Considera necesario distinguir entre personas que ya se encontraban en la calle, aquellas que continúan en prisión mientras se completan las fases correspondientes y otras que ya contaban con circunstancias especiales previamente. Según Moreno, esas diferencias están siendo omitidas en algunas argumentaciones y eso puede conducir a presentar a equívocos y alimentar mensajes que nada tienen que ver con la realidad.
La periodista considera igualmente necesario observar este asunto en el perfil de las personas que están protagonizando los movimientos fronterizos. Aunque reconoce que entre quienes han llegado hay familias, insiste en que predominan los jóvenes y que ese perfil no coincide con el de las personas beneficiadas por el indulto.
Mensajes sobre una nueva “Marcha Verde”
La última cuestión que aborda Moreno tiene que ver con determinados mensajes difundidos desde Estados Unidos que relacionan la situación actual con una supuesta nueva “Marcha Verde” sobre Melilla.
La periodista habla de contenidos procedentes de lo que identifica como un lobby proisraelí y sostiene que algunos de esos espacios llevan meses defendiendo que Marruecos debería organizar una movilización de este tipo sobre las ciudades autónomas.
Moreno considera especialmente significativo que esos mensajes hayan vuelto a aparecer coincidiendo con la situación actual. “Lo que decían hoy es que esto ocurría porque España no había cedido a que Melilla fuera marroquí”, explica.
La periodista diferencia, no obstante, esos mensajes de una posición oficial del Estado marroquí y recuerda que no ha observado una declaración de la Casa Real ni de las autoridades que avale públicamente esa movilización.
En su análisis, el episodio vuelve a poner sobre la mesa la relación entre las fronteras y la política exterior marroquí, pero también las condiciones internas de un país cuya población joven, según considera, puede aprovechar cualquier oportunidad para salir.
Para Sonia Moreno, lo ocurrido en julio no responde a una única causa. La cuestión del Sáhara y la ley de nacionalidad introducen una dimensión política y diplomática; la diferencia con 2021 muestra un movimiento más prolongado y con un perfil distinto; y el caso de Melilla presenta, en su interpretación, un carácter especialmente espontáneo, condicionado por la situación social del país vecino. Todo ello se desarrolla, además, en un momento en el que España y Marruecos tratan de evitar que la tensión vuelva a desembocar en una crisis diplomática como la de 2021.








