Este otoño, meteorológicamente hablando, contando desde el día 1 de septiembre hasta el día 30 de noviembre, ha sido el tercero más cálido en Melilla desde que se tienen registros, en 1961.
La temperatura media ha sido de 21,8 grados, lo que supone una anomalía de +1,3 grados sobre la media de estos tres meses, que es de 20,5 grados, por lo que el otoño es considerado por la Agencia Estatal de Meteorología como “extremadamente cálido”.
El otoño más cálido de todos en la ciudad autónoma fue el de 2022, con una temperatura media de 22,4 grados y una anomalía de +1,9 grados, y el segundo fue el de 2023, con una temperatura media de 21,9 grados y una anomalía térmica de +1,4 grados.
Empatado con el de este año, está el de 2024, lo que supone que los últimos cuatro otoños han sido los más cálidos de la serie histórica en Melilla.
Un otoño seco
En cuanto a las precipitaciones, durante esos tres meses cayeron 50,5 litros por metro cuadrado, lo cual supone un 46 por ciento de la media del otoño, que es de 109,8 litros por metro cuadrado, y se considera un otoño seco.
El más seco fue el de 1968, cuando, entre septiembre, octubre y noviembre, sólo cayeron 2,5 litros por metro cuadrado, lo que representó un dos por ciento de la media, y se consideró, evidentemente, extremadamente seco. El más lluvioso fue el de 2008, cuando cayeron 535,3 litros por metro cuadrado, que supone un 488 por ciento más de la media. Como recuerda el delegado territorial de la Aemet para Andalucía, Ceuta y Melilla, Juan de Dios del Pino, “cayó cinco veces lo que debería de haber caído”.
Pronóstico para el invierno
Para este invierno -entendido como los meses de diciembre, enero y febrero-, la Aemet establece una probabilidad entre el 50 y el 60 por ciento de que las temperaturas estén por encima de lo normal, aunque, eso sí, con una anomalía de medio grado, que, según Del Pino, “no es muy grande”.
Mientras tanto, en precipitaciones hay una probabilidad entre el 40 y el 50 por ciento de que llueva más de lo normal, aunque, en este caso, tan sólo de que caigan entre 0 y 50 litros por metro cuadrado más de lo habitual.








