La Selección de Melilla Sub 14 puso el broche a la fase de grupos del Campeonato de España de fútbol sala femenino con una derrota por 1-4 frente a Selección de Islas Baleares, en un encuentro mucho más igualado de lo que reflejó el marcador final. Las melillenses ofrecieron una imagen competitiva, valiente y ambiciosa, compitiendo de tú a tú ante uno de los combinados más sólidos del torneo. El partido arrancó con personalidad por parte del conjunto de la ciudad autónoma.
Lejos de especular, Melilla salió con las ideas claras, una buena defensa en media pista y preparadas para sorprender al contragolpe. Fruto de ese buen inicio llegó el premio. En el minuto 4, Amira culminaba una jugada colectiva para firmar el 1-0 y desatar la alegría en el banquillo melillense. El tanto hacía justicia a los mejores momentos del cuadro norteafricano, que durante varios minutos fue dominador y mostró su mejor versión sobre la pista.
Con el marcador a favor, Melilla vivió sus minutos más brillantes del campeonato. Ordenadas en defensa y atrevidas en ataque, las jugadoras movían el balón con criterio y generaban ocasiones para ampliar la renta. La intensidad y el compromiso colectivo estaban marcando la diferencia. Sin embargo, Islas Baleares fue creciendo con el paso de los minutos.
Ajustó su presión y comenzó a encontrar espacios, obligando a la portera melillense a intervenir en varias acciones de mérito. A falta de poco para el descanso, llegó el golpe del empate tras una acción bien finalizada por las insulares. El 1-1 con el que se llegó al intermedio dejaba sensaciones encontradas. Por un lado, el orgullo de haber competido y plantado cara; por otro, la sensación de que el esfuerzo realizado merecía una mayor recompensa.
Todo quedaba abierto para una segunda mitad apasionante. Tras la reanudación, el encuentro mantuvo un ritmo alto. Melilla no renunció a su propuesta y siguió intentándolo con sus armas, aunque cada vez encontraba más dificultades ante la intensidad defensiva balear. Fue un querer y no poder de las melillenses, que seguían compitiendo con enorme entrega.
El 1-2 llegó en una acción en la que Baleares demostró su pegada. En un desajuste defensivo, las insulares aprovecharon la mínima concesión para ponerse por delante.
El tanto supuso un duro golpe, pero no cambió la actitud de un equipo que nunca bajó los brazos. Con el paso de los minutos y con Melilla volcada en busca del empate, llegaron nuevos despistes defensivos que Baleares castigó con eficacia. Dos acciones similares ampliaron la renta hasta el definitivo 1-4, un resultado excesivo para lo visto sobre la pista pero que evidenció la contundencia del rival.








