Melilla se ha puesto del lado de las víctimas del terrible accidente ferroviario ocurrido en la noche de ayer domingo 18 de enero en las cercanías de la localidad cordobesa de Adamuz.
Una tragedia que ha conmocionado a todo el país y que ha unido al Gobierno de la Ciudad Autónoma con Delegación del Gobierno en un solemne minuto de silencio realizado al mediodía de este lunes, en una jornada en la que se ha cancelado la agenda institucional.
Un minuto de silencio que ha tenido lugar frente al Palacio de la Asamblea y que ha contado con la presencia del Gobierno local en pleno, encabezado por el presidente, Juan José Imbroda, junto a autoridades de Delegación del Gobierno y representantes de Melilla en Madrid, así como a autoridades militares y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
De este modo, Melilla se ha sumado a una iniciativa convocada por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en memoria de las víctimas.
Durante un minuto lleno de emotividad y solemnidad, las autoridades presentes han mostrado su respeto y apoyo a los familiares de los fallecidos, así como a las personas afectadas por el trágico suceso.
Un minuto que ha ido acompañado por los acordes del Himno Nacional del carrillón del Palacio de la Asamblea y que ha concluido con un fuerte aplauso de los presentes, situados bajo las banderas a media asta.
Los últimos datos actualizados hablan de un total de 39 fallecidos y 152 heridos.
La FEMP propuso la celebración de este minuto de silencio a todas las instituciones, entidades y ciudadanos; con el objetivo de rendir homenaje a las víctimas del accidente ferroviario. Una convocatoria que ha sido difundida a través de un mensaje en redes sociales, en el que la FEMP también quiso agradecer expresamente la labor de todos los servicios médicos y de emergencia, así como los gestos solidarios de los vecinos que están prestando ayuda a los afectados y a sus familiares.
Abatido por el suceso
En posteriores declaraciones a los medios, el presidente de la Ciudad se ha mostrado abatido por este terrible suceso. Imbroda ha querido manifestar su solidaridad con los familiares de las víctimas de este accidente.
"Uno no está preparado nunca totalmente para recibir noticias tan luctuosas como la que estamos recibiendo en estos momentos. Pido a Dios que les de las fuerzas suficientes para soportar esta tragedia. Son cosas que no tienen que ocurrir, pero que ocurren de forma inopinada".
También ha querido enviar su total apoyo al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno y a su equipo. En este sentido, Imbroda ha confiado en que actuarán de la mejor manera posible ante esta tragedia.
El abatimiento del presidente de la Ciudad también se produce por el hecho de que aún no se conoce la cifra definitiva de fallecidos. Además, ha recordado que todos los españoles somos usuarios de este o de cualquier medio de transporte público.
“Todos lo usamos y puedes ser tú o puede ser tu familia. Es muy lamentable, muy grave”
Respecto a la posibilidad de enviar ayuda, el presidente ha descartado esa opción y ha recordado que los servicios de la Junta de Andalucía y los técnicos especializados de Renfe se están encargando actualmente de las labores de investigación.
Por lo pronto, la agenda institucional de la Ciudad Autónoma se ha cancelado para hoy y para mañana martes, mientras que ha asegurado que Melilla guardará los días de luto que marque el Gobierno central a lo largo de esta jornada.
"Hemos suspendido cualquier acto distinto al trabajo ordinario. Queremos solidarizarnos con las víctimas y mandar un fuerte abrazo a todos los afectados".
Tragedia
El accidente ocurrió a las 19:45 horas de ayer domingo, cuando un tren Iryo con origen en Málaga y destino Madrid descarriló en los desvíos de entrada de vía 1 de Adamuz e invadió la vía contigua, por la que circulaba otro convoy, un Alvia de larga distancia y alta velocidad que salió de Madrid e iba con destino Huelva, que también descarriló.
Las causas de este suceso tardarán días en conocerse, aunque desde Renfe han alejado la posibilidad de que se haya debido a un exceso de velocidad o un fallo humano. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ya afirmó anoche que se trataba de un accidente "raro y difícil de explicar".
Por el momento, la circulación de alta velocidad entre Madrid y los principales destinos del sur peninsular se mantiene suspendida mientras continúan las labores de investigación para esclarecer las causas del siniestro.
El accidente ferroviario, en el que por el momento han muerto al menos 39 pasajeros y ha dejado más de un centenar de heridos, ha causado una honda conmoción en toda España. Las principales instituciones, estatales, autonómicas y locales, han rendido homenaje este lunes a las víctimas con minutos de silencio convocados a mediodía.
El Congreso y el Senado, con sus banderas a media asta, han reunido a sus puertas a diputados, senadores y funcionarios que han cerrado con una ovación un minuto de silencio repetido ante las sedes de los ejecutivos autonómicos y ayuntamientos, grandes y pequeños, para hacer visible el dolor causado por la tragedia.
También la mayoría de formaciones políticas han cancelado su agenda de este lunes. Por su parte, Sus Majestades los Reyes acudirán hasta la localidad de Adamuz para mostrar su respeto a las víctimas y su apoyo a los familiares.
El descarrilamiento de Adamuz ya es uno de los siniestros ferroviarios más graves que se han registrado en Europa en lo que va de siglo y el primero en trenes y vías de alta velocidad con víctimas mortales desde que en 1992 comenzó a operar en España este tipo de vehículos.
El accidente más grave de la historia de España tuvo lugar el 3 de enero de 1944 a la salida de la estación leonesa de Torre del Bierzo. Se estima que hubo un centenar de fallecidos, hasta 500 según algunas fuentes.
Ya en años recientes que remontarse a julio de 2013, cuando 80 personas murieron y 130 resultaron heridas al descarrilar un tren Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol en Angrois, en las inmediaciones de Santiago de Compostela (Galicia).
Para encontrar el siniestro con más víctimas mortales en el Viejo Continente hay que remontarse a 1998.
El 3 de junio de ese año, 98 personas fallecieron y 120 fueron heridas en Eschede (norte de Alemania), al chocar contra el pilar de un puente un tren de alta velocidad alemán (ICE) que hacía el recorrido Múnich-Hamburgo, cuando circulaba a 200 kilómetros por hora.








