La ciudad autónoma de Melilla ha puesto en marcha un sistema pionero de almacenamiento energético basado en la reutilización de 78 baterías procedentes de vehículos eléctricos Nissan Leaf, en una iniciativa destinada a reforzar la estabilidad del suministro eléctrico y servir como respaldo ante posibles incidencias o apagones. La información ha sido publicada por OkDiario y sitúa el proyecto como uno de los primeros de este tipo en España en un sistema eléctrico aislado.
El proyecto cuenta con la colaboración de Endesa, que participa en la integración de estas baterías dentro de la infraestructura energética de la ciudad. Esta alianza permite aprovechar componentes que ya han finalizado su vida útil en automoción, pero que aún conservan capacidad suficiente para ser utilizados en aplicaciones estacionarias. De este modo, se impulsa también una estrategia de economía circular, evitando que estos residuos tecnológicos acaben desechados y prolongando su vida útil en un nuevo uso energético.
El sistema está formado por un conjunto de 78 módulos de baterías, que combinan unidades reutilizadas con otras nuevas, integradas en la red eléctrica local. En conjunto, la instalación alcanza una potencia aproximada de 4 megavatios y una capacidad de almacenamiento de 1,7 megavatios hora. Esta infraestructura actúa como una gran “batería urbana” capaz de gestionar los excedentes de energía en momentos de baja demanda y liberarlos cuando el sistema lo requiere.
Su función principal es actuar como un “escudo energético” que proporciona una respuesta rápida ante fallos de suministro. Aunque su autonomía es limitada —alrededor de 15 minutos para toda la ciudad—, este margen resulta clave para estabilizar la red eléctrica y permitir la activación de otras fuentes de generación sin que se produzcan cortes generalizados.
El proyecto se enmarca en la estrategia de transición energética de Melilla, una ciudad con un sistema eléctrico especialmente sensible por su condición de enclave aislado. En este contexto, la colaboración con Endesa y la reutilización de baterías de vehículos eléctricos representan un paso significativo hacia modelos más sostenibles, resilientes y eficientes de gestión energética.








