La Consejería de Medio Ambiente y Naturaleza de la Ciudad Autónoma de Melilla tramitó 37 expedientes sancionadores durante el mes de octubre de 2025, según el informe estadístico publicado por el área. Las infracciones más frecuentes estuvieron relacionadas con vertidos y residuos en la vía pública, una problemática ambiental que ha generado preocupación tanto en la ciudadanía como entre colectivos ecologistas de la ciudad.
En detalle, el documento señala que 16 de los 37 expedientes correspondieron a infracciones por residuos y vertidos, lo que representa el 43% del total. Esto convierte esta categoría en la más común del mes. A continuación, se encuentran otras conductas incívicas como orinar en la vía pública, con 7 expedientes, consumir alcohol en espacios públicos, con 5, tirar basura fuera del horario permitido (3 casos), depositar enseres en la calle (3), y otras infracciones leves, también con 3 expedientes tramitados.
Desde la administración se subraya que estas cifras representan un volumen “moderado” de sanciones, aunque alertan sobre la persistencia de comportamientos que afectan negativamente al entorno urbano. La Consejería recalca la necesidad de seguir reforzando tanto la vigilancia como las campañas de concienciación dirigidas a la población, con el objetivo de mejorar la limpieza, la salubridad y la imagen de la ciudad.
El informe incluye además un análisis interpretativo en el que se destaca que la alta incidencia de vertidos y abandono de residuos refleja una deficiente gestión de los desechos urbanos por parte de ciertos sectores de la población. También indica que las sanciones por consumo de alcohol u orinar en la vía pública, aunque en menor número, mantienen una presencia significativa en zonas de ocio, lo que apunta a patrones de conducta reiterados que afectan al uso compartido del espacio público.
Estos datos llegan días después de que el colectivo ecologista Melilla en Verde acusara públicamente a la Consejería de Medio Ambiente de no sancionar vertidos ilegales desde hacía años, a pesar de que, según afirmaron entonces, se habían presentado numerosas denuncias ciudadanas sin respuesta.
Aquel pronunciamiento puso en duda la eficacia del sistema sancionador y sembró sospechas sobre una posible inacción administrativa ante conductas claramente perjudiciales para el entorno urbano y natural. En este nuevo contexto, el informe estadístico de octubre de 2025 ofrece un contrapunto: sí se están tramitando expedientes por vertidos, al menos durante ese mes, lo que podría indicar una reacción institucional o un cambio de rumbo en la política ambiental.
Aunque no se detalla si estos expedientes derivan de denuncias ciudadanas concretas o de actuaciones de oficio, la publicación oficial podría servir como respuesta a las críticas vertidas por los colectivos medioambientales.
La Consejería insiste en que el objetivo principal no es únicamente sancionar, sino fomentar un cambio de hábitos en la ciudadanía. Para ello, se compromete a seguir combinando la actuación administrativa con campañas de concienciación. “Las sanciones deben ser una herramienta disuasoria, pero el reto verdadero está en lograr un comportamiento responsable y cívico que mejore el entorno de todos”, señalan desde el área.
Asimismo, Medio Ambiente recuerda que existen canales habilitados para que los vecinos puedan denunciar conductas incívicas, y anima a la colaboración vecinal para mantener los espacios públicos en condiciones dignas.
La publicación de este balance sancionador contribuye a visibilizar el trabajo del área de Medio Ambiente y a abrir un espacio de seguimiento público sobre la gestión de infracciones relacionadas con el entorno urbano, un tema que ha sido tradicionalmente sensible en la ciudad.








