En unos días se adjudicará el proyecto con el que la Consejería quiere detectar los puntos negros donde se sobrepasan los decibelios permitidos por la legislación. La Consejería de Medio Ambiente se ha mostrado sensible a las quejas de algunos melillenses por el exceso de ruido en determinados puntos de la ciudad. Para ello, adjudicará en los próximos días la elaboración de un mapa del ruido de Melilla con el objeto de identificar los puntos negros afectados por la contaminación acústica. Este proyecto, según explicó el responsable del área, José Ángel Pérez Calabuig, será similar al que AENA Aeropuertos realizó en los alrededores de las instalaciones aeroportuarias de Melilla para detectar los puntos en los que había una contaminación acústica superior a la permitida.
Pérez Calabuig recordó que la empresa acordó realizar actuaciones en algunas viviendas que se veían afectadas por el ruido del aeropuerto y con esta idea la Consejería que dirige quiere elaborar el mapa del ruido de toda la ciudad para realizar las actuaciones que sean pertinentes y reducir este tipo de contaminación.
La empresa que finalmente se adjudique este proyecto realizará una labor de campo, que durará varios meses, según explicó Pérez Calabuig, pues analizará la ciudad zona por zona, detectando en qué puntos hay más ruido y cuál es la procedencia del mismo. Según explicó el consejero de Medio Ambiente, se trata de detectar los puntos negros afectados por una alta contaminación acústica, ya sea por una alta densidad de tráfico rodado, vehículos o alguna industria cuya actividad haga un ruido excesivo.
En este sentido, se hizo eco de algunas quejas vecinales que le han hecho llegar sobre el ruido que hacen los camiones de recogida de la basura, en especial por las noches, que se hace más notorio. Pérez Calabuig apuntó que el parque móvil de la empresa adjudicataria tiene una antigüedad de entre cuatro y ocho años y también que dependiendo del tipo de vehículo y su utilización –recogida de basuras, limpiadoras, barredoras– el ruido puede ser mayor o menor. En el caso de las limpiadoras, el efecto de oxidación del vehículo es más rápido que en el resto. La idea es que este mapa del ruido también detecte este tipo de incidencias para poder actuar en consecuencia.
El consejero de Medio Ambiente también se refirió a las quejas de los vecinos que viven cerca de la planta incineradora. En este sentido recordó que la propia empresa ha realizado en varias ocasiones su propio mapa del ruido de las instalaciones y “únicamente se han detectado dos puntos en los que el ruido se pasa unos pocos decibelios de los permitidos”. También en el caso de la incineradora se realizarán las actuaciones necesarias para paliar la contaminación acústica que pueda molestar a los vecinos del Monte María Cristina.








