El cantaor y compositor Manuel Lombo ha deslumbrado al público melillense en una nueva cita nocturna con la Caseta Municipal como punto de encuentro. Ya han pasado por el gran escenario Luis Cortés y Andy, y en la noche del lunes, ha sido el artista nazareno quien ha tomado el relevo. Nacido en Sevilla, en la localidad de Dos Hermanas, es una de las voces clave del panorama musical español con una importante trayectoria a sus espaldas.
El concierto comenzó un poco más tarde de lo previsto. La apertura de puertas fue, al igual que para el resto de espectáculos, a las 22:30 horas. A las 23:59 horas estaba ya todo preparado para recibir al cantaor: luces prendidas, el público esperando y una espectacular noche melillense por delante, aunque, eso sí, algo húmeda y cálida. Esta cita ha puesto el broche de oro a la jornada, que ha reunido a cientos de personas por el Día de la Tapa pese a ser lunes.
Residentes y visitantes han cogido la Feria de Melilla con ganas y lo están demostrando en los encuentros programados. No obstante, la asistencia está siendo bastante menor, especialmente en el horario de tarde, a causa de las altas temperaturas. Cuando se va el sol, se hace más soportable pisar el Real, y entonces llegan los del turno de noche al recinto ferial. La portada se enciende, las callecitas se llenan y la Caseta Municipal lo deja todo listo para recibir a aquellos que han sacado entradas con o sin antelación (si no estaban agotadas).
Con Lombo se ha repetido la escena. Había cerca de un centenar de personas en el recinto municipal, que no han dejado de cantar y aplaudir al cantante sevillano. Cuando comenzó su andadura en el cante flamenco, pasó primero por la Fundación Cristina Heeren, en la que coincidió con grandes maestros y referentes como Naranjito de Triana y José de la Tomasa. Pero, en realidad, ya habían pasado casi dos décadas desde que se arrancó en este mundo, quizá, en un sentido más personal.
Ha participado en espectáculos de la mano de diferentes compañías de baile y flamenco, y ha logrado darse a conocer en todos los rincones del mundo. Aquí no iba a ser menos. Días antes confesaba sus expectativas: que los espectadores se divirtieran con canciones que, tenía claro, iban a conocer, y que empleasen su música para sanar, desconectar o pasar un buen rato a secas.
Su flamenco es auténtico, pero está abierto a explorar nuevos estilos: desde que publicó su primer álbum en 2006, ha demostrado una versatilidad que lo define como artista. No se le resisten la copla, la canción melódica o el bolero. Algunos de sus trabajos han sido Siete Pormenores, Personaje Raro, YO y Lombo y aparte. Ha lanzado colaboraciones con otras figuras musicales que lo elevan (aún más) en la escena actual del flamenco. Y todo ese talento ha quedado plasmado en el escenario melillense.
Aunque Ceuta sí la conocía, Melilla no. En la antesala del concierto, había confesado la ilusión que sentía al mostrarse por primera vez ante su público. Pero no había de qué preocuparse, porque él sabía exactamente lo que tenía que hacer cuando llegase el momento. Se considera una persona “metódica”, en sus propias palabras. Su arte ha crecido desde el año 2000 y se ha hecho evidente en los festivales en los que ha debutado. Es, además, un rostro conocido de la televisión andaluza, con un fuerte vínculo que lo une a Canal Sur.
El espectáculo arrancó con algunos de sus temas más conocidos, y entre bailes, la selección y la puesta en escena fueron una agradable sorpresa para el público. Manuel Lombo no va a permanecer mucho tiempo en la ciudad, y en las pocas horas que ha tenido, ha concentrado sus esfuerzos en “entrenar” la voz, que es, en definitiva, su instrumento de trabajo. Así lo revelaba a los medios locales en los días previos a la cita. El repertorio estaba compuesto por canciones de su disco de estudio Lombo x Bambino (2017), en el que rinde homenaje al cantaor utrerano Miguel Vargas Jiménez “Bambino”.
Pero no solo, porque también ha incluido algunas propuestas de Lombo y Aparte, un álbum más reciente publicado en 2022 que sirve de tributo a los autores y cantantes que han marcado la carrera musical del nazareno. Muchos de ellos son temas aflamencados, que tocan palos muy conocidos como la rumba, y que han hecho bailar sin descanso a los espectadores de la noche del lunes.
Actualmente, está inmerso en un proyecto que gira en torno a la obra del cantautor jerezano Manuel Alejandro, con un espectáculo conjunto titulado De Manuel a Manuel. Se considera un cantante, más que cantaor incluso, versátil, que no le teme a lo que está por venir. Su punto de inflexión fue cruzarse en el camino con María Jiménez, que fue quien lo introdujo en el rol de presentador televisivo. No le faltan oportunidades, ni tampoco ganas de atreverse. Y así ha sido como Manuel Lombo ha conquistado Melilla.








