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Los versos de Calderón de la Barca encuentran escenario en el Hospital del Rey

Del 9 al 11 de julio, Con-Sentido Teatro llevará a escena 'La dama duende' del escritor madrileño, en la X Edición del Ciclo de Microteatro

por Alejandra Gutiérrez
07/07/2026 19:01 CEST
Los versos de Calderón de la Barca encuentran escenario en el Hospital del Rey

Alba Recondo, directora de la adaptación de la obra de teatro 'La dama duende' de la compañía Con-Sentido Teatro. -Cedida por Recondo-


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Diez ediciones después de su nacimiento, el Ciclo de Microteatro del Hospital del Rey se ha consolidado como una de las citas imprescindibles del verano cultural melillense. La décima edición vuelve a convertir el histórico patio, sus balcones y la arquitectura del emblemático edificio en un escenario a cielo abierto donde el patrimonio dialoga con las artes escénicas. Organizado por la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, en colaboración con la Fundación Melilla Ciudad Monumental, el ciclo mantiene intacta su apuesta por el teatro de pequeño formato, con entradas a seis euros ya disponibles para un público que, edición tras edición, ha respondido con fidelidad a una propuesta plenamente asentada en la ciudad.

La programación arranca los próximos 9, 10 y 11 de julio, a las 21.30 horas, con un reto de altura: La dama duende, de Calderón de la Barca, en una versión de la compañía Con-Sentido Teatro. Al frente de la dirección se encuentra Alba Recondo, quien afronta la responsabilidad de inaugurar el ciclo con la serenidad de quien conoce el teatro clásico y, al mismo tiempo, con la ilusión de estrenar una propuesta concebida específicamente para un espacio tan singular como el Hospital del Rey.

"Cuando me lo propusieron me apeteció muchísimo", explica. La invitación llegó acompañada de un equipo que define como "estupendo" y de la posibilidad de trabajar junto a la dramaturga melillense Alejandra Almendros, responsable de adaptar el texto original. A partir de ese momento comenzó un proceso de varias semanas de ensayos durante el mes de junio que ha culminado con la llegada del equipo a Melilla apenas unos días antes del estreno.

Más que una adaptación convencional, el trabajo ha consistido en condensar una de las grandes comedias del Siglo de Oro para ajustarla a las exigencias del formato de microteatro sin perder la esencia de Calderón de la Barca. La obra original, extensa y con un amplio reparto, se presenta ahora interpretada únicamente por cuatro actores: Ana Varela, Juan de Vera, Yolanda de la Hoz y Kevin de la Rosa, quienes asumen siete personajes diferentes mediante un complejo juego de desdoblamientos escénicos.

Reducir una obra en verso no responde únicamente a una cuestión de duración. Recondo subraya que el mayor desafío ha sido respetar la arquitectura poética de Calderón. A diferencia de un texto en prosa, explica, el verso obliga a conservar estructuras métricas, rimas y formas poéticas que no pueden interrumpirse de cualquier manera. Ese trabajo, desarrollado por Almendros, ha requerido una labor minuciosa para mantener la fidelidad al original mientras se construía una versión ágil y comprensible para el espectador contemporáneo.

La directora reconoce que el teatro clásico siempre ha formado parte de su trayectoria como actriz y que precisamente por ello disfruta especialmente enfrentándose a este tipo de montajes. Habla del proceso casi como un trabajo artesanal, de "pico y pala", en el que cada verso exige reflexión y cada decisión tiene consecuencias sobre el conjunto de la obra, donde texto y acción configuran el cuadro necesario para hacer comprensible esta historia de enredos que permite observar a Calderón "debajo de cada escena y de la manera en la que los personajes se mueven y habitan el espacio".

Pero si el texto supone un reto, el espacio no lo es menos. La primera pregunta que formuló cuando recibió la propuesta fue precisamente dónde se representaría la función. Al descubrir las imágenes del Hospital del Rey entendió inmediatamente que el edificio debía convertirse en un elemento más de la representación: un espacio polivalente donde habiten signos y símbolos que ayuden a comprender el desarrollo de la obra.

Los arcos, la balconada, los pasillos y la propia configuración arquitectónica ofrecían posibilidades que ningún teatro convencional a la italiana podría reproducir. Desde ese instante, la adaptación comenzó también a construirse alrededor del lugar donde iba a representarse. Un lugar donde la distancia entre escenario y patio de butacas se desconfigura, donde ninguna parte queda condenada ni limitada al movimiento, donde el público puede observar cada transición y percibirse en el interior del escenario.

Lejos de considerar las limitaciones del espacio como un obstáculo, Recondo las interpreta como una oportunidad creativa. La escenografía prescinde de grandes elementos físicos para permitir que sea el propio edificio quien marque las transiciones entre habitaciones, pasillos o exteriores. Un arco puede convertirse en una puerta; un balcón, en un lugar de observación; un recorrido entre columnas permite anticipar la llegada de un personaje mucho antes de que entre en escena.

El resultado es una puesta en escena concebida exclusivamente para el Hospital del Rey. No se trata simplemente de representar La dama duende en ese escenario, sino de aprovechar las posibilidades dramáticas que ofrece un espacio patrimonial cuya arquitectura multiplica las opciones narrativas.

En ese sentido, la colaboración entre dirección, escenografía, vestuario e iluminación ha resultado fundamental. Recondo destaca el trabajo realizado junto a Delia y Nuria, integrantes de Con-Sentido Teatro, responsables de desarrollar la propuesta visual. Las decisiones se han tomado siempre de manera colectiva, buscando que cada elemento contribuya a facilitar la comprensión de una historia cuyo principal atractivo reside precisamente en el juego constante de equívocos y apariencias.

Porque si algo caracteriza a La dama duende es el enredo. La directora insiste en que el mayor objetivo del montaje ha sido precisamente clarificar ese entramado de identidades, encuentros y malentendidos para que el público pueda seguir la acción con facilidad. Solo entendiendo el mecanismo interno de la comedia, sostiene, puede disfrutarse plenamente del humor y del ingenio de Calderón.

Ese esfuerzo de claridad resulta especialmente importante cuando se trabaja con un lenguaje que, en apariencia, puede parecer distante para el espectador actual. Convertir el verso en diálogo. El castellano del Siglo de Oro, escrito además en verso, exige un trabajo interpretativo específico. Sin embargo, Recondo rechaza la idea de que estos textos sean inaccesibles para el público contemporáneo.

A su juicio, la clave no consiste en modernizar el lenguaje, sino en ponerlo al servicio de la acción dramática. El texto permanece prácticamente intacto, pero la interpretación, el movimiento y la construcción de cada escena ayudan a que el espectador comprenda lo que sucede incluso cuando algunas palabras ya no forman parte del lenguaje cotidiano.

La directora considera que esa es precisamente una de las grandes responsabilidades del teatro clásico actual: acercar estos textos sin despojarlos de su identidad. Y detrás de ese esfuerzo existe una convicción profunda: los clásicos siguen vivos porque hablan de cuestiones universales.

El amor, el deseo, los celos, los desencuentros o los imposibles siguen formando parte de la experiencia humana siglos después de que Calderón escribiera la obra. Cambian los contextos históricos y sociales pero no las emociones que sostienen los conflictos dramáticos.

Por eso considera un error afirmar que el teatro clásico habla de problemas ajenos al presente. Al contrario, sostiene que precisamente su permanencia a lo largo del tiempo demuestra su capacidad para seguir interpelando al espectador de hoy. "Realmente esta obra habla de amor y es un tema que nos importa a todos porque a todos nos mueve", resalta.

Quienes asistan a esta versión de La dama duende encontrarán, asegura, una comedia divertida, dinámica y cuidadosamente construida para que el enredo nunca pierda claridad. El reducido reparto, lejos de convertirse en una limitación, aporta un atractivo añadido gracias al continuo cambio de personajes que asumen los cuatro intérpretes.

La intención del equipo ha sido convertir cada dificultad en una oportunidad escénica, aprovechando las características del formato para reforzar el ritmo de la función y potenciar los momentos de mayor comicidad.

Tampoco la iluminación será un elemento secundario. La representación comienza cuando todavía permanece parte de la luz natural del atardecer, circunstancia especialmente interesante en una obra donde la oscuridad y las apariencias desempeñan un papel decisivo dentro de la trama. Ese diálogo entre la iluminación natural y la artificial formará parte también de la experiencia escénica.

Recondo insiste varias veces durante la conversación en la dimensión colectiva del teatro. Recuerda que detrás de cada representación existe el trabajo coordinado de numerosos profesionales: dirección, dramaturgia, interpretación, escenografía, vestuario, iluminación y producción confluyen para construir una experiencia única cuyo objetivo final siempre es el mismo: que el espectador disfrute.

Con esa ilusión afrontan el estreno de una producción que inaugura la décima edición del Ciclo de Microteatro del Hospital del Rey. Una propuesta que invita a acercarse a los textos del Siglo de Oro  y, como sostiene Recondo, pretendiendo que tras La dama duende, el público "salga queriendo leer a Calderón, leyendo la obra original y otras muchas obras de Siglo de Oro, que son fantásticas".

Tags: Alba RecondoCon-Sentido TeatroX Ciclo de Microteatro

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