Melilla sigue siendo un territorio emisor de trabajadores. Hasta el punto de que a lo largo del último año salieron el triple de personas para desarrollar su actividad laboral frente a los que llegaron a la ciudad por el mismo motivo. Es lo que muestra el informe sobre movilidad geográfica que ha elaborado el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y que muestra que en 2025 se registraron 4.356 contratos que implicaron el desplazamiento de melillenses a otras provincias, frente a solo 1.323 entradas.
La diferencia es contundente y el saldo negativo se sitúa en 3.033 acuerdos laborales. En términos relativos, el 21,4% de los contratos firmados por residentes en Melilla implican trabajar fuera, mientras que únicamente el 7,6% corresponden a personas que llegan desde otras provincias. En total, el pasado ejercicio se rubricaron en Melilla un total de 17.293 contratos.
Son algunos de los titulares que ofrece el informe al que ha tenido acceso este periódico. No obstante, este análisis no aporta cifras de quienes consiguieron empleo en el extranjero ni permite conocer si estos melillenses tienen que mudarse o si se les permite continuar viviendo en la ciudad mediante el teletrabajo, entre otras alternativas.
El análisis por edad muestra que la movilidad laboral afecta especialmente a los jóvenes. Los menores de 30 años concentran 2.170 contratos de salida y presentan una tasa del 16,6%. En el tramo de 30 a 45 años, las salidas se reducen a 1.445 contratos, con un índice del 14,7%, mientras que entre los mayores de 45 años bajan a 741 contratos y un porcentaje del 12,6%. La lectura es que la propensión a salir disminuye con la edad y que los más jóvenes son quienes más recurren a la movilidad como vía de inserción laboral.
El nivel formativo también marca diferencias relevantes. Los trabajadores con estudios primarios o sin acreditación presentan la tasa de movilidad más elevada (19,6%) y acumulan más de 2.500 contratos de salida. A continuación, se sitúan quienes tienen bachillerato (15,6%) y educación superior (14,2%), mientras que los titulados en ciclos formativos registran la menor movilidad (7,3%).
El desplazamiento laboral presenta también un sesgo de género. Los hombres protagonizan 3.066 contratos de salida, frente a 1.290 de las mujeres. En términos porcentuales, la movilidad masculina alcanza el 20,8%, más del doble que la femenina (9,3%). Esta diferencia puede estar vinculada a la mayor presencia de hombres en actividades como la construcción o determinadas actividades industriales.
Desglose por sectores y ocupaciones
Por sectores, el peso de los servicios es importante. De los 4.356 contratos de salida, 3.205 corresponden a este ámbito. A distancia se sitúan la construcción (342 marchas) y la industria (299). La agricultura y la pesca tienen un peso residual en términos absolutos, aunque registran una tasa de movilidad elevada debido a su escasa dimensión.
El desglose por ocupaciones muestra que los trabajadores de servicios de restauración, comercio y atención personal concentran el mayor número de salidas, con 1.224 contratos. También destacan las ocupaciones elementales (1.512). Sin embargo, el fenómeno no es exclusivo de estos perfiles. Los técnicos y profesionales científicos e intelectuales suman 440 contratos de desplazamiento, lo que pone de manifiesto que también existe una fuga de talento cualificado desde Melilla.
La nacionalidad introduce otra variable. Los trabajadores extranjeros presentan una tasa de movilidad del 30,3%, muy superior al 11,6% de los españoles. Aunque en términos absolutos los nacionales concentran la mayoría de las salidas (2.614 contratos), la mayor intensidad de la marcha a otros puntos entre extranjeros es una señal de que se emplean sectores más inestables.
El mapa de destinos confirma la fuerte conexión de Melilla con la península. Andalucía encabeza las comunidades receptoras, seguida de Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana. A nivel provincial, Málaga es el principal destino de los trabajadores melillenses, con 803 contratos, seguida de Madrid (408), Granada (378), Almería (277) y Barcelona (255), según el informe del SEPE consultado por este periódico. En cuanto a las entradas, también Málaga lidera el ranking, lo que ratifica una relación laboral bidireccional con Melilla, aunque desequilibrada.
Los datos del SEPE confirman que la movilidad laboral sigue siendo una pieza clave del mercado de trabajo en Melilla. Como señalan algunos especialistas a la hora de analizar casuísticas similares a la de la ciudad, para muchos trabajadores, especialmente jóvenes y con menor cualificación, salir fuera no es una opción, sino una necesidad.








