El pasado 16 de junio Melilla anunciaba la temporada estival. En el acto institucional celebrado en el litoral con la presencia de autoridades civiles, se presentó el Plan de Playas que cada año se activa en varias fases. La temporada alta se pone en marcha de manera oficial a partir del 20 de junio alcanzando así su máxima operatividad.
Los servicios son públicos y en su mayoría gratuitos. Igualmente, el Gobierno de la Ciudad Autónoma resaltó que la estructura técnica es cada vez más compleja. El gasto de mantenimiento y funcionamiento roza el millón de euros, mientras que la inversión en mejoras suma 900.000 euros adicionales. El total serían cerca de 1,9 millones de euros.
A pesar de los esfuerzos, las opiniones entre los melillenses son variadas. Todavía, las playas se encuentran bastante vacías entre semana, en especial por las mañanas, síntoma de que los centros educativos no han concluido su actividad. Aunque estos días, muchos han aprovechado para organizar excursiones con los distintos grupos a San Lorenzo.
Falta de limpieza
La mayoría de vecinos y vecinas consideran que la limpieza es insuficiente y que el resto de servicios, incluyendo el tema de vigilancia, duchas y aseos, son adecuados.
En este sentido, muchos bañistas indican que las playas están bien por norma general pero que la suciedad sigue siendo un problema sin resolver. Expresan también que son “magníficas”, “muy bonitas” y que no hay mucha gente especialmente por las mañanas. “Es muy cómoda para caminar”. Echan en falta poder acudir a la Ensenada de los Galápagos, que continúa cerrada por motivos de seguridad, pero que el Gobierno local espera reabrir pronto.
Retomando el tema de la limpieza, la orilla de San Lorenzo, por ejemplo, estaba plagada de cristales y plásticos. Algunas familias han aprovechado para recoger basura del agua y la arena. Choca esta imagen con el operativo que se ha montado para reforzar el sistema de reciclaje, con contenedores diferenciados para envases y residuos orgánicos y con la prohibición del vidrio en la zona.
Cerca de un centenar de trabajadores forman parte del operativo encargado de la limpieza de playas, socorrismo, asistencia sanitaria, vigilancia, mantenimiento, apoyo marítimo y control ambiental. La Policía Local, Protección Civil y equipos de vigilancia privada serán los responsables de garantizar la seguridad en las playas melillenses; equipos de buceo revisarán del mismo modo el fondo marino en determinadas áreas.
Novedades para el verano
Desde la Consejería de Medio Ambiente y Naturaleza, anunciaron la instalación de una boya inteligente en San Lorenzo, cerca de la desembocadura del río, para reforzar el sistema de control ambiental y la calidad del agua. Funciona con energía solar y transmite información a tiempo real para establecer alertas automáticas ante cualquier anomalía.
Se han modernizado las torretas de vigilancia, mejorando así la autonomía energética y la capacidad de respuesta de los equipos de vigilancia. Un melillense se sorprendió con esta novedad por la mañana, cuando se informó a los bañistas del cambio de bandera amarilla a roja. Cree que es una medida muy eficaz.
Así, en el acto institucional, se destacó que el litoral de Melilla es accesible, con zonas específicas adaptadas a personas con movilidad reducida. El servicio “Playa para todos” se destina a este colectivo con atención diaria en varias franjas horarias. Con la llegada de la temporada estival, otra de las novedades es la puesta en marcha del servicio especial de autobús operado por la COA, que conecta la Plaza de España con la Playa de la Hípica.
Sin embargo, muchos melillenses opinan que la inauguración de la época de verano llega tarde porque, desde que hace buen tiempo en el mes de mayo, ya hay bastante movimiento en las zonas de playa. Sí es cierto que algunos servicios empezaron a funcionar desde principios de mes. Creen que, siendo las playas uno de los principales reclamos de la ciudad, podrían iniciarse estas acciones antes de la fecha de San Juan, que suele coincidir en el calendario con el estreno del verano.
Están satisfechos, por otra parte, con la cantidad de sombrillas dispuestas en la arena, aunque algunos piensan que podrían colocarse también tumbonas o hamacas. Con cerca de 200 sombrillas adicionales, se han instalado además nuevas pasarelas y elementos de uso público, algunos de tipo recreativo.
Ocio y horarios
Es probable que los chiringuitos no lleguen a tiempo para el verano. No les parece mal a los melillenses, que expresan que, para tomar algo, ya está el paseo marítimo. Falta, para uno de los bañistas, algún punto para poder alquilar tablas en este caso de paddle surf y que no tengan que traer las suyas particulares. Por lo demás, los jóvenes están disfrutando de los campos de fútbol y voleibol desde hace semanas.
Casi todos los servicios operan de 12:00 a 20:00 horas con algunas excepciones. Se cumple el horario con los aseos públicos, la vigilancia se amplía de 11:00 a 20:00 horas en temporada media y alta, y los dispositivos de limpieza trabajan de manera continuada. Por la mañana, con maquinaria pesada, y desde las 11:00 horas, con limpieza manual en las orillas y refuerzos a la tarde.
De entre los bañistas, había un Policía Nacional que ha pasado buena parte de su vida en Melilla y que afirma que son las mejores vacaciones. Dos melillenses que ya no viven en la ciudad creen que las playas son fantásticas. Y a modo de anécdota, un grupo de docentes de la Universidad de Rumanía que se encuentra aquí de visita por un intercambio con la Universidad de Granada, se han quedado maravillados por todo lo que ofrece el enclave.
Buena gastronomía, mejor clima y playas espectaculares. “La ciudad es un sueño, nosotros no sabíamos que existía esto”. En cuanto a los servicios, hay quienes creen que “Melilla se porta muy bien en ese aspecto”. Por lo general, la crítica es positiva, pero la limpieza sigue siendo una asignatura pendiente en la ciudad autónoma. Los vecinos señalan el incivismo de los ciudadanos y la falta de atención por parte de las autoridades pertinentes.








A veces, cabe la duda, si la suciedad que aparece, aparentemente, se debe a alguna intención, por parte de algún ente o es esporádica, con lo cual, vamos a tener que meter a toda la población, en clases, donde le expliquen los inconvenientes de arrojar los desechos fuera de los recintos expuestos para ello. O recurrir a los servicios de las fuerzas de seguridad del estado, para que, con sus laboratorios, identifiquen a estos incívicos.