La temporada de verano arranca en Melilla con buenas sensaciones para el sector hotelero. Aunque la ciudad mantiene algunas particularidades que dificultan realizar previsiones a largo plazo, los establecimientos consultados coinciden en señalar que junio se presenta con una elevada ocupación y que las expectativas para julio son positivas, especialmente gracias a las reservas de última hora que suelen caracterizar al destino.
Uno de los factores que sigue marcando el comportamiento del mercado turístico local es la escasa antelación con la que se realizan muchas de las reservas. La dependencia de las conexiones aéreas y marítimas hace que numerosos visitantes decidan su viaje pocos días antes de desplazarse a la ciudad.
El director gerente del Hotel Ánfora, Salvador Amram Benguigui, explica que afrontan la campaña estival “con muchas expectativas”. Aunque reconoce que resulta complicado ofrecer cifras exactas debido a las constantes modificaciones en las reservas, asegura que el comportamiento de la demanda está siendo positivo.
“Este mes de mayo ha sido bueno y en junio tenemos bastantes reservas y una ocupación bastante alta”, señala.
Según explica, las previsiones actuales sitúan la ocupación por encima del 70%, aunque insiste en que se trata de una estimación sujeta a cambios. “Muchas veces tenemos cancelaciones de última hora y también reservas de última hora, por lo que es difícil dar un dato específico”, apunta.
En comparación con el año pasado, la situación es muy similar. Sin embargo, destaca que el mes de junio se encuentra ligeramente por encima de los registros del mismo periodo de 2025.
Benguigui también aclara que el perfil predominante de sus clientes no es el turista vacacional tradicional. El Hotel Ánfora trabaja principalmente con profesionales y viajeros que se desplazan por motivos laborales, por lo que gran parte de las reservas se realizan con poca previsión. “Sí vemos turistas que vienen a conocer la ciudad, pero no constituyen nuestro núcleo principal de clientes”, indica.
Respecto al turismo internacional, el gerente afirma que no han detectado un aumento significativo. Aunque algunos eventos deportivos atraen visitantes extranjeros de forma puntual, la mayor parte de los huéspedes continúan siendo turistas nacionales.
Sobre los bonos turísticos impulsados para fomentar las visitas a Melilla, Benguigui reconoce que no disponen de datos concretos. La gestión de estas ayudas se realiza a través de agencias de viajes, por lo que los hoteles reciben directamente las reservas sin conocer si los clientes utilizan o no esta fórmula. Aun así, considera que existe un volumen importante de viajeros que llegan mediante este sistema debido al número de reservas procedentes de agencias locales.
Una situación similar describen desde otro establecimiento hotelero de la ciudad. Una de sus recepcionistas asegura que junio presenta ya una ocupación del 80%, una cifra especialmente destacable teniendo en cuenta que todavía faltan reservas por formalizar.
“Ahora mismo, con las reservas confirmadas que tenemos, estamos en torno al 80% para junio”, explica.
En el caso de julio, la situación es diferente. Por el momento, la ocupación confirmada ronda el 15%, aunque desde el hotel confían en que aumente considerablemente en las próximas semanas, como suele ocurrir cada verano.
La trabajadora señala que junio ha contado con la ventaja de varios eventos ya programados desde hace meses, lo que ha permitido cerrar reservas con mayor antelación. Sin embargo, julio todavía depende en gran medida de las decisiones de última hora de los viajeros.
Además del turismo de ocio, recuerda que Melilla recibe un importante flujo de visitantes por motivos profesionales y laborales.
La experiencia diaria de recepción también permite identificar algunos obstáculos que frenan la llegada de turistas peninsulares. Según relata, muchos visitantes destacan el elevado coste de los desplazamientos directos a Melilla y optan por acceder a la ciudad a través de Marruecos, aprovechando vuelos más económicos hasta ciudades cercanas y cruzando posteriormente la frontera.
A pesar de ello, destaca que la valoración que realizan los turistas sobre la ciudad suele ser muy positiva. “Todo el mundo se va contento de Melilla”, afirma.
En cuanto al turismo internacional, sí percibe una mayor diversidad de nacionalidades respecto a años anteriores. Durante los últimos meses han recibido visitantes estadounidenses, turcos, irlandeses, escoceses e ingleses, muchos de ellos procedentes de la Costa del Sol o de Marruecos. También destaca la presencia creciente de mochileros y viajeros independientes.
Sobre los bonos turísticos, la recepcionista asegura que la mayoría de los clientes que se alojan actualmente en su establecimiento no utilizan este sistema. Según indica, prácticamente todos los huéspedes que recibe llegan por cuenta propia ya que no quieren tener que pagar luego en la declaración de la renta el bono turístico.
Con estos datos, el sector hotelero melillense encara el verano con optimismo. La buena evolución de junio, el impulso de los eventos programados y la tradicional llegada de reservas de última hora permiten mantener expectativas favorables para los próximos meses. Todo ello en un contexto en el que Melilla sigue consolidándose como un destino capaz de atraer tanto a viajeros de ocio como a visitantes por motivos profesionales.








