La Junta de Personal Docente No Universitario de Melilla ha expresado su “más enérgica repulsa” ante los recientes episodios de violencia registrados en centros educativos de Melilla y ha reclamado la puesta en marcha inmediata de un protocolo específico de actuación frente a agresiones al profesorado.
Según el colectivo, los incidentes ocurridos durante el curso incluyen episodios de violencia física, verbal y psicológica, en algunos casos protagonizados por alumnado y en otros por familiares. También alertan del impacto creciente de estas conductas en redes sociales, lo que amplifica el daño sobre los docentes.
La Junta recuerda que el profesorado tiene reconocida la condición de autoridad pública en el ejercicio de sus funciones, pero advierte de que este estatus requiere un respaldo institucional efectivo. En su opinión, los mecanismos actuales resultan insuficientes para abordar situaciones de violencia, al estar diseñados para conflictos administrativos generales y no para el ámbito educativo.
Entre sus principales demandas figura la creación de una Unidad de Atención al Profesorado, que ofrezca apoyo psicológico y jurídico inmediato tras cualquier agresión. Asimismo, reclaman la activación obligatoria de un protocolo desde la comunicación del incidente por parte de los equipos directivos, así como medidas cautelares de separación entre víctima y agresor.
Otra de las peticiones dirigidas al Ministerio de Educación es que asuma la seguridad física en los centros educativos durante toda la jornada escolar, así como que la Administración provincial se persone como acusación en los casos de agresión.
El colectivo sostiene que estas medidas buscan garantizar un entorno seguro y de respeto en las aulas y evitar la normalización de la violencia. También anuncian nuevas movilizaciones para visibilizar la situación y reclamar mayor compromiso institucional.
La Junta insiste en que la convivencia escolar debe basarse en el respeto y la protección del profesorado como pieza clave del sistema educativo. El colectivo docente subraya además la necesidad de reforzar la colaboración con las familias y la comunidad educativa, así como de dotar de recursos humanos y materiales suficientes a los centros, con el objetivo de prevenir conflictos y mejorar la convivencia diaria en las aulas de la ciudad.








