Economía, Empleo y Turismo

Los comerciantes del Mercado Central, inquietos por si el pescado de Marruecos entra antes en Ceuta que en Melilla

Jaime cree que "es duro, pero nos estamos cargando la ciudad"

Se podría decir que Ahmed Hamida (más conocido como Jaime) ejerce, de facto, como portavoz de los pescaderos del Mercado Central. Según cuenta, todos ellos se encuentran a la espera de que, por fin, pueda empezar a entrar pescado en Melilla cuando abra la aduana comercial. Sin embargo, están inquietos porque han oído que en Ceuta van a dejar pasarlo antes que en Melilla.

Según Jaime, a la espera de la reunión prevista este viernes entre la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, y los comerciantes (“a ver qué sacamos de eso”), están en contacto con el gremio de hostelería y de agentes de aduana, quienes le han dicho, que, “a día de hoy, no hay constancia de que el pescado vaya a entrar”.

Por lo que él entiende, si Moh dijo que la apertura de las aduanas comerciales en ambas ciudades autónomas iba a ser simultánea y para los mismos productos y “en Ceuta se está hablando del día 25”, no debería haber “agravio comparativo”, sobre todo, teniendo en cuenta que Melilla ya tenía aduana comercial. “Ceuta no la tenía y ahora resulta que ellos están preparados y nosotros, no”, expresa con resignación.

En este sentido, lo que este pescadero tiene claro es que, si el pescado entra en Ceuta y no en Melilla, que creen que es lo que va a suceder, “a Melilla nos la estamos cargando”. “Es duro, pero es así”, añade.

Además, Jaime ha querido recordar que la gente está esperando el pescado de Marruecos, especialmente “familias medias, mileuristas, que sólo se pueden permitir comprar bacaladilla y pescado de tres o cuatro euros el kilo”. Igual sucede, añade, con las frutas y verduras, por lo que, en conjunto, se trata de “ahorrar prácticamente un 50 por ciento de la cesta familiar”.

En cuanto a ellos, un total de 25 autónomos en el Mercado Central y otros tantos en el del Real, a la mayoría tampoco le es “rentable”, hasta el punto de que “hay gente que está cerrando sus negocios” y ellos aguantan, tan sólo, “para no abandonar”.

Jaime insiste en que hay mucha diferencia, tanto en calidad como en precio, entre el pescado que entraba de Marruecos y el que viene ahora de la península. Por ejemplo, desgrana, el boquerón, desde que cerró la frontera, no baja de seis euros el kilo. Este viernes está a ocho y ha llegado a costar diez, cuando el de Marruecos, como muy caro, costaba cuatro, según dice.

Es más de un 50 por ciento de diferencia que también afecta, según cree este pescadero, a la hostelería, donde ha disminuido la variedad de las tapas de pescado porque, con esos precios, “no pueden pagar esos productos y no les sale rentable ponerlo de tapa”. Como bien explica, “esto es una cadena que repercute a todos”, hasta el punto de que, según cuenta, hay personas que se marcha los fines de semana a Marruecos a comer pescado “porque aquí no se lo pueden permitir”. Y eso que, recuerda, “la gente antes se quedaba en Melilla, porque se comía bien, había productos de calidad y a precios asequibles”. Lo mismo sucedía con el mercado, adonde la gente acudía a llevarse gambas, salmonetes, calamares o aguja y, contrapone, “ahora se lo tienen que pensar dos veces a la hora de comprar esos productos”.

Todo en conjunto, resulta que, en opinión de Jaime, “cada vez se están quitando más cosas a Melilla y la estamos matando poco a poco sin darnos cuenta”.

La solución, cree, es dejar entrar pescado (y fruta y verdura) de Marruecos y así se conseguiría mayor afluencia de personas tanto en los mercados, como en las pescaderías, como en los bares.

La calidad

Según explica, antes los pescaderos se levantaban a las seis de mañana, iban a la subasta de Beni Enzar, compraban los productos y a las 9:00 ó 9:30 horas los tenían “fresquito” en pescadería. Ahora, en cambio, en su caso particular, y aunque él lo sigue trayendo de Marruecos, tarda más, porque de Nador tiene que pasar por Almería, por lo que, en total, tarda en llegar a la ciudad autónoma entre un día y medio o dos.

Preguntado por qué prefiere traerlo de Marruecos aunque vaya a tardar más tiempo, Jaime responde que “el pescado de la península se ve muy bien, pero no tiene la misma calidad que el pescado de Marruecos aunque lleve dos días de viaje”. En este sentido, cree que el cliente melillense, que “es muy entendido, porque ha estado mucho tiempo comiendo pescado de calidad de Marruecos”, lo prefiere así, aun cuando tarde más tiempo en llegar aquí.

“Es mucha la diferencia que hay en cuanto a frescura y calidad”, concluye Jaime.

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