La maestra melillense Lorena Iniesta ha vuelto a poner en marcha una experiencia educativa entre Texas y Melilla con motivo del Día del Libro, retomando así una línea de trabajo que ya dejó una buena acogida durante la pasada Navidad. En esta ocasión, la propuesta ha girado en torno al intercambio de marcapáginas elaborados por estudiantes de ambos lugares, en una actividad que une lectura, creatividad e intercambio cultural.
Iniesta desarrolla actualmente su labor como profesora visitante en el distrito escolar VISD, en Victoria (Texas), donde trabaja en el colegio ECC at F.W. Gross. Desde ese centro ha querido organizar nuevamente una iniciativa con la que acercar a su alumnado en Estados Unidos a Melilla, su ciudad natal, aprovechando una fecha especialmente señalada dentro del calendario cultural español como es el 23 de abril, Día del Libro en España.
La propuesta ha tenido como eje central la creación y el intercambio de marcapáginas entre estudiantes de ambos lados del Atlántico. A través de esta sencilla actividad, el proyecto ha permitido generar una conexión entre niños y niñas de contextos diferentes, fomentando al mismo tiempo el interés por la lectura y el conocimiento mutuo entre culturas distintas.
El valor de llevar a Melilla por bandera
Para Lorena Iniesta, esta experiencia tiene un significado especial porque le permite mantener un vínculo directo con Melilla desde el lugar en el que desempeña actualmente su trabajo. La docente se muestra orgullosa de sus raíces y considera importante que su ciudad esté presente en aquellas iniciativas educativas que desarrolla fuera de España.
Ese deseo de dar a conocer Melilla en el entorno en el que trabaja se complementa también con la intención de visibilizar el centro en el que ejerce en la actualidad. Iniesta valora de manera muy positiva su experiencia en el colegio ECC at F.W. Gross, donde asegura sentirse muy bien acogida, y por ello entiende este tipo de actividades como una oportunidad para estrechar relaciones entre ambas comunidades educativas.
La experiencia, por tanto, no solo ha tenido una dimensión académica, sino también una carga simbólica y emocional. A través de un gesto aparentemente pequeño como el intercambio de marcapáginas, la maestra ha logrado que su ciudad natal vuelva a estar presente en una actividad internacional vinculada al aula y al aprendizaje compartido.
La participación del colegio La Salle-El Carmen
Para hacer posible esta nueva edición del intercambio, Lorena Iniesta ha contado con la colaboración del colegio La Salle-El Carmen de Melilla. En este centro, la iniciativa ha estado coordinada por la docente Gema Muñoz Hernández, responsable de la etapa de Educación Infantil, quien se ha encargado de canalizar y organizar la participación del alumnado melillense.
La implicación del centro ha sido clave para que la actividad pudiera desarrollarse con normalidad. Según se destaca, el resto del equipo docente mostró una buena disposición desde el primer momento, algo que facilitó la puesta en marcha de la propuesta y permitió dar forma a esta experiencia compartida entre los dos colegios.
De esta manera, el trabajo conjunto entre ambas docentes ha servido para consolidar una colaboración que vuelve a unir a Melilla y Texas a través de la educación. El intercambio de marcapáginas ha sido, en este sentido, el elemento visible de una coordinación que ha requerido implicación por parte de los centros participantes.
Una visita con un significado especial
Esta edición del proyecto ha contado además con un componente especialmente significativo para Lorena Iniesta en el plano personal. Durante un viaje exprés a Melilla para visitar a su familia, la maestra tuvo la oportunidad de acercarse al colegio La Salle-El Carmen y conocer personalmente a parte del alumnado que estaba participando en la actividad.
Hasta ese momento, la experiencia se había desarrollado a distancia, por lo que este encuentro permitió dar un paso más y poner rostro a quienes formaban parte del intercambio. La visita hizo posible compartir un momento cercano con los niños y niñas, que mostraron una gran ilusión tanto por participar en la propuesta como por conocer a la docente melillense.
Iniesta destaca también la amabilidad, el entusiasmo y la implicación de la profesora Gema Muñoz Hernández, así como del resto de compañeras del centro, cuya colaboración ha sido fundamental para que la actividad pudiera llevarse a cabo. Ese respaldo ha sido decisivo para convertir la idea en una experiencia real dentro del colegio melillense.
El largo viaje de los marcapáginas
Uno de los aspectos más llamativos de esta iniciativa ha sido el recorrido seguido por los marcapáginas antes de llegar a su destino. Durante su visita a Melilla, la propia docente pudo entregar personalmente una parte de esos trabajos, que habían atravesado miles de kilómetros hasta llegar a manos del alumnado.
Una primera tanda partió desde Victoria, en Texas, donde se encuentra el colegio ECC at F.W. Gross. Desde allí realizó escala en Nueva York y en Madrid antes de completar finalmente su llegada a Melilla. Ese primer trayecto ya reflejaba el carácter internacional de una actividad nacida en el aula.
A esa remesa se sumó una segunda que realizó un recorrido todavía más extenso. En este caso, los marcapáginas viajaron desde Texas, pasando por ciudades como Victoria y Austin, y recorrieron otros puntos de Estados Unidos como Las Vegas, en Nevada; Arizona; Utah; y Filadelfia. Después cruzaron el Atlántico hacia Madrid para terminar su trayecto en Melilla.
Durante ese recorrido, los marcapáginas acompañaron a Lorena Iniesta en distintos viajes, pasando incluso por lugares emblemáticos como el Gran Cañón, Bryce Canyon o Zion National Park. Ese detalle ha otorgado a estos pequeños trabajos un valor añadido, al convertirlos en testigos de un itinerario singular antes de ser entregados a sus destinatarios.
Más allá de su función como material elaborado para celebrar el Día del Libro, los marcapáginas se han convertido en un símbolo de unión entre territorios lejanos. Su trayecto resume, de alguna manera, el espíritu de una actividad que ha conectado a alumnado de dos realidades diferentes a través de un proyecto común.
La experiencia ha permitido que los estudiantes desarrollen su creatividad y, al mismo tiempo, se acerquen a otras culturas. Todo ello ha tenido como hilo conductor la lectura, entendida como una herramienta capaz de tender puentes y generar vínculos entre niños y niñas separados por miles de kilómetros.
Un mural que refleja el intercambio
El proyecto también ha tenido una plasmación visible en el centro educativo de Victoria. En el colegio ECC at F.W. Gross, el intercambio ha quedado reflejado en un mural intercultural situado fuera del aula, donde se exponen los marcapáginas elaborados por el alumnado.
Junto a estos trabajos aparecen además distintos elementos representativos de España y de Estados Unidos, reforzando así el sentido cultural de la iniciativa. Este espacio sirve como muestra del vínculo creado entre ambas comunidades escolares y como recuerdo tangible de una experiencia compartida.
Con esta nueva actividad, Lorena Iniesta da continuidad a un proyecto que ya tuvo repercusión en Navidad y refuerza su apuesta por una educación intercultural basada en el intercambio y la cercanía. Una vez más, Melilla logra cruzar fronteras a través de la enseñanza, demostrando que una propuesta surgida en el aula puede convertirse en una vivencia significativa para alumnado de lugares muy distintos.








