Frontera e Inmigración

“Llegué nadando a Melilla”

  • Kaou asegura que pasó tres horas braceando, vestido de neopreno y con la ayuda de unas aletas de buceo

  • El maliense cuenta que quiere regresar a la península para reunirse con sus dos hijas adolescentes

En el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) se refieren a Kaou como el ‘campeón olímpico’. Este maliense de 45 años asegura que llegó a nado a Melilla a primeros de mes. Lo hizo usando un traje de neopreno, unas aletas de buceo y armándose de coraje. “Mientras nadaba, pensaba en que podría morir en el mar si me quedaba sin fuerzas”, relata. Kaou dice que pasó unas tres horas dando brazadas hasta alcanzar la costa. “Pensé que no lo iba a conseguir, pero no podía dejar de intentarlo”, afirma. Cuando al fin llegó a la playa de San Lorenzo, no podía creerse que hubiera sobrevivido al mar.

Kaou, que se expresa en un castellano casi perfecto, dice que contó con la ayuda de dos “ángeles” para venir a nuestra ciudad. Así se refiere a los dos hombres marroquíes que decidieron cooperar con él tras conocer su historia. “En Marruecos todo el mundo quiere aprovecharse de los inmigrantes, pero éstos dos no, lo que querían era verme bien”, sostiene. Según asegura, entre los tres idearon un plan y, aprovechando que uno de los marroquíes trabajaba en el puerto de Beni Enzar, le echaron una mano para esconderse en una caseta de las instalaciones mientras el resto de los trabajadores rezaban.

“Pasé todo el día escondido allí hasta que ya era muy de noche. Sobre las dos de la madrugada me puse el traje de neopreno, me acerqué al mar, me quité las ‘bambas’ y me coloqué las aletas. Luego me tiré al agua, muerto de miedo de no conseguirlo”, relata. Al maliense no sólo le asustaba la posibilidad de desfallecer de cansancio, también temía ser descubierto por las autoridades marroquíes o la Guardia Civil. Kaou, que suele acudir a la iglesia del Sagrado Corazón, asegura que pidió a Dios fuerza para conseguirlo. “Y aquí estoy”.

Segunda parada en Melilla

El maliense cuenta que esta no es su primera vez en nuestra ciudad. Ya estuvo en Melilla en 1997, cuando quiso probar suerte para cumplir su sueño europeo. Pasó dos meses en los bosques de Marruecos, tras cruzar el país a pie hasta toparse con la valla. “En esa época no era tan difícil acceder a Melilla como ahora”, comenta. Según relata, consiguió entrar sin ser visto a través de uno de los agujeros que en aquel momento tenía la valla. “Los hacían los traficantes para pasar su mercancía”, dice. Afirma que entonces tampoco había el despliegue de gendarmes marroquíes que hay ahora.

Kaou sostiene que en menos de tres meses ya había conseguido la tarjeta de residencia y el permiso para trabajar. Durante los siguientes años pasó por varios puntos de la geografía española, como Málaga, Zaragoza, Tarragona o Salou. El maliense trabajó como soldador, como portero y relaciones públicas, entre otros oficios. También cumplió condena por un robo, aunque insiste en que él no lo cometió. Además, Kaou cuenta que tuvo dos hijas que ahora son adolescentes y residen en Cambrils y en León, cada una con su respectiva madre. “Decidí volver a España para reunirme con ellas. Llevo mucho sin verlas y quiero recuperar el tiempo perdido”, manifiesta.

Aunque el maliense consiguió establecerse en España, decidió regresar a Mali para montar un negocio. “En 2013 me fui a mi país para abrir un restaurante ‘fast food’ con el dinero que había ganado trabajando en Europa”, dice. Según cuenta, estando allí perdió la tarjeta de residencia, que además estaba caducada. En un principio, Kaou no se preocupó porque no tenía en mente regresar a España. No obstante, ahora siente que tiene que volver al lado de sus hijas.

Kaou confía en poder arreglar su situación pronto, ahora que está en sueño español. Dice que esperará en Melilla el tiempo que haga falta, que tiene fe en que conseguirá reunirse con su familia. Por el momento, el maliense trata de ganarse unas monedas limpiando coches en la Plaza de España, convencido de que merecerá pena volver a recorrer el camino que ya anduvo hace una década.

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