En los últimos años, las herboristerías han dejado de ser establecimientos minoritarios para convertirse en espacios cada vez más frecuentados por una sociedad que busca alternativas y complementos a la medicina convencional. La preocupación por la salud mental, el aumento del estrés cotidiano y una mayor conciencia sobre los efectos secundarios de determinados fármacos han impulsado este cambio. A ello se suma la influencia en redes sociales, donde términos como "natural", "ecológico" o "bienestar" se han integrado en el lenguaje cotidiano.
En este escenario, El Faro ha visitado la herboristería Jalea Real, un establecimiento que resume a la perfección esta evolución. Su responsable, Omar Amar Molina, explica que "cada vez entra más gente nueva, más concienciada, que no viene solo a comprar, sino a informarse y a entender qué está tomando". Para él, este fenómeno no es pasajero, sino un reflejo de una transformación profunda en los hábitos de consumo y en la manera de cuidar la salud.
Herboristería Jalea Real
La trayectoria de la herboristería Jalea Real está marcada por la pandemia de la Covid-19. Omar recuerda que el local comenzó a abrir tímidamente antes del estallido de la crisis sanitaria. "Se abrió un poquito antes del Covid, luego se cerró por todo lo que pasó y cuando ya se levantó el confinamiento, se abrió por completo", explica. La apertura definitiva se consolidó entre 2020 y 2021, coincidiendo con la recuperación progresiva de la actividad comercial.
A pesar de las dificultades, la experiencia previa de la familia fue clave. "Mi madre tiene herboristerías desde 2007, una en el Paseo Marítimo y otra en el Rincón de la Victoria", señala Omar. Este bagaje permitió afrontar la incertidumbre con mayor seguridad y conocimiento del sector, apostando por un modelo basado en la cercanía y el asesoramiento profesional.
Perfil del cliente
El perfil del cliente ha cambiado notablemente. Lejos de la imagen tradicional, hoy la edad media oscila entre los 30 y los 50 años. "Son personas que se preocupan más por la salud, están más informadas y también tienen más capacidad económica que los jóvenes", afirma Omar. Se trata de un público que busca prevenir antes que curar y que valora el autocuidado como parte de su rutina diaria.
En cuanto al género, las mujeres siguen siendo mayoría, aunque la diferencia se ha reducido. "Las mujeres se preocupan mucho por antioxidantes, belleza, colágenos, todo lo relacionado con el cuidado de la piel", explica. No obstante, cada vez más hombres se interesan por productos vinculados al rendimiento físico, la concentración y la energía mental.
¿Moda o necesidad?
La popularidad de los productos naturales plantea una pregunta recurrente: ¿se trata de una moda o de una necesidad real? Para Omar, la respuesta es clara. "Yo diría que se vende por salud. Esto va de bienestar, y quien entra aquí es porque está buscando sentirse mejor", asegura.
Reconoce que existe un componente de tendencia, pero insiste en que es una moda con un propósito positivo.
"Puede que alguien venga porque lo ha visto en TikTok o en Instagram, pero luego investiga, pregunta y se da cuenta de que hay una base real detrás", añade. En su opinión, la clave está en el acompañamiento profesional para evitar errores y falsas expectativas.
Productos más demandados
Entre los productos estrella destaca la ashwagandha, una planta adaptógena que se ha popularizado enormemente.
"Está en todos lados, nos sale hasta en la sopa", comenta Omar entre risas. Sin embargo, subraya que sus beneficios están respaldados por la experiencia: reducción de cortisol, mejora del estrés, ayuda para la ansiedad y el insomnio.
Otro de los grandes protagonistas es el colágeno marino. "A partir de los 35 años el cuerpo deja de generarlo por sí mismo, y es super importante para la salud ósea y para prevenir el envejecimiento", explica. Junto a estos productos, el magnesio, la jalea real, el propóleo y el reishi completan una oferta cada vez más demandada.
Resultados visibles
Una de las cuestiones más frecuentes es cuánto tiempo tardan en notarse los efectos. Omar es claro: "Eso es totalmente relativo, cada organismo es un mundo". Hay personas que notan cambios rápidamente y otras que necesitan más tiempo. Aun así, la fidelidad del cliente es un indicador clave. "Cuando alguien vuelve y te dice 'Omar qué bien me ha ido', ahí ves que funciona", afirma.
Este vínculo de confianza es fundamenta. "Yo me alegro muchísimo cuando me dicen eso, porque veo que el cliente está contento y que realmente ha mejorado", añade.
Pandemia y frontera
Aunque el interés por la salud aumentó tras la pandemia, Jalea Real sufrió consecuencias negativas. "La clientela ha disminuido, pero no por la pandemia en sí, sino por la frontera", explica Omar. Antes, muchos clientes de Marruecos compraban grandes cantidades de productos para llevárselos. "Venían prácticamente a comprar cajas", recuerda.
El cierre fronterizo supuso la pérdida de ese público, aunque el comercio local ha compensado en parte esta ausencia con nuevos clientes más estables.
Problemas de salud
La ansiedad y el insomnio son, según Omar, los problemas más habituales.
"La gente viene muy estresada, con problemas para dormir", afirma. A esto se suman los trastornos gastrointestinales, que pueden tener múltiples causas.
Para la ansiedad, el asesoramiento es esencial. "Siempre preguntamos si la persona toma ansiolíticos o antidepresivos, porque hay plantas incompatibles", explica.
Si no hay medicación, se pueden recomendar combinados con ashwagandha, rhodiola o pasiflora. "Si está tomando fármacos, el azafrán es una opción segura, porque no interfiere", añade.
En el caso de los problemas digestivos, el tratamiento varía según el origen. "No es lo mismo una bacteria que un intestino impermeable", señala.
¿Sustituir o complementar?
Uno de los mayores peligros es la automedicación sin información. "La gente no conoce la compatibilidad entre suplementos y patologías", advierte.
Pone como ejemplo a personas con hipotiroidismo que toman ashwagandha por lo que ven en redes sociales. "Para ellas es totalmente incompatible y puede ser peligroso", explica.
"Los productos naturales también pueden tener efectos adversos si no se usan bien", insiste, reivindicando el papel del herbolario como personal cualificado.
Alimentación ecológica
La herboristería no solo vende suplementos. También ofrece productos ecológicos certificados. Omar pone como ejemplo el chocolate bio. "No lleva conservantes, ni estabilizantes, solo ingredientes naturales", explica mostrando la etiqueta. "Tiene pasta de cacao, manteca de cacao9, naranja liofilizada y aromas naturales, nada más".
Estos productos cuentan con certificación ecológica de la Unión Europea, lo que garantiza su origen y calidad. "Es mucho más sano que un chocolate convencional", afirma.
Creatina y nuevos usos
Incluso productos como la creatina han ampliado su público. "No es solo para deportistas", aclara Omar. "También es muy buena para la fatiga mental, la memoria y la concentración". Así, personas que no hacen deporte también la incorporan a su rutina.
Para Omar Amar Molina, el futuro de las herboristerías es prometedor. "Esto no va para abajo, va para arriba", afirma convencido.
La combinación de tradición, conocimiento y nuevas demandas sociales ha convertido a estos establecimientos en referentes de un modelo de salud más conscientes, donde el bienestar integral ocupa un lugar central.







