Introducir el coche en el taller antes de iniciar las vacaciones de verano se ha convertido en una costumbre cada vez más extendida entre los conductores españoles. La necesidad de afrontar largos desplazamientos con garantías, unida al envejecimiento del parque automovilístico y al aumento de las averías complejas, está provocando un incremento de las revisiones preventivas y de las visitas a los talleres.
Sin embargo, una de las preguntas que más se repite entre los usuarios es si los coches eléctricos se estropean más que los de combustión. Los datos del sector apuntan en otra dirección. Las averías más frecuentes no están relacionadas necesariamente con el tipo de motorización.
Así lo refleja el último informe semestral elaborado por Recomotor, plataforma especializada en distribución de recambios recuperados para talleres y profesionales de la automoción. El estudio, realizado a partir de miles de operaciones gestionadas con talleres de toda España durante el primer semestre de 2026, revela que las averías eléctricas y electrónicas, junto con los sistemas de emisiones y anticontaminación, se han convertido en algunos de los principales motivos de entrada al taller.
Más revisiones
Los profesionales del sector reconocen que la llegada del verano suele venir acompañada de un incremento de las revisiones preventivas. Muchos conductores aprovechan las semanas previas a las vacaciones para comprobar el estado de los neumáticos, los frenos, la batería, los niveles de aceite y refrigerante o el sistema de climatización.
Este comportamiento tiene una explicación sencilla. España cuenta con uno de los parques automovilísticos más envejecidos de Europa. Según datos de IDEAUTO para ANFAC a partir de la Dirección General de Tráfico (DGT), la edad media de los turismos alcanza ya los 14,6 años y el 62% de los vehículos supera la década de antigüedad. Cuanto más viejo es un coche, mayores son las probabilidades de sufrir una avería durante un desplazamiento largo.
Marc Cuñat, responsable de recambios en Recomotor, explica que este envejecimiento está modificando el tipo de reparaciones que llegan a los talleres. “El parque automovilístico español sigue envejeciendo y eso tiene un impacto directo en el tipo de averías que llegan al taller. Cada vez vemos más fallos vinculados a sistemas electrónicos y anticontaminación, que además son costosos de reparar si se recurre exclusivamente a recambio nuevo”, señala.
Las averías más frecuentes
El informe muestra que el desgaste general continúa siendo la principal causa de entrada al taller. Este apartado representa el 23,7% de las intervenciones y engloba problemas relacionados con la transmisión, el embrague, la suspensión y otros componentes sometidos al uso continuado.
Sin embargo, el dato más llamativo es el crecimiento de las incidencias relacionadas con los sistemas de emisiones y anticontaminación, que ya representan el 17,9% de las reparaciones. Catalizadores, filtros de partículas, válvulas EGR y sondas NOx concentran buena parte de estas averías, especialmente en vehículos diésel afectados por las nuevas restricciones medioambientales y las Zonas de Bajas Emisiones.
Muy cerca aparecen las averías eléctricas y electrónicas, que alcanzan el 16,4% del total. Los talleres detectan cada vez más problemas relacionados con centralitas, sensores, baterías, cableado y sistemas de asistencia a la conducción. La creciente incorporación de tecnología a los vehículos modernos está multiplicando las posibilidades de fallo y también la dificultad de las reparaciones.
La dirección y suspensión representan el 14,8% de las intervenciones, mientras que el sistema de frenos supone el 12,6%. Por su parte, los problemas de motor y transmisión, aunque menos frecuentes, siguen siendo los más costosos para los propietarios de los vehículos.
Coches eléctricos
La creciente presencia de vehículos electrificados ha generado dudas entre muchos conductores acerca de su fiabilidad. Sin embargo, los datos del informe no permiten concluir que los coches eléctricos sufran más averías que los de combustión.
Los coches eléctricos cuentan con menos piezas mecánicas móviles que los modelos tradicionales, por lo que eliminan averías habituales asociadas al embrague, el sistema de escape o determinadas partes del motor térmico. No obstante, incorporan una elevada carga tecnológica que exige diagnósticos más complejos cuando aparecen fallos en sensores, software, módulos de control o sistemas de gestión energética.
Además, muchos vehículos actuales equipan sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS), pantallas de infoentretenimiento y arquitecturas electrónicas cada vez más sofisticadas. Estos elementos están presentes tanto en modelos eléctricos como en vehículos convencionales y son una de las razones por las que las averías electrónicas siguen creciendo.
Reparaciones más caras
Otro de los aspectos destacados por Recomotor es el incremento constante del coste de las reparaciones. Durante el primer semestre de 2026, el ticket medio por intervención alcanzó los 684 euros, lo que supone un aumento del 9% respecto al mismo periodo del año anterior.
“Cada vez hay menos averías simples. Hoy una parte importante de las reparaciones requieren diagnosis avanzada, componentes de alto valor y más horas de trabajo, lo que eleva de forma directa la factura final para el cliente”, explica Cuñat.
El auge de los recambios recuperados
Ante esta situación, los talleres están recurriendo cada vez más a los recambios recuperados como fórmula para contener costes. Motores, cajas de cambio, sistemas de emisiones y componentes electrónicos figuran entre las piezas reutilizadas más demandadas durante este año.
Según Recomotor, el uso de piezas recuperadas certificadas puede reducir el coste de determinadas reparaciones hasta en un 60%, permitiendo prolongar la vida útil de vehículos que, de otro modo, podrían resultar económicamente inviables de reparar.
Citroën, Peugeot, Volkswagen, Renault y Seat son actualmente las marcas que registran una mayor demanda de este tipo de componentes en España.
Un taller más tecnológico
La transformación del automóvil está obligando también a evolucionar a los talleres. La mecánica tradicional comparte protagonismo con la electrónica, el software y las exigencias derivadas de las normativas medioambientales. La diagnosis electrónica, la trazabilidad de las piezas y la gestión de sistemas complejos forman ya parte del trabajo diario de los profesionales del sector.
Por ello, antes de emprender un viaje largo este verano, los expertos recomiendan realizar una revisión preventiva. Más que una cuestión de comodidad, se ha convertido en una medida para evitar averías que son cada vez más complejas y costosas.








