El presidente de Colega Melilla, Alejandro Chaib El Khannichi, ha realizado una valoración general de la celebración del Orgullo Norte de África 2026 tras el regreso de la entidad a su actividad habitual en la ciudad autónoma. El encuentro se convocó en la mañana del 23 de junio a las puertas del Palacio de la Asamblea.
Las últimas declaraciones del presidente de Colega ponían de manifiesto la necesidad de crear mecanismos permanentes de coordinación entre la Ciudad Autónoma, la Delegación del Gobierno, el Tercer Sector y el ámbito privado. Igualmente, lamentaba la falta de espacios de participación para incluir a las asociaciones en la conversación y diseñar así políticas públicas de manera conjunta.
Para él, el Orgullo es una herramienta política que ejemplifica ese ocupar el espacio público. No es solo una fiesta; también, un momento de reivindicación. Han colaborado junto a Amlega en el XXII Orgullo del Norte de África, tanto en la programación como en la manifestación del día 20 de junio. Ha señalado que este primer año para ellos ha sido “un auténtico éxito”, teniendo en cuenta que se reactivaron hace tan solo un mes.
Renuevan junta directiva y creen que “Melilla merece tener una voz propia e independiente más allá de otras asociaciones históricas que hacen un trabajo muy importante en esta ciudad”. Mencionan a Amlega, cuya labor reconocen y apoyan, y a la que deben parte de la visibilidad que han ganado durante la nueva edición del Orgullo. Felicitan a la asociación por el excelente trabajo que han llevado a cabo en la organización del encuentro.
Mantienen la crítica que lanzaron el pasado fin de semana al Gobierno local por no dar la visibilidad que merece el Orgullo. Se refieren, en particular, a la suspensión de la gala que estaba programada para el sábado en la Plaza de las Culturas desde hace bastante tiempo. “De la noche a la mañana, se sacan de la manga un acto cultural que se podría haber hecho perfectamente en cualquier momento del año”.
Consideran que este gesto resta importancia a la celebración, “y creemos que el Orgullo de la comunidad LGTBI merece ocupar su espacio al menos una vez al año como así se viene haciendo durante los 22 años atrás”. Chaib ha recordado que, en los orígenes, este encuentro salía adelante con “cero presupuesto”, gracias a las donaciones de los socios.
“Sabemos el esfuerzo que conlleva hacerlo y hasta hace muy poco hemos estado haciéndolo. Por eso nos sorprende muchísimo que ahora se diga que, con 30.000 euros, no es suficiente realizar una Gala del Orgullo. Nosotros, con infinitamente muchísimo menos, lo hemos hecho y asistían miles de personas”.
El presidente de Colega ha aclarado que no busca la confrontación con Amlega, puesto que son “asociaciones hermanas” y su principal objetivo es trabajar por la comunidad en Melilla. Esta unión es importante de cara a impulsar proyectos conjuntos, “como programas de empleo para la comunidad LGTBI, sobre todo a las chicas transexuales de Melilla, que sí sufren discriminación”. Ha puesto sobre la mesa otras cuestiones como la vivienda o la salud.
“Nuestra crítica venía directamente al Gobierno de la Ciudad, al Gobierno del Partido Popular, que siempre se ha posicionado históricamente en contra de los derechos de la comunidad LGTBI”. Ha hablado de los gritos que el público dirigió al Ejecutivo local el día del Orgullo, a los que se sumaron personas del Partido Socialista y de otras asociaciones que estaban allí presentes. Tachan de “hipocresía” la campaña realizada durante el mes de junio para que, finalmente, no acudiese ningún representante del Partido Popular.
Diferencia a las autoridades civiles de la Ciudad Autónoma, que sí estuvieron presentes, de los miembros del partido político en particular. “Por lo tanto, el Partido Popular sigue sin estar en el Orgullo, nunca ha estado ni se le espera, ni creemos que esté”. Esperan que el año que viene haya un cambio en este sentido y participen de manera activa en las actividades convocadas por la celebración.
Colega Melilla
Colega Melilla se oficializa en el año 2010 con el objetivo de participar activamente en la defensa de los derechos del colectivo de la ciudad. Los fundadores estaban muy vinculados a Amlega, y el activismo tomó un cariz más reivindicativo para ampliar los márgenes de actuación y ocupar nuevos ámbitos sociales y políticos.
Diferencias internas llevaron a la organización a pausar su actividad hasta el año 2024, en el que volvió a surgir esa semilla. El detonante fue la dirección que empezó a tomar el contexto nacional e internacional tras el auge de ciertas ideas y grupos que ponen al colectivo en una situación delicada y vulnerable. Según Chaib, Melilla merece un análisis específico dadas sus singulares características.
Cree que en los últimos años se ha intervenido de manera constante en materia de prevención, sensibilización y atención en diversidad sexual y el ámbito sanitario y educativo, pero que todavía hay mucho trabajo por hacer. El contexto cultural, religioso y social de la ciudad ofrece matices que afectan a las personas LGTBI. Señala la limitación de recursos específicos para atender determinadas emergencias sociales dentro del colectivo.
Entre ellas, casos de discriminación, pobreza, migración, conflictos familiares, salud mental y abandono escolar. Las alternativas para acceder a espacios de acogida son insuficientes; es por ello que han puesto en marcha un proyecto de acogida temporal para personas en situación de vulnerabilidad. Un trabajo voluntario y altruista que, con la ayuda de asociados y profesionales, prestan apoyo jurídico y psicológico.
Ahora, la entidad continúa su labor sin subvenciones públicas y con recursos limitados. Se sostiene, principalmente, en base al compromiso de los voluntarios y socios que la componen. Su meta es poner sobre la mesa las necesidades reales del colectivo en Melilla, intervenir sobre problemas concretos y tratar de lograr soluciones efectivas.








