La Escuela de Hostelería de Melilla encara el final de curso con una conclusión clara. En la ciudad sigue habiendo demanda de trabajadores en el sector. Así lo explica su director, Esteban Barajas, que asegura que los alumnos que se forman y tienen intención de incorporarse al mercado laboral encuentran oportunidades, tanto en cocina como en sala.
Los cursos actuales están ya en su recta final. El segundo nivel terminará en septiembre, mientras que después comenzarán los terceros niveles de cocina y servicios de restaurante, que se prolongarán hasta noviembre. Para estos cursos ya está abierto el plazo de inscripción.
Los requisitos son tener más de 16 años, estar desempleado y ser residente en Melilla. Las solicitudes pueden realizarse en la propia Escuela de Hostelería o a través de Proyecto Melilla. En total, hay 15 plazas disponibles.
Y la demanda para acceder a esta formación se mantiene. Barajas señala que está "en la línea de años anteriores". No se ha producido, por tanto, un descenso significativo del interés por estos estudios.
Pero hay otro dato que refleja cómo está funcionando el sector. Algunos alumnos que comenzaron los cursos han tenido que causar baja porque han encontrado trabajo. Ha ocurrido tanto entre quienes se forman en cocina como entre los alumnos de servicios de restaurante. "Hay alumnos, de hecho, de este mismo curso que han causado bajas, porque han comenzado a trabajar en distintas empresas", explica el director.
Es una situación que, para la Escuela, confirma que la hostelería continúa generando oportunidades laborales. No solo para un perfil concreto. La demanda se reparte entre distintos puestos y depende también de las necesidades de cada establecimiento.
Barajas evita señalar un único puesto como el más difícil de cubrir. Un empresario puede necesitar camareros mientras otro tiene problemas para encontrar personal de cocina. "No puedo decir falta un, sino falta", resume. La conclusión, en su opinión, es más amplia. Existe una demanda general de trabajadores en la hostelería.
Y eso se nota también en las propias aulas. La formación no se queda únicamente en la teoría. Uno de los momentos más esperados del curso ha sido la apertura del restaurante de la Escuela al público, que acaba de finalizar esta semana.
Las reservas volvieron a agotarse en cuestión de minutos. Este año se han celebrado 20 jornadas durante diez semanas, los martes y miércoles al mediodía. Las mesas se pusieron a la venta a través de la plataforma Bacantix y, según Barajas, "en muy pocos minutos" ya no quedaban plazas.
La respuesta ha sido prácticamente idéntica a la de años anteriores. "La misma, exactamente igual", señala el director. Una acogida que demuestra el interés que despierta esta experiencia, tanto entre los clientes como entre los propios alumnos.
Ahora, con el restaurante ya cerrado por esta temporada, la Escuela se centra en la siguiente etapa. Los estudiantes que puedan continuar seguirán avanzando en su formación, mientras que se incorporarán nuevos alumnos a los terceros niveles.
Para quienes todavía están buscando una salida laboral, Barajas lo tiene claro. La hostelería puede ser una opción real para incorporarse al mercado de trabajo en poco tiempo. "Si realmente tiene intención de trabajar y de incorporarse de manera casi inmediata a su trabajo, la hostelería es trabajo prácticamente garantizado", afirma.
Una oportunidad que pasa por formarse primero. Y, después, dar el salto a un sector que, en Melilla, continúa reclamando trabajadores.








