La parroquia del Sagrado Corazón vivirá el próximo 2 de agosto una jornada especial. La comunidad se prepara para celebrar la festividad de Santa María de los Ángeles, pero también para cerrar una etapa y abrir otra.
La Eucaristía comenzará a las 20:30 horas. Después llegará el momento de presentar oficialmente una reliquia de primer grado de San Carlo Acutis y de descubrir una obra pictórica donada por el vicario, Eduardo Resa, con motivo de su partida de Melilla el próximo curso.
No será una despedida más para la comunidad parroquial.
Eduardo Resa dejará la ciudad después de ocho años al frente de la Vicaría Episcopal de Melilla. También ha estado vinculado durante este tiempo a la parroquia del Sagrado Corazón y a buena parte de la vida religiosa de la ciudad. Su marcha ha provocado muestras de cariño y reconocimiento entre diferentes colectivos de la Iglesia melillense.
Resa llegó a la responsabilidad de vicario episcopal en 2018. Desde entonces, ha acompañado a parroquias, hermandades, congregaciones y distintas realidades de la comunidad cristiana local. En 2022, además, celebró sus 40 años de sacerdocio con una Eucaristía de acción de gracias en el Sagrado Corazón. Entonces resumió esa trayectoria con una palabra: “gracias”.
Ahora, su despedida tendrá también un componente artístico. El cuadro que ha regalado a la parroquia quedará expuesto en el templo. Será, de alguna manera, una forma de permanecer. Un recuerdo visible de estos años y de la relación construida con la comunidad.
Y junto a esa despedida llegará una figura que, aunque murió con solo 15 años, se ha convertido en uno de los santos más conocidos entre los jóvenes católicos.
Carlo Acutis nació en Londres en 1991 y murió en Milán en 2006 a causa de una leucemia. Su vida fue breve, pero dejó una huella que ha crecido con el paso del tiempo. Era un adolescente aficionado a la informática, a los videojuegos y al fútbol. Una vida aparentemente normal pero también profundamente marcada por su fe y por su devoción a la Eucaristía.
Acutis utilizó sus conocimientos informáticos para crear una exposición sobre milagros eucarísticos. Su manera de utilizar Internet para difundir la fe hizo que muchos comenzaran a llamarlo el “influencer de Dios”.
La Iglesia lo beatificó en 2020. Y el 7 de septiembre de 2025 fue canonizado por el papa León XIV. Se convirtió así en uno de los santos más jóvenes de la Iglesia contemporánea y en una figura especialmente cercana para muchos adolescentes y jóvenes.
Su historia ha despertado interés precisamente por esa mezcla. Carlo Acutis no encaja en la imagen tradicional que muchas personas pueden tener de un santo. Llevaba vaqueros, jugaba al fútbol, utilizaba ordenadores y tenía aficiones propias de cualquier adolescente de su época.
Esa cercanía es una de las razones por las que su figura ha traspasado las fronteras de Italia. Sus restos se encuentran en Asís, una ciudad estrechamente relacionada con San Francisco. Y ahora una reliquia de primer grado llegará también a la parroquia del Sagrado Corazón de Melilla.
La incorporación de esta reliquia será uno de los momentos centrales de la celebración del 2 de agosto. La comunidad podrá conocerla oficialmente después de la Eucaristía, en un acto que unirá la devoción a Santa María de los Ángeles con la figura de Carlo Acutis y la tradición franciscana.
Pero la tarde tendrá también un componente muy personal.
Eduardo Resa se marcha. Y lo hace dejando algo de sí mismo en la parroquia. El cuadro que ha donado a la comunidad permanecerá en el templo como parte de ese legado. Una obra que acompañará a quienes sigan entrando por sus puertas en los próximos años.
No es solo una cuestión de arte. También de memoria.
Porque las parroquias no se construyen únicamente con paredes, imágenes o altares. También con las personas que pasan por ellas. Con quienes celebran allí, acompañan, escuchan y comparten momentos importantes. Y Resa ha formado parte de la vida de la Iglesia melillense durante casi una década.
Por eso, la celebración del 2 de agosto tendrá varios significados. Será una fiesta religiosa, la bienvenida a una nueva reliquia, la presentación de una obra de arte, y también una despedida. Todo en una misma tarde.
La parroquia del Sagrado Corazón ha invitado a la comunidad a participar en la Eucaristía y en los actos posteriores junto a sus familias. Una jornada para mirar hacia adelante pero también para recordar todo lo vivido.








