En 2024, se publicó en el BOME, el Boletín Oficial de la Ciudad Autónoma de Melilla, la firma del convenio de colaboración entre la Consejería de Fomento de la Ciudad Autónoma y la Diócesis de Málaga para iniciar el proceso de rehabilitación de la iglesia de la Medalla Milagrosa, en el barrio de Cabrerizas.
En febrero de 2025, El Faro de Melilla publicaba que el presupuesto del proyecto se situaba en los 975.000 euros, un 80 % procedente de la Ciudad, y el resto, del Obispado. A finales de 2023, el arquitecto José Antonio Fernández fue el encargado de redactar las instrucciones que se seguirían para reacondicionar el edificio. Hasta el 31 de diciembre de 2026, en principio, el convenio se mantendría vigente.
Pero ha sido el 12 de agosto de 2026, unos meses antes, cuando se ha formalizado la entrega de la nueva iglesia, a la que han acudido varios representantes del Ejecutivo local. Las primeras impresiones han sido buenas. Era una acción necesaria y requerida por parte de la Hermandad de la Flagelación, puesto que el templo es sede para sus cultos en el barrio melillense.
En mayo de 2022, los técnicos de la Diócesis malagueña consideraron que el espacio no era seguro para continuar con los cultos. El terremoto que asoló a la ciudad en 2016 dañó buena parte del campanario, la cubierta y la estructura de la iglesia. El interés era, además, patrimonial: se pretendía recuperar con la máxima premura posible este importante edificio histórico y religioso.
La iglesia
Al principio, el templo se constituyó como una capilla, la del Ave María, en 1927. Cumple prácticamente un siglo de historia; uno de los aspectos que se han tenido en cuenta para su reconstrucción es conservar parte de los elementos originales, dejando un estilo historicista a la par que contemporáneo. Los hermanos de La Salle fueron quienes impulsaron su construcción. Causó tanto revuelo entre los vecinos, quienes empezaron a acudir por pura fe y devoción, que recaudaron fondos para hacerla iglesia.
La imagen de la Medalla Milagrosa que albergaba en su interior fue la que le dio nombre al edificio. La intervención de forma integral era necesaria ya que las continuas reformas que se habían llevado a cabo en el edificio no eran suficientes. Personalidades como fray Jesús Cortejosa o el sacerdote Javier Velasco del Pozo fueron determinantes al respecto; las grietas no hacían más que aumentar, dejando al descubierto el mal estado en el que se encontraba su estructura.
Tras tomar la decisión de rehabilitarla, se trasladó a los titulares de la Flagelación hasta la céntrica parroquia del Sagrado Corazón, al igual que las actividades que se organizaban en su centro, como las catequesis juveniles. Volviendo al momento presente, Juan José Imbroda, presidente del Gobierno de Melilla, asegura que la remodelación de Cabrerizas era prioritaria por el estado “ruinoso” en el que se encontraba, lo que había provocado ya varios desprendimientos.
En el paquete de actuaciones se incluían, además, mejoras para las parroquias del Sagrado Corazón de Jesús y Santa María Micaela, en el barrio de la Victoria. Las obras se han extendido a cerca de diez u once meses. Imbroda califica la intervención de “fabulosa”. “Esto no tiene nada que ver con la iglesia que había, estoy muy contento y feliz de ver la actuación que se ha hecho”.
Se han recuperado elementos antiguos, que estaban guardados desde hace años. El templo está presidido por un retablo y altar mayor en honor a la Virgen de la Medalla Milagrosa. La iglesia estrena iluminación, y lo próximo será terminar de acondicionarla para volver a abrirla al público.
Recepción oficial
El presidente de Melilla ha dado la enhorabuena a los técnicos y al director de la obra, todos de la empresa Doranjo, por los buenos resultados del proyecto. La religión cristiana es una de las tantas que se profesan en la ciudad, y es importante cuidarla, explica. Paralelamente, se están restaurando los altares y toda la imaginería de la iglesia de la Purísima Concepción del Pueblo. Esperan que, en un periodo de tres a cuatro meses, finalicen los trabajos, que se adjudicaron a una empresa y que también parten del presupuesto de la Ciudad.
En su intervención, Juan José Imbroda ha señalado al vicario Eduardo Resa como “el actor principal para que hagamos este convenio”. Ha sido quien ha estado detrás en todo momento para lanzar las iniciativas y que no quedasen en el olvido. Le ha dado las gracias por su intercesión a favor de Melilla, su Iglesia y los melillenses. Por su parte, el sacerdote le ha devuelto el agradecimiento por el “empeño de ir recuperando poco a poco todo lo que es el patrimonio de la ciudad con respecto a la Iglesia católica”.
Ha explicado que, cuando se hicieron las primeras revisiones al edificio, se alarmaron muchísimo por su estado, ya que podía caerse o desprenderse parte de la antigua techumbre. Cuatro años ha estado cerrada, aunque los cultos se trasladaron junto a los titulares al Sagrado Corazón. De la colaboración de la Ciudad Autónoma con el Obispado de Málaga ha salido este nuevo templo, “una realidad gozosa”. Le resulta satisfactorio ver por fin ese “fruto”.
La idea es, con este convenio, poner a punto los templos de la ciudad y enriquecer el patrimonio cultural y religioso de Melilla. Ha añadido que, siempre que ha visitado la iglesia, se ha encontrado con miembros de la Hermandad de la Flagelación, entre ellos, José Ronda, consejero de Seguridad Ciudadana. “Ha habido muchas personas que han intentado por todos los medios que esto saliera adelante y es una gozosa realidad el acoger esta iglesia”.
Esperan que los cultos regulares se retomen lo antes posible, como debe ser, con las imágenes titulares de vuelta en su casa. “Yo creo que es un día de felicitación para toda la comunidad cristiana” y, a nivel cultural y social, para toda la ciudad de Melilla, ha concluido el vicario Eduardo Resa.








