La playa de Horcas Coloradas volvió a convertirse este sábado en un punto de encuentro entre voluntariado, deporte y conciencia ambiental con la celebración de la XII Gran Limpieza de Fondos Marinos y Playas, una iniciativa impulsada por la Red de Vigilantes Marinos y el Club BuceoMelilla que, después de once años de trayectoria, mantiene el mismo propósito: retirar residuos del entorno marino y, sobre todo, recordar que cuidar el litoral es una responsabilidad colectiva.
Desde las 10:00 horas, familias, niños, buceadores, apneístas y voluntarios participaron en la jornada. El Club BuceoMelilla aportó 35 socios y 11 embarcaciones, mientras que también participaron efectivos del Regimiento de Ingenieros número 8 y otros colaboradores vinculados a los trabajos subacuáticos.
A medida que avanzaba la mañana, las bolsas comenzaron a acumular los residuos retirados de la playa, mientras los buceadores se encargaban de rastrear el fondo marino. El resultado volvió a poner de manifiesto que, aunque la cantidad de basura encontrada ha disminuido respecto a las primeras ediciones, todavía quedan restos que nunca deberían haber terminado en el mar.
El consejero de Medio Ambiente, Daniel Ventura, cifró en aproximadamente 1.200 o 1.500 kilos la cantidad total de residuos recogidos durante la jornada. Solo de hierro, explicó, se habría retirado alrededor de una tonelada. Entre los hallazgos aparecieron tres calentadores, dos baterías de automóvil, piezas de amortiguadores y discos de freno, localizados principalmente en la zona de Aguadú.
"Hay que tener gente para todo", señaló Ventura al referirse a la aparición de residuos como los calentadores, cuya presencia en el mar, a su juicio, evidencia actos deliberados de abandono pese a la existencia de un punto limpio gratuito en la ciudad.
Pero el peso de la jornada no se mide únicamente en kilos. Para sus organizadores, la verdadera dimensión de la limpieza está en la participación de los más jóvenes. Ventura destacó precisamente el papel de los niños y las familias y subrayó que estas actividades permiten transmitir valores ambientales que deben acompañarles en el futuro.
Quincho Díaz, presidente del Club BuceoMelilla, incidió en la misma idea desde la experiencia acumulada durante más de una década de limpiezas. Según explicó, buena parte de los residuos encontrados en los fondos no son recientes, sino materiales que llevan años bajo el agua. "Este año hemos sacado mucho hierro del mar", afirmó, antes de enumerar algunos de los objetos recuperados.
Díaz puso también el foco en la evolución del mensaje que se quiere transmitir a los niños. Ya no se trata únicamente de enseñarles que no deben ensuciar el mar o el entorno, sino de trasladarles la necesidad de participar activamente en la recuperación de aquello que otras generaciones han dejado atrás.
La jornada contó con la colaboración de numerosas instituciones y empresas, entre ellas la Consejería de Medio Ambiente, la Comandancia General, el Regimiento de Ingenieros, la Comandancia de la Guardia Civil, Baleària, Confitería Montemar, Fundación Melilla Monumental, Club Marítimo de Melilla, Agencia Cabrero, Higicontrol, Construcciones Norafrica, AJOM, REMESA, Serglobin, Caper, Prevención Melilla, LIMESA, Evolución, Melicien Drones, Mundomoto Off Road, Trabajos Subacuáticos y Tres Forcas.
Desde que comenzaron estas acciones, la organización calcula que se han retirado más de 25 toneladas de basura de fondos marinos y playas de Melilla. Una cifra que resume el esfuerzo acumulado, pero que también deja una conclusión más sencilla: cada bolsa recogida evita que un residuo permanezca en el litoral y cada niño que participa se convierte en un nuevo testigo de la necesidad de conservarlo.








