El Fuerte de Rostrogordo se convierte este fin de semana en un punto de encuentro para la juventud melillense con motivo de las III Jornadas de Convivencia organizadas por Amlega, la Asociación LGTBIQ+ de Melilla. Desde la tarde del sábado 8 de noviembre y hasta el mediodía del domingo, decenas de jóvenes participan en esta propuesta abierta a toda la ciudadanía, que combina actividades educativas, dinámicas grupales y momentos de ocio en plena naturaleza.
El ambiente en el Fuerte es distendido y animado. Los macutos y enseres de los jóvenes descansan en las cabañas mientras los participantes charlan en grupo y comienzan a desplegarse todo un arsenal de objetos deportivos y se despliega una cocina improvisada con mesas y hornos eléctricos de cocina. Los primeros equipos se forman. No es necesario conocerse de antemano: la organización conforma grupos de tres personas al azar, fomentando así nuevos vínculos sociales desde el primer momento. Cada equipo recibe un cuaderno de exploradores con una serie de pruebas que deben superar en conjunto, cada reto tiene un nombre y un objetivo que cumplir con la participación de todos y cada uno de los miembros del equipo, distinguidos por un lazo de color —naranja, verde, rojo, morado o negro— que ondea en la muñeca, el brazo o el pelo de los jóvenes integrantes.
La actividad estrella de la jornada es una gincana. En este caso, las pruebas, de forma consecutiva, proponen desde retos físicos hasta juegos de lógica, acertijos matemáticos, búsquedas de objetos e incluso tareas de rastreo en los árboles del entorno. Cada vez que los equipos superan una etapa, reciben una pegatina para colocar en su cuaderno, como si se tratara de un mapa del tesoro que deben completar hasta alcanzar la prueba final.
Durante la jornada el consejero de Educación, Juventud y Deporte, Miguel Ángel Fernández Bonnemaison, quien acude al inicio del evento para mostrar su apoyo a la asociación quiso resaltar el trabajo de la asociación y su implicación con la juventud. “Para nosotros son unos fantásticos aliados. Amlega es una de las asociaciones más activas de la ciudad y siempre en pro de la integración, en pro de la igualdad en la educación y en pro de difundir esos valores que, en muchas ocasiones, echamos en falta en el tejido social de nuestra juventud. Han hecho una convocatoria abierta a toda la ciudadanía. Eso es excepcional. Debería ser lo habitual, pero no lo es, y eso es lo que le da un valor añadido a este tipo de actividades", resaltó el consejero quien aseguró su apoyo a la asociación siempre que lo soliciten.
Entre prueba y prueba, los participantes ríen, se ayudan, se presentan y comparten estrategias. Lo que podría parecer una simple actividad recreativa se convierte en un espacio de encuentro real entre personas diversas que, en muchos casos, no se habían cruzado nunca en la ciudad. Oliver Molina, psicólogo y vicepresidente de Amlega, explica el sentido de esta propuesta: “La idea es crear un espacio seguro donde podamos convivir y conocernos". La iniciativa se lanzó por medio de redes sociales para que todo el mundo, sin importar el vínculo con el colectivo, pudiese participar. "De hecho hoy tenemos un público muy diverso. Hay gente de todo tipo", resalta Molina. La gincana no será lo único que el grupo de trabajo de Amlega ha preparado para los participantes durante este fin de semana. Otras actividades como dinámicas de romper el hielo, facilitarán el encuentro entre los jóvenes y las jóvenes, posibilitando un mayor acercamiento entre el grupo.
La logística del evento corre en parte a cargo del Grupo Scout 584 El Carmen, una organización aliada de Amlega que colabora con infraestructura, experiencia en actividades al aire libre y un compromiso compartido con la creación de entornos seguros e inclusivos. “Amlega y nosotros somos como asociaciones hermanas. Esta es la segunda actividad conjunta que hacemos en menos de un mes. Nosotros aportamos nuestra experiencia en ocio y tiempo libre, los materiales, y sobre todo, la convicción de crear espacios seguros y abiertos a toda la ciudadanía”, explica Mohamed Kichouh, scouter del grupo.

Algunos scouts participan en las actividades una vez han preparado mesas, preparado café caliente y dispuesto todos los artilugios necesarios para elaborar la cena comunitaria previa a la acampada nocturna. Una experiencia que, a pesar del viento, que sopla con fuerza en algunos momentos, permite crear un entorno amigable, divertido y compartido, dentro de una actividad de convivencia y ocio saludable. Cuando cae la noche, como en las imágenes de los campamentos que nos acompañan en nuestra reminiscencia, llegará el momento de sacar las linternas, compartir conversaciones y generar pequeños círculos de confianza entre desconocidos que ya no lo son tanto.
Estas jornadas no son un hecho aislado del calendario de actividades conjuntas entre Amlega y la Consejería de Educación, Juventud y Deporte. Juntos colaboran las XVII Jornadas de Educación, Diversidad y Deporte, previstas para el próximo 18 de noviembre en el campus de la Universidad de Granada en Melilla. En ellas se abordarán temas como la LGTBIfobia en el aula, la inclusión en el deporte y la representación de las disidencias sexuales a lo largo de la historia.
Amlega, como asociación, lleva más de una década trabajando en Melilla en defensa de los derechos del colectivo LGTBIQ+ desde una perspectiva plural, abierta y participativa. Su objetivo es transformar la sociedad a través de la igualdad de derechos y oportunidades, con especial atención a la juventud. Todos sus eventos son gratuitos y abiertos, dirigidos tanto a personas del colectivo como a quienes, simplemente, desean compartir, aprender y construir una ciudad más justa.
La clave del éxito de estas jornadas reside en su sencillez. Una cuerda de colores, un cuaderno con pegatinas, una prueba para resolver en equipo… y todo lo que eso implica: romper el hielo, confiar, ayudar, descubrir. A través del juego, del ocio saludable y de la convivencia, los y las participantes desarrollan competencias sociales, empatía y una vivencia que difícilmente olvidarán.
Cuando los últimos equipos completan su cuaderno de exploradores y se reparten las últimas pegatinas, no solo han superado un juego. Han aprendido a colaborar, a relacionarse desde el respeto y el desconocimiento de unos sobre los otros, a convivir. Porque convivir, en definitiva, es eso: darse el tiempo y el espacio para encontrarse con los demás, aprender y disfrutar del camino juntos.









Que remedio no les queda otra a los chavales as