Las restricciones impuestas por Marruecos a los melillenses que desean cruzar la frontera terrestre están generando una creciente indignación tanto en la ciudadanía como en las instituciones, y ahora también han dado el salto a la prensa nacional. El diario El Español ha denunciado en un reportaje publicado este domingo el trato desigual que sufren los viajeros españoles al intentar regresar desde Marruecos tras haber realizado compras en Melilla o Ceuta.
Según detalla el medio, Marruecos ha impuesto un régimen de viajeros restrictivo que, en la práctica, obliga a los ciudadanos que cruzan la frontera a tirar cualquier prenda usada que lleven puesta si han adquirido ropa nueva en España. La medida se justifica, según las autoridades alauitas, como una forma de controlar el comercio informal o “atípico”, pero su aplicación ha generado escenas de humillación y tensión en los pasos fronterizos.
Mientras tanto, la reciprocidad brilla por su ausencia: los ciudadanos marroquíes que cruzan hacia Melilla pueden hacerlo cargados de mercancías sin que se impongan las mismas condiciones. Esta falta de equilibrio ha sido motivo de denuncia reiterada por parte de representantes políticos de la ciudad autónoma, que exigen al Gobierno español una postura firme frente a lo que consideran un agravio inaceptable.
Uno de los principales defensores de esta demanda es el presidente de la Confederación de Empresarios (CEME), Enrique Alcoba, que ya ha reclamado en varias ocasiones una solución inmediata. En declaraciones recogidas por El Faro de Melilla, Alcoba subrayó que “España debe exigir reciprocidad a Marruecos, tanto en la aduana comercial como en el régimen de viajeros”. El diputado recuerda que el cierre unilateral de la aduana comercial por parte de Marruecos en 2018 supuso un golpe durísimo para el comercio de la ciudad, y aunque recientemente se ha reabierto, sigue habiendo obstáculos importantes para su funcionamiento efectivo y equilibrado.
Alcoba insiste en que la frontera de Beni Enzar debe funcionar bajo criterios claros y justos para ambas partes, y que el Gobierno central no puede seguir tolerando un trato discriminatorio hacia los españoles que cruzan hacia Marruecos. “Si los ciudadanos marroquíes pueden entrar a Melilla con productos, los melillenses deberían poder regresar con los suyos sin ser coaccionados ni humillados”, defendió el diputado.
Por su parte, la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, también ha reiterado la necesidad de establecer reglas claras y simétricas en la frontera. Aunque valoró positivamente en su momento la reapertura de la aduana comercial como un paso imprescindible, reconoce que el régimen de viajeros sigue siendo un motivo de conflicto permanente y una barrera para la convivencia y el desarrollo económico de la ciudad. “Queremos una frontera moderna, ordenada y segura, pero también justa para ambas partes”, ha señalado en varias ocasiones.
La situación actual genera un clima de malestar creciente entre los comerciantes melillenses, que ven en estas restricciones una estrategia deliberada para asfixiar el intercambio económico con la ciudad autónoma. Además, muchos ciudadanos denuncian que cruzar la frontera se ha convertido en una experiencia desagradable, en la que se vulnera su dignidad y se imponen normas arbitrarias difíciles de entender y justificar.
Desde Melilla, la presión política para que el Gobierno central actúe con mayor firmeza va en aumento. Tanto el Ejecutivo local como los representantes en Madrid coinciden en que es necesario replantear las relaciones fronterizas con Marruecos desde un enfoque de igualdad, respeto mutuo y beneficio compartido. La apertura de la aduana, aunque positiva, no es suficiente si no va acompañada de medidas que garanticen la equidad real en ambos sentidos del tránsito de mercancías y personas. Y además, actualmente sigue cerrada por la decisión unilateral de Marruecos bajo la excusa de la OPE.
Mientras tanto, el tratamiento dado por medios nacionales como El Español amplifica la voz de Melilla y Ceuta a nivel estatal, visibilizando una problemática que afecta de forma directa al día a día de miles de ciudadanos. La reciprocidad sigue siendo una asignatura pendiente, y cada día que pasa sin avances agrava la percepción de desigualdad que sienten los melillenses en su propia frontera, una frontera europea que hoy, muchos consideran que no les trata como tales.









Patatas tomates cebollas que van a comprar a Marruecos por motivos económicos aguantar esas horas de pie ya me dirán que régimen de viajeros es esto es pobreza y no hablen más de reciprocricidad
Ni un Danone...ya lo dijeron!!