Melilla contará en breve con un nuevo servicio de vigilancia, conserjería y control de uso de los parques infantiles, áreas biosaludables y parques caninos de la ciudad. La prestación, que tendrá una duración inicial de un año y podrá prorrogarse durante 12 meses más, pretende reforzar la atención a las personas usuarias y mejorar el funcionamiento de estos espacios públicos.
Se trata de un servicio de nueva implantación, por lo que actualmente no existe personal destinado específicamente a estas funciones. El contrato que promueve el Gobierno local contempla la incorporación de un equipo de 26 personas, de las que una ejercerá las funciones de dirección general y las otras 25 trabajarán como auxiliares en los distintos parques o agrupaciones de parques incluidos en el ámbito de la prestación.
El objetivo establecido por la Administración es garantizar una presencia física permanente durante los horarios de servicio, supervisar el uso adecuado de las instalaciones, atender e informar a las personas usuarias y detectar visualmente posibles incidencias para trasladarlas de manera inmediata a los servicios municipales competentes.
La prestación tendrá carácter presencial, asistencial, organizativo y de control del uso de las instalaciones. El personal deberá permanecer en el parque o agrupación que tenga asignada, informar sobre las normas básicas de utilización cuando sea necesario y atender tanto a los usuarios como a sus acompañantes.
En el caso de los parques infantiles, el servicio estará orientado especialmente a la atención de los menores y de sus familias. En las áreas biosaludables, los trabajadores deberán facilitar información básica a los usuarios y supervisar que los espacios sean utilizados de forma adecuada. En los parques caninos, la atención se extenderá también a las personas responsables de los animales.
Una de las principales funciones será la detección visual de incidencias, desperfectos aparentes o situaciones de riesgo manifiesto. Cuando se produzca alguna de estas circunstancias, el personal deberá comunicarla inmediatamente al responsable municipal, al canal habilitado o al servicio competente, dejando constancia de la incidencia en los partes o registros establecidos.
Todos los días de la semana
El contrato prevé además que, cuando sea necesario y resulte posible, los trabajadores puedan adoptar medidas provisionales de advertencia, información o señalización para prevenir riesgos hasta que intervenga el servicio correspondiente. Eso sí, estas actuaciones no podrán implicar trabajos técnicos ni la manipulación de los elementos de las instalaciones.
Ante esas situaciones, la empresa adjudicataria tendrá que establecer un sistema interno de comunicación, registro y seguimiento de incidencias que permita trasladar de forma inmediata a la Administración cualquier anomalía detectada. El sistema deberá recoger no solo desperfectos aparentes, sino también situaciones de riesgo, usos inadecuados o cualquier otra circunstancia que pueda afectar al uso normal de los parques.
La prestación se desarrollará de lunes a domingo, incluidos los días festivos, de acuerdo con los periodos y franjas horarias que se establezcan para cada zona vigilada y la empresa deberá garantizar que exista personal suficiente para cubrir efectivamente los parques o agrupaciones incluidos.
Además, los trabajadores deberán estar uniformados e identificados para facilitar su reconocimiento por parte de los usuarios y de la propia Administración melillense. También se les exigirá mantener una conducta correcta, diligente y respetuosa con las personas que utilicen estos espacios, con el personal municipal y con terceros.
Entre sus obligaciones estará ofrecer información y orientación básica a menores, familias, acompañantes y usuarios en general, así como a los responsables de los animales en los parques caninos. También deberán actuar con prudencia y proporcionalidad ante situaciones de uso inadecuado o posibles conflictos de carácter leve, evitando discusiones o actuaciones desproporcionadas. Igualmente, los empleados prestarán una atención específica a las personas con movilidad reducida o con especiales necesidades de apoyo, dentro de las funciones propias del servicio.
Mantenimiento fuera del contrato
Para disipar cualquier duda, el pliego que ha puesto en marcha la Ciudad establece de forma expresa los límites de las funciones que asumirán los trabajadores. La inclusión de los parques infantiles y las áreas biosaludables en este contrato no supone que la empresa adjudicataria vaya a hacerse cargo de su mantenimiento o conservación.
Quedan excluidas así las tareas de mantenimiento, reparación, limpieza ordinaria, inspección técnica reglada y conservación material de los elementos de los parques. Los trabajadores se limitarán a detectar visualmente posibles problemas y comunicarlos al servicio que tenga atribuida la competencia.
De esta forma, una rotura, un desperfecto visible en un elemento de juego, una anomalía en una instalación o cualquier otra situación que pueda representar un riesgo deberá ser comunicada para que sean los servicios municipales o los contratistas correspondientes quienes determinen y ejecuten la actuación necesaria. La finalidad del proyecto es, por tanto, reforzar el control del uso y la atención a los usuarios, además de acortar el tiempo entre la detección de una incidencia y su comunicación a los responsables de su resolución.
La Ciudad considera que la presencia de personal en estos espacios permitirá favorecer un uso más ordenado de las instalaciones, mejorar la convivencia entre sus usuarios y disponer de un primer nivel de respuesta ante incidencias, siempre dentro de las limitaciones establecidas para un servicio que no tiene carácter técnico.
Con una dotación de 26 trabajadores y un presupuesto de 846.153 euros para el primer año, la iniciativa supondrá la creación de una prestación específica que hasta ahora no existía en los parques infantiles, áreas biosaludables y parques caninos de Melilla.








