Coalición por Melilla (CpM) ha criticado a la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, que dirige Fadela Mohatar, por el cierre al público general de la zona infantil de la Biblioteca Pública de Melilla durante julio y agosto, mientras se desarrollaba en ese espacio el programa BiblioLab, dirigido a un grupo reducido de niños de entre 5 y 12 años y gestionado por una empresa privada. La formación trasladó su queja a la consejera en la Comisión celebrada el pasado jueves.
Según ha explicado la diputada de CpM, Cecilia González, BiblioLab es una iniciativa de la Consejería de Cultura pensada como recurso de conciliación para las familias melillenses durante el verano. Sin embargo, durante todo el tiempo que se desarrolló el programa, la sala infantil de la Biblioteca Pública permaneció cerrada por las mañanas al resto de menores, que no pudieron acceder a leer ni a retirar libros en préstamo.
CpM sostiene que este uso privativo y temporal de un espacio público, para una actividad de aforo limitado y gestionada por una empresa privada, dejó sin servicio mínimo a las familias no matriculadas en el taller. La formación recuerda que julio y agosto son, junto con el resto del curso escolar, los únicos meses en los que muchos niños pueden acudir por las mañanas a la biblioteca, ya que durante el curso están en los colegios.
La diputada ha señalado además que el cierre de la zona infantil no se anunció públicamente, pese a que, según CpM, existía obligación de hacerlo. "Hemos manifestado a la consejera nuestra disconformidad con el cierre total al público de la zona infantil de la biblioteca pública en horario de mañana, debido a la realización de este campamento", ha declarado González, quien ha remarcado que la medida afectó "al resto de niños melillenses de otras edades" no incluidos en el programa.
Desde CpM se ha insistido en que las actividades de conciliación "son necesarias", pero no deberían "suprimir el uso común de las instalaciones para el resto de niños de Melilla", según ha trasladado la diputada.
La formación ha planteado ya de cara al próximo verano dos alternativas: trasladar BiblioLab a otra ubicación, como algún colegio público, o delimitar un espacio dentro de la propia zona infantil de la biblioteca para que los niños no matriculados en el taller puedan seguir entrando a leer por las mañanas durante las vacaciones.








