Melilla ha dado un paso histórico en la defensa de su patrimonio cultural. El Casino Español, uno de los edificios más emblemáticos del centro urbano, ya es oficialmente de la Ciudad Autónoma. El inmueble pasa a manos públicas tras la firma de un acuerdo de alquiler con opción a compra que culminará con la adquisición definitiva del edificio por un euro.
La operación, cerrada tras meses de negociación, ha sido posible gracias al entendimiento entre el Gobierno local y la Asociación Casino Español. Un acuerdo que garantiza que el edificio mantenga un uso cultural y quede al servicio de toda la ciudadanía.
La consejera de Cultura, Fadela Mohatar, ha calificado la jornada como “un día muy importante para la ciudad, para la cultura y para los melillenses”. Según explicó, el Gobierno culmina así “un proceso largo, pero con un final muy feliz y muy beneficioso para Melilla”.
Mohatar subrayó que la apuesta por el patrimonio es una de las prioridades del Ejecutivo local. “Para el Gobierno de la ciudad, el desarrollo cultural y social es uno de nuestros estandartes”, afirmó. En ese contexto se enmarca la recuperación del Casino Español, un edificio de principios del siglo XX con una intensa vida social y cultural a lo largo de décadas.
La iniciativa partió de la propia asociación propietaria del inmueble. Alberto Levy, junto al resto de la directiva, trasladó a la Consejería de Cultura su preocupación por el futuro del edificio y su deseo de garantizarle una salida digna. “Querían que el casino fuera para el disfrute de toda la ciudadanía melillense”, explicó la consejera.
Desde el primer momento, el Gobierno local asumió ese planteamiento. “La asociación no quería que el edificio quedara al albur de cualquier propietario ni que se destinara a un uso que no fuera cultural”, señaló Mohatar. Ese punto fue clave para alcanzar el acuerdo.
El contrato firmado establece un alquiler con opción a compra durante 30 meses, con una renta mensual de unos 8.000 euros. Finalizado ese plazo, la Ciudad Autónoma adquirirá el Casino Español por un euro. “Es un acuerdo muy ventajoso para la ciudad y también responde al deseo generoso de la Asociación Casino Español”, destacó la consejera.
Con la firma del contrato, el edificio ya ha pasado a manos municipales. A partir de ahora, la Ciudad podrá iniciar todos los trámites necesarios para su rehabilitación. Mohatar adelantó que se encargará un proyecto integral para recuperar el inmueble, adaptarlo a su nuevo uso y garantizar la accesibilidad.
Uno de los elementos más valiosos del edificio es su biblioteca histórica. La consejera confirmó que ya se está trabajando en ella con un equipo de bibliotecarios e historiadores de la Consejería de Cultura. “Tiene un valor enorme y va a suponer un activo muy importante dentro del casino”, señaló.
Para Alberto Levy, miembro de la directiva del Casino Español, el acuerdo supone la culminación de un deseo largamente compartido por los socios. “Quiero felicitar a Fadela Mohatar, porque ha estado firme, ha sido un acicate constante para que esto se quedara en Melilla, para los melillenses”, afirmó.
Levy recordó la intensa vida que tuvo el casino durante décadas. “Este edificio tiene una carga cultural, social y humana enorme”, dijo. Rememoró las fiestas de fin de año, las actividades sociales, los torneos de ajedrez y dominó, y el ambiente que se vivía tanto en la planta superior como en el antiguo local comercial de la planta baja.
“Era un centro de ocio para la gente normal, para la clase media de Melilla”, explicó. “Aquí se venía a jugar, a charlar, a convivir. Había una vida muy bonita”. Para Levy, el casino refleja la esencia de la ciudad y su diversidad social.
La decisión de ceder el edificio a la ciudad llegó tras constatar que el modelo tradicional del casino ya no tenía futuro. “La sociedad ha cambiado, las formas de vida también”, explicó. A pesar del esfuerzo de los socios, la actividad fue decayendo, especialmente tras la pandemia. “El COVID nos hizo mucho daño. En 2022 y 2023 ya fue muy difícil mantener la actividad”.
Actualmente, la asociación cuenta con menos de veinte socios. Aunque el edificio nunca llegó a cerrar del todo, su uso era ya muy limitado. “Veíamos que no podíamos relanzarlo. Y antes de que entraran otros intereses, pensamos que lo mejor era que la ciudad se hiciera cargo”, señaló Levy.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, agradeció públicamente la actitud de la asociación. “Si hubieran querido, podrían haber especulado y sacado mucho dinero”, afirmó. “Pero han tenido la responsabilidad de pensar que esto es de todos los melillenses y debe ser para todos”.
Imbroda recordó que el Casino Español fue durante décadas un auténtico centro sociocultural. Un espacio de encuentro, de debate y de convivencia. “Aquí venían cientos de personas. Era lo normal venir a tomar un café, una cerveza, o a encontrarse con familiares”, relató.
El presidente destacó también el valor arquitectónico del edificio, obra del arquitecto Enrique Nieto. En la entrada aún se conservan referencias históricas a figuras clave del casino y de la ciudad. “Esto forma parte de la historia de Melilla”, afirmó.
Pero la recuperación del Casino Español no llega sola. El proyecto cultural se amplía con una noticia de enorme relevancia ya que el edificio albergará el futuro Museo Fernando Arrabal. Así lo anunció la consejera de Cultura, quien confirmó que el propio Arrabal ha expresado de forma clara su deseo de que todo su legado termine en Melilla, la ciudad que le vio nacer.
“El Casino Español será el Museo Arrabal de Melilla, de España y de África”, señaló Mohatar, utilizando las palabras del propio autor. El proyecto contempla la donación de su archivo personal, manuscritos, obras artísticas y fondos documentales. “Arrabal no quiere que su obra quede almacenada en un sótano, sino que esté viva, accesible, para investigar y exhibir”, explicó.
Además del museo, la ciudad trabaja en la creación de un Centro de Estudios Arrabalianos, un archivo para investigadores, y un Premio Internacional de Teatro Fernando Arrabal. La obra ganadora se representará en el teatro que lleva su nombre en Melilla.
Imbroda destacó la dimensión internacional del proyecto. “En París estaban negociando para acoger su obra. Estamos hablando de ese nivel”, afirmó. Sin embargo, el autor ha decidido que su legado esté en Melilla. “Las raíces tiran. La identidad pesa”, añadió el presidente.
El proyecto se completa con exposiciones temporales y donaciones. Arrabal ya ha anunciado la subasta de 45 volúmenes de sus primeras obras, firmadas por él, cuyos beneficios se destinarán a asociaciones de Melilla. También se trabaja para traer a la ciudad su exposición de poemas plásticos, actualmente en París.
En las próximas semanas, responsables de la Consejería viajarán a la capital francesa para avanzar en los detalles. Mientras tanto, Melilla ya celebra un doble logro: la recuperación de un edificio histórico y la llegada de uno de los proyectos culturales más ambiciosos de su historia reciente.
Un nuevo capítulo se abre para el Casino Español. Y para la cultura en Melilla.








