Hay reconocimientos que llegan por una trayectoria profesional, pero que además, encierran una historia profundamente familiar. La concesión de la Placa al Mérito de la Ciudad Autónoma al policía local jubilado José Vera ha reunido ambas circunstancias.
Tras 43 años de servicio, se reconocieron su trayectoria como funcionario público, además de su compromiso y vocación.
No obstante, esta concesión guarda una historia detrás, toda vez que fue su nieto, Martín Sánchez, quien propuso la candidatura de su abuelo dar a conocer entre los melillenses una vida dedicada a la seguridad ciudadana y permitirle disfrutar del reconocimiento en vida.
El proceso comenzó a gestarse en junio del año 2024, cuando Martín decidió registrar por iniciativa propia la solicitud en una Oficina de Información y Atención al Ciudadano. No obstante, contó con el respaldo de personas muy vinculadas a la vida de su abuelo y con una autoridad para que el escrito tuviera solidez.
Entre ellos, el que fuera inspector jefe de la Policía Local, Pepe Jurado; el presidente de la comunidad de vecinos donde ejerció como secretario, Florentino Luque; el entonces párroco de Santa María Micaela, Manuel Jesús Otero; y el exvicario episcopal de Melilla, Eduardo Resa
Aún con todo, su abuelo no sabía nada de esta iniciativa hasta que la concesión fue aprobada oficialmente por el Pleno de la Asamblea. Fue entonces cuando su nieto quiso ser quien le comunicara personalmente la noticia, antes de que pudiera conocerla por la prensa.
"Cuando se lo conté no se lo creía. Se hinchó a llorar de felicidad".
Un homenaje en vida
La idea surgió de una conversación entre abuelo y nieto. Martín recuerda que, tras el fallecimiento de un amigo, su abuelo comentó que la Ciudad Autónoma planeaba rendirle un homenaje póstumo. Fue entonces cuando el veterano policía reflexionó sobre la costumbre de reconocer a las personas únicamente cuando ya no están entre nosotros.
"Me dijo que era una pena que en nuestra sociedad tendamos a homenajear a la gente cuando se va y no en vida, que es cuando realmente es bonito".
Aquellas palabras hicieron reflexionar a Martín, a quien se le "encendió la bombilla" y pensó que alguien como su abuelo, tras toda una vida entregada a la Policía, a la Iglesia y a su comunidad de vecinos; merecía un reconocimiento y poder disfrutar del mismo. Con esa convicción comenzó un proceso administrativo que ha culminado con la entrega de la Placa al Mérito Social.
Durante el acto institucional, celebrado en el Palacio de la Asamblea, el propio Martín tomó la palabra para dedicar unas emotivas palabras a su abuelo.
"Preparé un breve discurso con las palabras que me salieron del corazón. Puse lo que sentí y creo que quedó bastante bien. Fue un acto muy emotivo que recordaremos toda nuestra vida".
Una vida a la sombra
Un discurso que dejó sin palabras a los presentes y, como no podía ser menos, a su abuelo, quien en declaraciones a El Faro, ha confirmado que desconocía por completo la gestión que Martín estaba llevando a cabo.
"Lo hizo todo durante casi dos años. Fue preparando toda la documentación que le iban pidiendo desde la Ciudad Autónoma y yo no sabía absolutamente nada".
Hablando de la ceremonia, Vera sostiene como, lejos de buscar protagonismo, siempre ha ejercido su profesión desde la discreción.
"Yo hice mi trabajo durante 43 años. Nunca me ha gustado ponerme flores ni ir contando lo que hacía. Siempre me ha gustado estar a la sombra y sigo siendo igual".
Aun así, reconoce que el cariño recibido durante la ceremonia fue un momento muy especial, donde sintió el afecto hacia una entrega total al Cuerpo de la Policía Local y sus 43 años de servicio público.
Cuatro décadas de servicio
José Vera ingresó en el Cuerpo allá por el año 1970 como guardia municipal y se jubiló en el 2013 como cabo.
Entre muchas actuaciones, recuerda como durante años representó a Melilla dentro de una escuadra de gran gala de la Policía Local en la Semana Santa malagueña. En concreto, en la procesión de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia, conocido popularmente como 'el chiquito del Perchel' y Nuestra Señora del Gran Poder, cuando la Ciudad Autónoma era Hermano Mayor.
"Durante unos 15 años llevamos el nombre de Melilla por las calles de Málaga hasta que llegó la pandemia y todo aquello terminó".
Más de 4 décadas de servicio en las que Vera fue testigo de la profunda transformación que experimentó el Cuerpo. Y es que recuerda como cuando entró en la Policía, el único vehículo disponible era un Land Rover destinado al jefe y como los 6 motoristas del Cuerpo debían utilizar sus propias motocicletas, mientras el Ayuntamiento asumía su mantenimiento.
Con el paso de los años, la Policía Local fue incorporando vehículos, motocicletas y nuevos recursos tecnológicos hasta convertirse en un cuerpo completamente modernizado.
"Hoy cuentan con una flota y unos medios impensables cuando yo entré. Ahora están totalmente actualizados, gracias a Dios".
Valor de servicio público
Al hacer balance de su carrera, José Vera no habla en pasado, pues afirma que todavía se considera miembro de la Policía Local de Melilla.
No obstante, cuando echa la vista atrás reconoce que hubo momentos complicados, aunque asegura que siempre trató de desempeñar su labor desde el respeto hacia los ciudadanos, dejando una hoja de servicio intachable.
"Ha sido una entrega total al Cuerpo. Cumplir lo que el Cuerpo pedía y atender al ciudadano lo mejor que podía y sabía".
Jubilado desde hace 13 años, en la actualidad disfruta de una vida tranquila junto a su familia, especialmente de sus tres nietos, repartidos entre Melilla y Almería. Entre ellos, Martín, el joven que supo hacer de una conversación un homenaje profundamente emotivo a un servidor público melillense.
"Doy gracias a Dios por estar bien y por los 13 años que llevo regalados de vida. Y que sigamos así".








