El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, ha advertido que la soberanía de España está "en peligro" después de que Marruecos haya elevado el tono contra la regularización de migrantes y amenazado con suspender la aplicación del acuerdo de extradición.
Asimismo, Maíllo ha urgido al Gobierno central a "replantear toda la estrategia de actuación" con el país vecino tras la crisis migratoria en Ceuta, al que considera un socio "no fiable", al tiempo que ha tildado de "fracaso" la política de "apaciguamiento" realizada.
Maíllo ha recordado que más de un centenar de víctimas inocentes perdieron la vida al intentar llegar a España por la "pasividad del régimen marroquí" y que "ahora la dictadura sube la apuesta, mantiene la amenaza y reclama Ceuta y Melilla".
"¿Alguien duda todavía de dónde está el peligro para nuestra soberanía?".
Estas declaraciones se han producido en un mensaje publicado en su cuenta de la red social X, después de que el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, asegurara que el Gobierno de Marruecos estudia la posibilidad suspender la aplicación del acuerdo de extradición.
El ministro criticó, en concreto, a España por "aceptar" y "regularizar" a las personas que llegan irregularmente a su territorio mientras que, según aseguró a EFE, Rabat trata de impedir su salida de Marruecos.
Replantear la estrategia
Por otro lado, el coordinador general IU ha urgido al Gobierno central a "replantear toda la estrategia de actuación" con Marruecos tras la crisis migratoria en Ceuta, al que considera un socio "no fiable", al tiempo que ha tildado de "fracaso" la política de "apaciguamiento" realizada.
En declaraciones a los medios de comunicación, Maíllo ha asegurado que su formación mantiene una posición clara:
"Queremos buena vecindad, y por supuesto con el pueblo marroquí, con el que nos unen lazos afectivos, emocionales y culturales, pero esa buena vecindad se tiene que desarrollar bajo tres aspectos: cumplimiento de las obligaciones, lealtad y colaboración; y no se ha dado ninguno de los tres".
Para Maíllo, la crisis registrada en la frontera ceutí ha sido "provocada por el gobierno de Marruecos", un extremo en el que ha instado a "poner el foco" sin desatender la vertiente humanitaria.
En este sentido, ha subrayado que las personas llegadas deben ser atendidas con la dignidad correspondiente y respetando los convenios internacionales suscritos por España.
"España no es Marruecos, es un país que defiende los derechos humanos y por tanto tiene que garantizar el procedimiento de no devolución de carácter colectivo, sino individualizado".
En relación con el papel del país vecino, Maíllo ha sustentado su falta de confianza en dos argumentos principales. Por un lado, ha apuntado a los servicios de información.
"Marruecos no es un socio fiable porque o ha engañado al CNI o no le ha informado, pese a las pretendidas buenas relaciones entre los organismos de inteligencia".
A su juicio, resulta "ingenuo" pensar que una movilización de millares de personas hacia la frontera no hubiera sido detectada con días de antelación.
Por otro lado, Maíllo ha cargado contra el cambio de postura diplomática respecto al Sahara Occidental, y ha tildado de "giro estratégico" el que dio Pedro Sánchez, "traicionando al pueblo saharaui ya la tradicional posición española de apoyo a un referéndum de autodeterminación auspiciado por la ONU".
En su opinión, dicha estrategia no ha servido para disuadir a Rabat, sino que "ha sido interpretada por Marruecos como una señal de debilidad".
Por ello, ha insistido en que no se puede continuar con una política de apaciguamiento que "se ha visto frustrada" y ha instado a reconfigurar de manera integral la relación bilateral.








