La Guardia Civil ha interceptado en el Puerto de Melilla el primer gran alijo de hachís del año, tras localizar 90,600 kilogramos de esta droga ocultos en el interior de un vehículo todoterreno que pretendía embarcar con destino a Málaga. La operación se desarrolló en la madrugada del lunes 12 de enero durante un control rutinario en la zona de embarque y se saldó con la detención de dos personas, un varón de 25 años y una mujer de 33, ambos de nacionalidad española, como presuntos autores de un delito contra la salud pública en su modalidad de tráfico de drogas.
El vehículo, un Toyota Land Cruiser, fue inspeccionado por efectivos de la Sección Fiscal del Puerto de Melilla, quienes detectaron indicios de posibles irregularidades tras un primer análisis de riesgo. La experiencia de los agentes, unida a los protocolos establecidos, los llevó a solicitar la intervención del Servicio Cinológico de la Guardia Civil. El perro detector especializado en estupefacientes marcó de forma inequívoca una zona del vehículo, lo que motivó una revisión más exhaustiva.
Durante el registro, los agentes localizaron varios paquetes perfectamente ocultos entre los espacios estructurales del todoterreno. Una vez extraídos y analizados de manera visual y olfativa, se confirmó que contenían hachís. El pesaje final arrojó un total de 90,6 kilos, una cantidad de droga que, según las estimaciones oficiales, equivale a unas 362.500 dosis individuales destinadas al consumo ilegal.
Los dos ocupantes del vehículo fueron detenidos en el mismo lugar de los hechos y trasladados a dependencias oficiales. El vehículo fue intervenido como parte del procedimiento judicial. Según ha informado la Comandancia de la Guardia Civil, los detenidos han sido puestos a disposición judicial en calidad de investigados por un delito grave contra la salud pública.
La actuación se enmarca dentro del despliegue habitual de medidas de control y vigilancia que se llevan a cabo en el Puerto de Melilla, especialmente en los accesos a los buques con destino a la península. Este puerto continúa siendo un enclave estratégico para las redes de narcotráfico que intentan utilizar la ruta marítima entre el norte de África y Europa como corredor para el transporte de sustancias ilícitas.
Con esta intervención, la Guardia Civil asesta el primer gran golpe al narcotráfico en 2026, en continuidad con otros operativos significativos desarrollados recientemente. Uno de los precedentes más cercanos tuvo lugar en diciembre de 2025, cuando se incautaron más de 104 kilos de hachís ocultos en otro vehículo también interceptado en el puerto. En aquella ocasión, la droga estaba escondida en un doble fondo, y también se procedió a la detención del conductor.
Este tipo de operativos responde al refuerzo de los mecanismos de análisis de riesgo, la experiencia acumulada de los agentes y la colaboración interdepartamental dentro de la propia Guardia Civil. A ello se suma el papel crucial de las unidades cinológicas, cuyo trabajo resulta determinante en la detección de sustancias ocultas que escapan a la observación superficial.
Desde la Comandancia de Melilla se insiste en que este tipo de actuaciones continuarán reforzándose a lo largo del año, con la finalidad de impedir el uso de la ciudad como plataforma de salida de droga hacia territorio peninsular. Además de su labor operativa, la Guardia Civil también desarrolla tareas de investigación, prevención y cooperación con otras instituciones en materia de seguridad y lucha contra el crimen organizado.
La incautación de este alijo supone un nuevo paso en la contención de actividades delictivas vinculadas al narcotráfico y demuestra la eficacia de los dispositivos de control que se aplican de manera sistemática en los puntos de mayor riesgo. Con esta intervención, se evita no solo la entrada de droga en el mercado, sino también la financiación de redes criminales que actúan en diferentes niveles y territorios.








