FEAFES Melilla ha demostrado en el último año que hablar de salud mental no solo es necesario, sino que también puede hacerse desde enfoques innovadores, cercanos y capaces de atraer a públicos que tradicionalmente se mantenían al margen. Así lo explica Belén Barceiro, trabajadora social de la entidad, al hacer balance de un periodo que define como “muy completo” y marcado por proyectos y actividades que hasta hace poco no se habían planteado llevar a cabo.
El año 2025 supuso un punto de inflexión para la asociación. “Fue un año en el que le dimos una vuelta a muchas cosas”, señala, destacando que se atrevieron a explorar temáticas y formatos nuevos. Uno de los primeros ejemplos llegó en marzo, con una charla sobre salud mental perinatal. Se trata de un ámbito poco visibilizado, incluso dentro del propio sector, donde el foco suele ponerse en los trastornos mentales graves, el Día Mundial de la Salud Mental o la prevención del suicidio. “Hay temas más concretos que se nos pasaban por alto, y este era uno de ellos”, explica.
A partir de ahí, el calendario de FEAFES Melilla se fue llenando de iniciativas diversas. Una de las más simbólicas fue la caminata nocturna organizada con motivo del Día de la Prevención del Suicidio, una actividad que combinó sensibilización, convivencia y el mensaje de que la salud mental también se cuida caminando juntos. A esto se sumaron talleres de cultura general dirigidos a las personas usuarias de la asociación, con contenidos tan variados como geografía, historia o incluso una introducción al japonés. “Fue toda una sorpresa lo mucho que gustó”, reconoce Barceiro, subrayando la importancia de estimular la curiosidad y el aprendizaje como herramientas de bienestar.
Sin embargo, uno de los hitos más destacados del año llegó en torno al Día Mundial de la Salud Mental, cuando FEAFES decidió innovar de nuevo y poner el acento en la salud mental infantil y juvenil. El objetivo era abordar la gestión de las emociones desde edades tempranas y hacerlo a través de la literatura infantil.
Para ello contaron con Margarita del Mazo, autora de referencia en este ámbito, con la que organizaron cuentacuentos y encuentros tanto en el colegio de Encarna León como en La librería. “Los resultados fueron muy positivos”, afirma Barceiro, convencida de que hablar de salud mental desde perspectivas más cercanas y amables permite llegar a personas que, de otro modo, no se interesarían por este tipo de actividades.
La respuesta del público melillense, en general, ha sido buena. FEAFES cuenta con un grupo fiel que suele acudir a sus propuestas, especialmente cuando se trata de formaciones dirigidas a profesionales, como las relacionadas con la prevención del suicidio. En estos casos, el interés suele venir del tercer sector. No obstante, en los últimos tiempos también ha despertado una notable atención la colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que han querido contar con la asociación para jornadas y formaciones específicas. “Es muy interesante, porque son un colectivo de alto riesgo en conductas suicidas”, apunta.
Pese a esta acogida positiva, Barceiro reconoce que aún queda camino por recorrer. “Nos quedamos con la sensación de que hay gente que no se atreve a acercarse”, admite, aludiendo al estigma que todavía rodea a la salud mental. Aunque socialmente parece que se habla más del tema, el tabú sigue presente. Por eso, abrir las actividades a formatos más “vivos”, como los cuentacuentos o las caminatas, ha demostrado ser una vía eficaz para romper barreras.
De cara a 2026, FEAFES Melilla ya tiene sobre la mesa nuevas líneas de trabajo. Han comenzado a impartir charlas en colegios y en los primeros cursos de la ESO centradas en la gestión de las emociones, apostando claramente por la prevención y la educación emocional desde edades tempranas. Además, tras el éxito de la caminata nocturna, se plantean crear grupos de paseo más abiertos, no solo para personas con diagnóstico, sino orientados al bienestar general. “Queremos que no sea algo exclusivo, sino un espacio para cualquiera que quiera cuidar su salud mental”, explica.
La entidad también pretende abrir más charlas al público general. Hasta ahora, muchos talleres estaban dirigidos exclusivamente a las personas usuarias, pero la experiencia demuestra que tratar temas de salud mental de forma abierta favorece que la ciudadanía se vincule más, se informe y pierda el miedo a acercarse a la asociación.
En cuanto a las personas atendidas, FEAFES Melilla supera las cien usuarias que acuden regularmente a los servicios en la sede, a las que se suman más de un centenar adicionales a través de intervenciones en otros ámbitos, como el centro penitenciario. El perfil habitual es el de personas adultas con diagnóstico de problema de salud mental y familiares.
Para quienes aún sienten reticencias, Belén Barceiro lanza un mensaje claro y directo. Entiende que en una ciudad pequeña como Melilla, con tradiciones muy arraigadas, el estigma siga pesando. Sin embargo, recuerda que la salud mental puede afectar a cualquiera. “Las cifras dicen que una de cada cuatro personas tendrá un problema de salud mental a lo largo de su vida. Si lo pensamos bien, todos conocemos a alguien que lo ha pasado mal”, reflexiona. Por eso insiste en que no hay que tener miedo ni tabú. Si alguien se siente mal, necesita información o simplemente orientación, las puertas de FEAFES Melilla están abiertas.








